lunes, enero 15, 2007

El misterioso mundo de los sueños

No es casualidad que este sitio tenga algo que ver con el mundo onírico. Todo el mundo tiene sueños de muchos tipos, unos que comparte, otros que no... Lo que está claro es que si decidimos compartir ese mundo con alguien es algo que sólo depende de nosotros. Pues ése es sin duda un mundo particular que sólo nos pertenece a nosotros mismos, pues por mucho que intentemos explicar cómo es las otras personas sólo tendrán una ligera idea de lo que bulle dentro, de la misma manera que nosotros tampoco podríamos entender el mundo de los sueños de los otros. Podremos acercarnos de alguna manera, pero nunca veremos con sus mismos ojos todo lo que esa persona ha visto y/o sentido.
El mundo de los sueños es fascinante. Quizás porque se sale de lo rutinario, quizás porque pertenece a una dimensión que se nos escapa, quizás porque tiene tesoros de un valor incalculable. Sea por lo que sea es un mundo atrayente, posiblemente por el misterio que conlleva.
Porque tus sueños son tuyos y esos... nadie podrá arrebatártelos.

En los sueños me he sentido muchas veces llevado por un extraño instinto que me impulsó a escribir.
J. W. Goethe

Goethe no fue el primero ni el último. Otros muchos utilizaron los sueños como fuente de inspiración, dando forma a todo un universo de posibilidades. Muchos pueden pensar que alguien creativo puede serlo también mientras está soñando, pero cierto es que existen casos de personajes mucho más pragmáticos que nos legaron fórmulas, tablas y hasta descripciones quirúrgicas.
Tal es la experiencia del célebre médico griego Galeno (siglo II a. C.), quien intuía el poder de los sueños hasta el extremo de consultar sus problemas con la almohada. Si le surgían dudas sobre el modo de proceder con alguno de sus pacientes, le daba vueltas en la vigilia y dejaba que su mente vagara en busca de soluciones.
Un día se enfrentó a un problema de salud propio y recibió en sueños el consejo de lo que debía hacer. Probablemente su mente siguió trabajando sobre ello. En su sueño, los "dioses" le explicaban que "para calmar el dolor persistente que tenía de continuo entre el hígado y el diafragma debía cortarse la arteria que se encuentra entre el índice y el pulgar". Según parece, sus sufrimientos desaparecieron cuando efectuó esta operación. Muy convencido con el éxito debía estar para acometer semejante operación.
Mucho más sorprendente es el caso del químico alemán Friedrich August Kekule. Él mismo narraba su vivencia onírica: "Volví la silla hacia la chimenea y me sumí en un estado de duermevela. Los átomos revoloteaban ante mis ojos (...) retorciéndose y girando como serpientes. Pero una de las serpientes se agarró la cola y la imagen pasó desdeñosa ante mis ojos. Me desperté como si saliera de un instante de iluminación. Pasé el resto de la noche elaborando las consecuencias de la hipótesis". Dicha consecuencia fue el descubrimiento de la fórmula del benceno. Posteriormente tendría otro sueño que le ayudaría a finalizar su tesis. Es más, en una convención de científicos que tuvo lugar en 1890, llegó a afirmar en público: "Aprendan a soñar, caballeros".

Algo parecido le ocurrió al científico ruso Mendeleev, que formuló la tabla periódica de los elementos a través del sueño. En él vio una estructura de tabla con hileras y columnas. Al despertar, lo primero que hizo fue pasar a papel aquellos datos.
Hay quien incluso empleaba como método de trabajo la cama y lo que ésta pudiese aportarle, como el novelista francés Paul Bourget. En cierta ocasión, hallándose como invitado en el castillo del conde Haussonville, y estando la mesa puesta, el escritor no daba señales de vida. El conde mandó llamarle. El escritor explicó que él trabajaba por las mañanas en la cama y que empleaba las tardes y las noches para escribir. Lo que en realidad hacía Bourget en la cama era... dormir.
El poeta Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) también se inspiraba en sueños. Una tarde se quedó dormido pensando en la corte de Qubilay Kan.
Al despertar, tenía en mente ¡doscientos o trescientos versos! Se puso como loco a escribir, pero al llegar al verso 54 le interrumpió alguien. Para cuando regresó a su tarea, desafortunadamente el resto de los versos habían desaparecido de su memoria.
Mary Shelley (1797-1851) tuvo una, ya famosa, charla sobre fenómenos paranormales con P. B. Shelley, Lord Byron y su doctor. Tras ésta, se fue a dormir y tuvo un sueño tan inquietante e impactante que al día siguiente comenzó a escribir Frankenstein.
Alberto Durero (1471-1528) llegó a plasmar sus sueños en dibujos, especialmente aquellas pesadillas que le llenaban de pavor. Él mismo lo explicaba: "En el año 1525, entre el miércoles y el jueves después del domingo de Pentecostés, durante la noche vi esta aparición en mi sueño (...). Y así, cuando me levanté por la mañana, pinté sobre estas líneas lo que había visto".
Tartini afirma que compuso el Trino del Diablo porque este personaje se le apareció en sueños para suministrarle ayuda en un pasaje especialmente difícil que no conseguía sacar adelante. Lo que él denominó "diablo" era, posiblemente, su propio inconsciente.
Resoluciones de inventos tan prácticos como la máquina de coser se deben a inspiraciones oníricas. Elias Howe, el inventor de este aparato, no sabía cómo colocar la aguja. Encontró la solución tras soñar con unos salvajes que intentaban clavarle lanzas con un agujero en forma de ojo en un extremo.
Grandes obras nos han llegado a través de los contenidos oníricos; en todos los campos del arte se han dado este tipo de manifestaciones: música, pintura, literatura, fotografía, cine... Haëndel, por ejemplo, compuso los últimos compases del Mesías después de haberlos soñado. El genial Rafael aseguraba haber visto en sueños el rostro de sus vírgenes, y películas como "El piano" surgieron de sueños. La directora y guionista de la película tomó el proyecto de un sueño en el que veía un piano en una playa.
Para los sioux tetones, los chippewas y los papagos, al igual que otras tribus, las canciones y/o poemas no son obras de arte, sino el producto de un sueño, un instrumento sagrado legado por la divinidad. He aquí algunos ejemplos.

Canción dada por un lobo a un sioux tetón, Búfalo Valiente:
Donde el viento sopla el viento brama.
Yo estoy hacia el oeste

el viento sopla el viento brama.

Yo estoy.


Canción dada por un alce a un sious tetón, Pato Cerceta:
Lechuzas (estaban) ululando al final de la noche.
Lechuzas (estaban) ululando.

Canción soñada por una mujer papago:
Donde la montaña se cruza
en lo alto de la montaña yo no sé
dónde
vagué por donde mi mente y mi
corazón parecían perdidos

anduve errante
.

Todo ello es síntoma de que para estos pueblos existe una viva comunicación directa e íntima entre la divinidad, lo que nos supera, y las personas.
Otro ejemplo de la creación a través del sueño nos lo ofrece Kwan Hiu, pintor, monje y poeta que realizó una serie de pinturas de santones budistas que había visto en sus períodos oníricos. Antes de pintar oraba para recibir la información -otra forma de ritual para conectar con el inconsciente-. En homenaje a él se construyó una sala para albergar sus pinturas oníricas.
William Blake, pintor y poeta interesado en lo paranormal, estaba convencido de la existencia de otras realidades. Llegó a dibujar al ser que, según él, le había enseñado a pintar en sus sueños, titulando el dibujo Un amigo en la eternidad.
Arthur Schopenhauer obtuvo algunos de sus postulados inspirado en sueños, e incluso se salvó del cólera tras abandonar su ciudad natal, Berlín, después de que soñara que si permanecía allí moriría. Lo cierto es que gracias a este traslado no cayó enfermo.
Richard Wagner compuso Tristán e Isolda tras un sueño. Robert Louis Stevenson escribió de un tirón El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Su pluma corría veloz porque había visto el argumento claramente en sueños.
Son tantos los ejemplos que nos terminaríamos aburriendo. Todos ellos vienen a resaltar la importancia que la Humanidad ha concedido a los sueños. Estos han constituido un motor para el desarrollo de la creación, de la imaginación, dando en muchos casos solución a problemas que inquietaron a los hombres.

Antiguamente se le concedía una importancia muy especial al mundo onírico. Lo que antes se consideraba un regalo de los dioses y una forma de comunicarse con ellos, ahora es denominado inconsciente.
Han sido muchos los pueblos que se han ocupado de ellos y, desde siempre, se les ha atribuido un carácter sagrado.
Los sumerios, egipcios, acacios, griegos y romanos estaban convencidos de que las horas de descanso les reportaban informaciones que debían aprovechar al máximo.
En Grecia se prestaba especial atención a todo lo relacionado con el sueño e incluso se refleja su historia a través de las deidades relativas a él: Hipnos (dios del sueño) era hermano gemelo de Thanatos (la muerte). Hipnos, desposado con la Noche, tuvo tres hijos: Morfeo, Fantasio y Fobetor. El primero enviaba a los hombres sueños positivos, el segundo, sueños fantásticos, mientras que Fobetor era el encargado de mandar terribles pesadillas y monstruos engendrados en las sombras de la noche.
Las mentes más privilegiadas de la Grecia clásica también se ocuparon del sueño, aportando diversas tesis que intentaban acercarse a sus misteriosos orígenes. Platón, Sócrates, Pitágoras, Aristóteles... estaban entre ellos.
Por supuesto, en Roma no sólo se tenían en cuenta los sueños, sino que se fomentaban a través de la "incubación". La incubación consistía en accionar los sueños mediante una serie de técnicas de purificación y de la encomienda a los dioses pertinentes. Las personas acudían a los templos destinados exclusivamente a esta actividad y dormían en ellos. A la mañana siguiente contaban sus sueños a los sacerdotes encargados de realizar la interpretación, o a veces eran estos últimos los responsables de soñar a fin de encontrar respuestas a los problemas que acuciaban a los visitantes de los templos, principalmente en las cuestiones de salud. Algunos de estos famosos emplazamientos fueron los templos de Esculapio (Roma) y Asclepio (Grecia).
En el Talmud aparecen al menos 200 referencias relacionadas con el mundo onírico. Por su parte, Mahoma tuvo una serie de experiencias con los sueños que le llevaron a afirmar que buena parte de las 90.000 palabras registradas en el Corán fueron recibidas a través de estos. El nombre Buda significa "el que despierta del sueño", si bien se refiere más al despertar espiritual, pero no deja de ser curiosa la asociación de términos.
No faltan las leyendas que explican la creación del Universo a raíz de sueños. Tal es el caso de las creencias de los indios colombianos uitotos. En el hábitat de los uitotos apenas se registran delitos o trastornos mentales y/o físicos. Quizás esto guarde alguna relación con su forma de vivir los sueños. Están acostumbrados a compartir desde niños sus experiencias oníricas con los que les rodean, formulándose en sus vivencias el hábito de analizar su visión de la existencia a través de la comprensión de los problemas de los otros. Si alguien sueña que se pelea con alguno de sus "hermanos", diseccionan el sueño en busca de la explicación de por qué se produjo oníricamente una discrepancia entre ellos. Sencillamente, liberan las tensiones y los anhelos a diario, sin tabúes.
Muchos pueblos primitivos norteamericanos gustaban de emplear a un chamán para que indagase en los significados de sus sueños. Así ocurría con los maricopa, los iroqueses y los croqueses.
Todos estos ejemplos, y muchos otros, demuestran que el sueño siempre ha despertado un vivo interés entre los seres humanos, que les ha preocupado hasta el extremo de dirigir los designios de la Humanidad en forma de avisos, advertencias u oscuros augurios recibidos en estado onírico. Dichas señales no siempre pudieron ser empleadas en provecho y beneficio de los hombres.

Los sueños, a lo largo de la Historia, fueron tenidos como señales divinas que, frecuentemente, avisaban de peligros que habrían de acontecer en el futuro. De todo ello existen referencias. La Biblia es un buen ejemplo de ello.
Algunas de las más conocidas tienen como protagonistas a Jacob y su espectacular sueño de la escalera por la que bajaban ángeles; José y la interpretación que hizo de los sueños del faraón de Egipto; Gedeón, que escuchó el relato de un sueño que habría de darle la victoria frente a los madianitas; Daniel, que ejerciendo de oniromante para Nabucodonosor logró salvar la vida, etc.
Pero además de la Biblia, existen muchos más casos, que podrían tildarse de sueños premonitorios.
Sócrates sabía que iba a morir tres días antes porque le comentó a Critón que había visto en sueños una bella dama que le llamaba por su nombre, al tiempo que recitaba un verso de Homero, "dentro de tres días veréis los campos". Tres días después moría tras ser obligado a ingerir cicuta.
Calpurnia, la esposa de Julio César, soñó la muerte de su marido, que, por cierto, también soñó, en forma simbólica, que algo terrible le ocurriría en el Senado.
Sófocles vio en sueños a Heracles (Hércules) indicándole el emplazamiento en el que unos ladrones habían escondido una copa de oro robada de un templo.
Tariq, el líder musulmán conquistador de España, tuvo un sueño, cuando ya estaba en alta mar, camino de Andalucía, en el que el profeta le indicaba con precisión: "Sigue adelante", lo que le ayudó a cobrar mayor fuerza en la lucha.
Solimán el Magnífico tuvo una visión onírica del derviche Hudai Efendi, que le anunció su inminente victoria en la campaña de Hungría.
Edwin Reed, el que fuera naturista y director del Museo de Historia Natural en Concepción (Chile), soñó -encontrándose perfectamente de salud- que paseaba por una avenida al final de la cual veía una tumba de mármol blanco, en cuya lápida leyó: "Reed, naturista. 7 de diciembre de 1910". Lo cierto es que murió en esa fecha.
El obispo húngaro de Grosswardien, monseñor Josef Lanyin, tuvo un sueño tan real que lo primero que hizo al despertarse fue escribir al obispado para relatar lo siguiente: "En la madrugada del 28 de julio de 1914 me he despertado a las 3 de la madrugada en medio de un sueño espantoso. He soñado que estaba sentado en mi mesa de trabajo para despachar la correspondencia. Encima de las cartas recibidas ese día había un sobre con la orla negra, el sello y el escudo del Archiduque. Reconocí enseguida su caligrafía. Abrí el sobre y saqué una hoja, en cuya cabecera vi una imagen azul, parecida a la de las tarjetas postales, que representaba una calle y un estrecho callejón. Sus altezas estaban sentadas en un automóvil y, al lado del chófer, un oficial. A ambos lados de la calle se agolpaba un gentío enorme. Dos jóvenes saltaban sobre el automóvil y disparaban sobre sus cabezas (...). La carta que recibí en sueños tenía el siguiente texto: Excelencia, caro doctor Lanyin. Le comunico que hoy caigo con mi esposa en Sarajevo, víctima de un atentado. Nos encomendaremos a sus oraciones. De corazón le saluda su archiduque Francisco. Sarajevo, 28 de julio". Poco después, Lanyin recibía un telegrama en el que se le comunicaba la violenta muerte de los herederos al trono del imperio austrohúngaro.
El doctor Gudden, de Mónaco, médico privado de Luis II de Baviera, tenía un sueño recurrente antes de aceptar el cargo, que comentó con varias personas. Se veía a sí mismo sumergido en un lago, luchando por salvar la vida de un hombre -al que no conseguía ver la cara- y la suya propia.
El 13 de junio de 1886, los cadáveres de Luis II y de su médico eran sacados del lago Stanberg. Los desafortunados protagonistas habían ido al castillo de Berg al dar comienzo la demencia del monarca. No se sabe muy bien qué ocurrió. Al parecer, Luis II quiso poner fin a su vida y arrastró con él al médico.
Cabe destacar, como nota personal, que Luis II de Baviera (Ludwig II) fue el mismo artífice del famoso castillo de Neuschwanstein, el castillo-cisne.
Constantino el Grande, convertido al Cristianismo, fue estimulado en sueños para conseguir la conversión de los romanos a la fe cristiana.
Tutmosis IV tuvo una reveladora experiencia onírica al quedarse dormido a los pies de la esfinge, en la que se le prometía alcanzar el poder a cambio de quitar la arena que recubría casi por completo este monumento, lo que dio lugar a la famosa "estela del sueño", que puede ser contemplada entre las patas del gigantesco animal mitológico.
La condesa de Toutshkoff soñó la muerte de su esposo en la batalla de Borodino. Cuando ella tuvo esta experiencia Borodino no figuraba en los mapas, por lo que no pudo avisar a su marido a tiempo.
Alejandro Magno siguió adelante en su propósito de conquistar Tiro a raíz de sus sueños, en los que veía cómo Hércules alargaba la mano desde el otro lado del muro de la ciudad para llamarle a su lado, y otro en el que se aparecía un sátiro que quería jugar con él. Su oniromante privado, Aristandro, fue el encargado de analizar dichos sueños y de aconsejarle que no abandonara en su empeño.
Abraham Lincoln tuvo un sueño premonitorio en el que señalaba con todo lujo de detalles su propia muerte a causa de un atentado.
Famosos son los sueños que tuvieron muchas personas antes del hundimiento del malogrado Titanic. Algunas consiguieron cambiar los pasajes, como el señor J. Connon, que tenía reservado el billete un mes antes y pudo cambiarlo en el último momento, después de soñar que "veía al Titanic flotando en el Atlántico, con la quilla al aire y los pasajeros y sus equipajes flotando en el agua". Otros hicieron caso omiso y perecieron en el naufragio.
Horacio Acavallo, el que fuera campeón de los pesos mosca en los 60, estando en Tokio debía tomar un avión para trasladarse a Buenos Aires, con escala en San Francisco. Sin embargo, tuvo un sueño tan impactante que ordenó a su manager que cancelara los pasajes para él y todo el equipo técnico (masajistas, entrenador, etc.) para dos días después. El avión que deberían haber tomado explotó en el aire al despegar. La tragedia tenía lugar en 1965.
Mark Twain soñó que el cuerpo de su hermano Henry era sacado del agua. Semanas después se enteró de que las calderas del barco en el que viajaba su hermano habían estallado cerca de Memphis.
Ricky McDowell, un niño que agonizaba en un hospital a causa de una leucemia, cayó en estado de semicoma. Al despertar, horas antes del asesinato de J. F. Kennedy, afirmó: "Kennedy ha muerto". No fue un caso único, pues otras muchas personas en todo el mundo soñaron su muerte.

Muchos psicólogos y psiquiatras no admiten la existencia del conocimiento del futuro a través de los sueños. Tratan de buscar explicaciones lógicas a todos los casos. Otros investigadores tienen claro que algo sucede en determinadas personas, y en momentos concretos, que les permite entrar en el túnel del tiempo y atisbar hechos que ocurrirán más adelante. No obstante, se ignora el mecanismo que activa este tipo de vivencias, y por qué sucede con algunas personas acusadamente a lo largo de sus vidas, mientras que otras jamás llegan a experimentarlas.
La postura más científica debería ser la de pensar que "algo" permite viajar a otras realidades. Por tanto, en vez de negar dichas experiencias, habría que estudiarlas en profundidas.

Que toda la vida es sueño y los sueños... sueños son, como dijo Calderón de la Barca.

domingo, enero 14, 2007

"Fahrenheit 9/11"


Es un documental sobre el "reinado" de George W. Bush en la Casa Blanca. Más que nada es una crítica a su manera de actuar en determinados momentos que serán recordados muy negativamente para la posterioridad.
Me viene a la cabeza esa pregunta que hacen a varios congresistas, casi al final, con el objetivo de que alisten a sus hijos en el ejército para que marchen a Iraq. Todos se escaquean como pueden. El mensaje queda evidente en ese momento.
Cuando habla de Bin Laden y de los saudís me ha recordado a los libros que me leí hace unas semanas sobre el tema. Curiosamente, como documental, Moore da mucha información sobre las posibles causas que llevaron a un atentado de tal envergadura como fue el del 11S, y se explaya en las consecuencias, en todos los hechos que se desencadenan después. ¿La guerra de Iraq? ¿Para qué? ¿Para tener el control mundial del petróleo? Los entresijos que rodean el Gobierno de Bush son complicados y, casi siempre, encubiertos.
¿Dónde quedan la ética y la moral? Visto lo visto, no se puede hablar ni de una ni de la otra cuando están sobre la mesa los asuntos políticos ni, mucho menos, cuando hay cuestiones de millones de dólares por medio.

Época de exámenes


Lo peor de los exámenes es ese estrés que invade tu cuerpo en el antes. Lo mejor... la satisfacción de salir con el deber cumplido del después.
Lo peor son las horas de insomnio y los cafés de madrugada. Lo mejor es la tranquilidad cuando te marchas a casa sabiendo que puedes echarte una siesta.
Lo peor es empezar... Lo mejor es terminar.

Mañana empiezo los exámenes. El de mañana es leve, no así el del miércoles. Intentaré esconder los nervios y la mala leche típica de la época.
Suerte a todos los que empiecen exámenes mañana o pronto.

Serpientes


Enciendo la televisión un momento y me encuentro con una serpiente que ocupa toda la pantalla. Casi me da algo.
Creo que ha dicho que era en Zaragoza; un bar exótico donde te puedes encontrar una especie de zoo en el interior, entre serpientes de todo tipo, lemures e iguanas. La reina del bar es una pitón andina que pesaba unos 100 kilos.
Si tengo que elegir me quedo con las iguanas. Son silenciosas y se mueven sin hacer ruido. Evidentemente no iría a un bar así, porque tengo fobia a las serpientes.

sábado, enero 13, 2007

Los Borgia


¿Qué fue en su época aquella gran familia de origen valenciano que tanto poder llegó a tener en la mismísima Roma? Campanas me sonaban sobre que varios Borgia habían llegado a ser Papas y que Lucrecia era una víbora que controlaba miles de plantas para hacer venenos que acabaran con sus enemigos.
Por no saber mucho sobre el tema quizás me compré este libro. Para enterarme bien de quiénes eran y cuál fue su papel en la Historia y, por supuesto, con miras a ver la película homónima que ahora está en cartelera en un breve espacio de tiempo.

Cuando este libro llegó a mis manos no imaginaba qué tipo de literatura era, pues en un principio pensé que sería una novela histórica más, pero no es así, sino que realmente es un estudio histórico sobre la familia Borgia, más cercano a un manual de Historia que al género novelesco. Si el autor no fuera lo suficientemente ameno es posible que hubiera dejado de leer el libro en los primeros capítulos, pero la lectura se disfruta, pues nos la cuenta con el más puro objetivismo, siempre desde un punto de vista más que benévolo, pues si bien siempre se habla de los Borgia como una familia maldita (y maligna) el autor les excusa alegando que estaban motivados por las exigencias de su época, y quizás no le falte razón.

Los Borja eran una familia valenciana, proveniente de Játiva, que terminaron italianizando su apellido al llegar a Roma en los albores del siglo XV.
El cardenal Alfonso Borja se instaló en Roma, llevándose a sus dos sobrinos predilectos: Pedro Luis y Rodrigo. Cuando Alfonso se convierte en el Papa Calixto III les otorga a sus sobrinos propiedades y sedes eclesiásticas tanto en España como en Italia, lo que les confiere bastante poder. Pedro Luis murió joven. Rodrigo fue elevado al puesto de vicecanciller del Vaticano, el segundo mando en la curia elesiástica después del Papa. En ese cargo seguirá durante el mandato de cinco Papas, hasta que él mismo llegue a ser el heredero de Pedro en la tierra.
Era habitual que los religiosos de aquella época se rodearan de amantes que les dieran herederos. Es larga la descendencia de Rodrigo Borgia, que llegó a ser Alejandro VI, pero sus hijos reconocidos fueron Juan, César, Lucrecia y Jofré, amén de la recua de bastardos que engrosarían los censos romanos.
Si su tío no tiene mucho mérito como jefe supremo de la Iglesia Católica, Alejandro VI fue el artífice de un poder ilimitado. Si bien repartió bienes preciados y deseados entre los más cercanos a él (algo que se hacía a menudo), es decir, entre sus familiares, se granjeó grandes enemigos. El Papa era un buen estratega, que hizo cosas buenas en el Vaticano, muchas veces buscando su propio beneficio.
A su primogénito, Juan, se le designó el control del ejército vaticano, que no supo llevar a buen puerto. Con una Italia amenazada por las potencias española y francesa, teniendo en contra al reino de Nápoles, con los turcos guerreando en el sur y con adineradas familias italianas que se proclamaban acérrimos enemigos de los Borgia, el ejército vaticano tenía que lidiar en muchos frentes, labor que Juan Borgia no supo hacer. Derrotado regresa a Roma y unos días después aparece asesinado, se cree que fue por mandato de su hermano.
César Borgia fue designado para tomar los votos eclesiásticos, contra su voluntad, pues él ansiaba el cargo que tenía su hermano mayor, cargo que obtendrá rompiendo los votos y convirtiéndose en comandante de las tropas vaticanas, firmando tratados con Francia, donde se le concede un ducado por el cual se le llamará el Valentino, derrotó a Nápoles y otros vasallos que no querían pagar tributos a la Iglesia... Como jefe del ejército vaticano era considerado casi un héroe hasta que sucumbió al caos inevitable.
Lucrecia Borgia fue quizás la más desdichada de la familia. Con una belleza espectacular, curtida en las artes de la época, haciéndose acompañar de artistas y con una oratoria admirable, su padre dispuso para ella matrimonios de conveniencia que no cuajaron lo suficiente, al menos los tres primeros. Con su unión a Alfonso d´Este, Lucrecia se marcha a Ferrara con su marido, y no volverá a ver a ninguno de sus familiares.
Jofré fue un hijo debilucho y anónimo que murió demasiado joven.

Un día, Alejandro VI y César Borgia son invitados a una espléndida cena que será su final, pues fueron envenenados. El Papa murió varios días después. César sobrevivió al veneno pero no a la muerte de su padre. Giuliano della Rovere, convertido en el Papa Julio II, y el peor enemigo de la familia Borgia, ordena que se aprese a César Borgia, que había huido de Roma hacia España, donde pereció en la batalla. Y así decae la que fue una de las grandes familias del siglo XV.

Unas palabras de agradecimiento...


Si hoy puedo sentarme frente al pc y navegar por internet se lo debo, sin duda, a una persona que ha estado pendiente desde que hace tres días mi pc petara definitivamente.
La historia es que un "temible" virus me desbarató Windows y llegó un momento en que no me dejaba siquiera conectarme a internet. La siguiente cuestión fue hacer copias de todo lo que tenía en el disco duro para comenzar a formatear. Ahí me surgió otro problema: el lector de mi pc no leía el CD de restauración del sistema, pero si metía otros discos sí que me los leía. En la grabadora externa se me leía perfectamente pero no podía formatear desde ahí.
No hubiera sabido qué hacer si no hubiera estado cerca todo el tiempo una persona, que me guió por los recovecos de mi pc, sitios que yo jamás hubiera imaginado que existían. Y bueno, aunque no creo que hiciera falta, necesitaba comentarlo. Así que V., muchas gracias por todo.

Lo mejor es que no tendré que volver al cyber que está junto a mi casa, donde el tío que estaba tras el mostrador me tenía fichada desde que un día entré taconeando y me llamó la atención, entre risas, diciéndome que aquello no era un "tablao" flamenco. Evidentemente, al día siguiente (ayer) entré haciendo más ruido.

miércoles, enero 10, 2007

Desde el cyber

Siento decir que mi pc no está en muy buen estado y que, a la hora de formatear, me he visto envuelta en una serie de problemas que no controlo.
Es posible que al final consiga formatear o incluso que se me carguen las páginas de internet... en breve. Si no ocurre así, tendré que buscar asistencia técnica (que no me hace mucha gracia). Y meterme en el cyber que hay junto a mi casa a menudo no es muy buena idea.
De todas formas, intentaré arreglarlo.

"El rey Arturo"


La primera vez que vi esta película fue en Madrid, en un cine de Callao. Entonces no me había leído aún la trilogía escrita por Bernard Cornwell, que desmitificaba la figura del rey Arturo.
Según el historiador, Arturo nunca fue rey. Evidentemente es una leyenda. No se sabe a ciencia cierta si tras la marcha del Imperio Romano hubo un hombre cuya fama llegaría tan lejos.
La película desvaría mucho, sobre todo en el triángulo Arturo - Ginebra - Lancelot. Nunca Lancelot podría haber muerto en combate pues, así como en muchos casos se le tilda de un valor incalculable, casi tanto como a Arturo, yo prefiero aquellas versiones que le describen como el cobarde que huía de las batallas. Arturo confió en él como si fuera de su propia sangre, hasta que descubrió la traición de Ginebra.
Esta mujer de cabellos rojos como a fuego, como se le representa en la mayoría de los sitios, y de una belleza espectacular, es descubierta por Arturo en el momento en que iba a pedir la mano de la hija de uno de los líderes britanos del norte. Y de inmediato se enamora de ella, dejando de lado a la despechada princesa.
Ginebra era una arpía y una mujer adelantada a su época. Creía en dioses paganos y, cosa extraña, profesaba una fe ciega a la diosa egipcia Isis. Bien pronto utilizó a Lancelot para copular con él en esos ritos sagrados y de índole sectaria. Un día, en medio de un ritual de estos, les encuentra Arturo. Enamorado de ella decide, en vez de matarla, recluirla en un convento y, lejos de perdonarla, la verá como una proscrita que se terminará arrepintiendo de su error y acabará implorando el perdón a Arturo, que la siguió protegiendo desde la sombra.
En la película, Arturo y Ginebra se casan al final, con Lancelot muerto, hecho que se aleja demasiado de la inmensa mayoría de las leyendas.
Lancelot era hijo de los reyes que tenían su magnífica fortaleza en una isla de la región bretona, en la Galia; se había educado en la riqueza más exacerbada y estaba acostumbrado a los máximos placeres. Era pues enemigo de las batallas, pero un día tuvo que partir junto a Arturo.
Arturo nunca derrotó a los sajones. Les hizo volver sobre sus pies muchas veces, pero ellos volvían con renovadas energías a invadir los territorios britanos. Jamás pudo con ellos, incluso hubo épocas de relativa paz, con pactos temporales, que generalmente era quebrantado por la parte sajona. Arturo quería una Britania unida y casi lo consiguió, con la gran ayuda del mago Merlín que, por cierto, en la película aparece en un plano muy secundario.
Merlín y Arturo fueron muy amigos porque buscaban el mismo objetivo. Ahora bien, al terminar la película, una pregunta ronda por mi cabeza: ¿dónde está Morgana?
La hermanastra de Arturo no aparece por ningún sitio. Y tiene gran importancia en las leyendas artúricas.
Otra cosa que pongo en duda es la admiración que profesa Arturo a su padre, el difunto rey Pendragón. Arturo era el hijo bastardo del último rey que había conseguido mantener a todas las tribus britanas unidas, pero su padre nunca le reconoció y no quería que Arturo reinara, a pesar de que el pueblo adoraba al hijo bastardo.
En los umbrales de la muerte, Pendragón vio nacer a su último hijo varón, a quien proclara rey. Pero hasta la edad en que el niño pueda optar a la Corona, su vida se pone en manos de unos caballeros, que le protegerán con su vida. Es el momento de que Arturo vuelva del exilio pues es uno de los caballeros designados para proteger al joven príncipe.
La mesa redonda también está cargada de simbología. Si bien es el instrumento que vela por la igualdad de todos los caballeros, incluido el "rey", se le da dotado, con el paso de los siglos, de un halo mágico indescriptible.
Según la leyenda, se creó una especie de sociedad secreta para caballeros. A la hora de jurar lealtad a esa sociedad, están todos en un banquete, obnubilados por el alcohol. Arturo les reúne a todos para el juramento, que se hace en una mesa de piebra del jardín, rota, manchada de alcohol y comida, eso sí, redonda. Ése es el supuesto origen de la mesa redonda que acompañó siempre a los caballeros de Arturo.
Tampoco se le da mucha importancia a Excalibur, la espada sacada de la piedra. Excalibur era uno de los tesoros mágicos britanos. Merlín sabía dónde estaban todos los tesoros, pues en buena hora los había repartido y escondido por toda la isla de Britania y que, reunidos nuevamente, volverían a atraer a los antiguos dioses celtas, que parecían haberles abandonado ante la amenaza del expansivo Cristianismo.

martes, enero 09, 2007

¿Rebajas?


A última hora de la tarde tenía que hacer una cosa urgente y después no he podido resistirme a entrar en Women´Secret. Evidentemente me he comprado un pijama que no necesito. Y más cosas.
Pero con lo cara que está la ropa interior casi que mejor aprovecho.

¿Dónde está el truco?

Una llamada desde un número oculto me acaba de despertar del ensimismamiento. Me producen rechazo este tipo de llamadas donde no aparece el número. Pero he contestado, pensando, que sería, una vez más, una encuesta de Telefónica.
Una chica muy amable me ha dicho que llamaba de ONO y que "Usted ha sido beneficiada gratuitamente con el servicio de teléfono por cable de ONO". Evidentemente le he buscado las cosquillas.
-¿Gratis el alta y la instalación? ¿Y las llamadas a otras compañías, cuánto cuestan?
-También gratis, por ejemplo si llama a cualquier número de Telefónica en el ámbito nacional te sale gratis también.
-A ver, a ver ¿me está diciendo que me lo instalan gratis y encima si llamo a cualquier fijo de cualquier compañía me sale gratis? Que yo sepa sólo son gratuitas las llamadas de ONO a ONO. A ver ¿dónde está el truco?
-Bueno, pagarías 10 € más al mes. Pero teniendo en cuenta que te lo ponen todo gratis...

Que lo hubiera dicho desde el principio ¿no? Claro que ella está haciendo su trabajo. Un envoltorio perfecto. De repente me ha venido a la mente una frase que dice a menudo mi madre: "Nadie da duros por cuatro pesetas".
A mí no me interesaba desde el principio el teléfono fijo de ONO, ni aunque me siga valiendo igual. Se lo he dicho, así como que paso de tener un servicio que no utilizaré, que con el móvil me basta. Ha intentado seguir vendiéndome la moto, pero no la he dejado.
Venderme el teléfono con lo poco que me gusta caerá siempre en saco roto. Y para terminar le he dicho que si fuera la televisión por cable igual hasta me lo pensaba, pero el teléfono no.

Creo que será mañana


Llevo como más de diez días diciendo que he de formatear. Posiblemente sea mañana. O como dicen Tahúres Zurdos: Si no es mañana... seguro que pronto será...
La cuestión es que no tengo tiempo material para la facultad, los apuntes, el pc y las tareas diarias (eso que hago comidas rápidas). Es posible que mientras estudie lo deje formateando.
Ya lo tengo todo preparado. Y al final he grabado todo, por fin. No imaginaba cuántas cosas se pueden acumular en un disco duro en algo más de un año, pero ya está todo a salvo.

Es lo que hay: o formateo rápidamente o terminaré perdiendo la impaciencia mientras navego.

lunes, enero 08, 2007

Bin Laden, la gran amenaza

Mi nombre es Alí. He nacido en cualquier país de la zona islámica, no recuerdo bien si fue en las montañas afganas, en Arabia Saudí, en el seno de la guerrilla somalí, en El Cairo o en Beirut. Desde joven viví entre bombas y, un día, huyendo de la onda expansiva del estallido de un autobús a manos de un “kamikaze” cerca de la frontera con Israel, entré en contacto con la “yihad”.
Su nombre en clave era Yusef y su rostro me resultaba familiar. Era un hombre por cuya cabeza se ofrecía una gran recompensa. Me habló de los jóvenes educados por su Hermandad, unos jóvenes que profesaban un antioccidentalismo acérrimo, que se entrenaban para luchar contra sus enemigos, y que se adoctrinaban en las enseñanzas de Alá.
Sin pensarlo dos veces me fui con él. Llegamos a Pakistán, donde de inmediato fui introducido en un campo de entrenamiento de los “muyahidin”. En aquel sitio, había miles de jóvenes como yo. Muchos estaban allí alegando que habían sido secuestrados. Yo había llegado por iniciativa propia. Me dejé la barba larga, como se obliga en el régimen talibán. Empecé a llevar siempre conmigo mi kalachnikov. Me enseñaron a manejar los misiles "Stinger". Éramos adoctrinados en el Corán y no nos importaba morir por nuestra causa.
Un día le vi. Allí estaba nuestro más famoso héroe: Osama Ben Laden, la cabeza pensante de tantos atentados terroristas internacionales. No me importa morir por él, pues él dice que gracias a nuestra lucha santa llegaremos a las puertas del paraíso, un lugar privilegiado y designado para sólo unos pocos elegidos.

Éste bien podría ser el testimonio de cualquier joven árabe introducido hábilmente en el fundamentalismo islámico. Evidentemente es algo de invención propia, imaginándome difícilmente lo que puede pasar por la cabeza de tantos jóvenes árabes a quienes no les importa morir luchando contra los países occidentales. Es la “Guerra Santa”.
En nombre de Osama Ben Laden es un libro complejo. Dan muchas cosas por supuestas, aunque informan de muchas otras que te hacen temblar con sólo leerlas.
Cuenta cómo aquel joven saudita, multimillonario, y cuya familia tiene relaciones directas con la familia del rey Fahd de Arabia Saudí, pudiendo elegir una vida próspera con el incalculable legado de empresas que dirigía, prefirió luchar por la causa árabe, contribuyendo como el que más al panislamismo oriental.
Según el libro, los occidentales es posible que no sepamos el largo alcance que tienen los brazos de la "Hermandad Ben Laden" en todo el mundo, de tal forma que si quisiera podría atentar en cualquier lugar del mundo con sólo dar una orden.
Al-Qaeda es la rama armada de la "Hermandad Ben Laden", la que se encarga de los atentados terroristas, cuyo objetivo es siempre asesinar y aterrorizar a los civiles, en primer lugar, estadounidenses y, en segundo término, judíos y europeos, todos aquellos a los que los islamistas llaman “infieles”.
Hay facciones “dormidas” bien instaladas en Europa (sobre todo en Londres y en París), así como miles de “estudiantes” en el continente americano, y otros miles de integristas controlando toda la zona árabe.
Ben Laden, de origen saudí y convertido en un prófugo y en un apátrida de su país por ponerse en contra de las ideas del gobierno saudí y exigirles su apoyo a la causa islámica, además de criticar su apoyo a los Estados Unidos en la Guerra del Golfo, huye con sus mujeres e hijos a Sudán. Allí estuvo en un tiempo su centro de operaciones, pero cuando se pone precio a su cabeza también debe huir, terminando por esconderse en las escarpadas montañas afganas.
Su organización terrorista es financiada no sólo por el dinero que le reportan sus empresas a través de bancos europeos libres de impuestos, muchos de ellos suizos, sino también porque su organización tiene el control del opio y de la adormidera (componente de la heroína) de la zona oriental.
Jóvenes que apoyan la causa árabe son entrenados en campos dirigidos por talibanes y “muyahidines” en Pakistán, Somalia, Afganistán e Indonesia, muchos de ellos son secuestrados. Les lavan el cerebro de tal forma que no les pese aparecer en cualquier ciudad del mundo con una bomba encima, asegurándoles que el mundo que les espera después es mucho mejor que éste.
Hay mucha información en el libro. Lo que deja claro es que encontrar al hombre más buscado en estos momentos por el FBI es como encontrar una aguja en un pajar.

De menos complejidad es el segundo libro, Osama Bin Laden, apto para leer en pocas horas. En comparación con el primero da menos datos pero explica de una manera más comprensible todo aquello que rodea al terrorismo islámico. Aunque, desde mi parecer, sobra el primer capítulo donde se describe el macabro atentado del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center de Nueva York. Todo el mundo sabe lo que ocurrió aquel día y la repetición sobra, teniendo en cuenta que la autora intenta unir esos hechos con la trayectoria terrorista e ideológica de Osama Ben Laden.
Este hombre, que abandonó una vida desahogada y próspera a favor del movimiento islámico, se ha convertido en el enemigo número uno de los Estados Unidos, de los judíos y, en menor medida, de los cruzados europeos (cristianos). Su Guerra Santa (yihad) no tiene fronteras. Financia a su vasto grupo muchas veces con fondos personales.
En su juventud, Osama entró en contacto con el modo de vida occidental: le gustaban las mujeres y el alcohol y se escapaba a ciudades como Beirut (donde no estaban prohibidos) para abastecerse de los máximos placeres de la carne. Hay que tener en cuenta que dos de las prohibiciones del Corán son el alcohol y el adulterio. Podía haber seguido por ese camino, pero un día entró en razón, y empezó a relacionarse con religiosos que condenaban a tantos jóvenes árabes que llevaban una vida de descontrol y perdición: el virus occidental.
Ben Laden entra en la escena internacional en un momento clave en la historia: cuando la Unión Soviética invade Afganistán para llevar el control político del país. Éste podría considerarse el punto de partida de la yihad, que comienza a tomar un poder que nunca hasta entonces había tenido. Los árabes, provistos de armamento y dinero recibidos de Estados Unidos, consiguen echar a los rusos de suelo afgano. Esta ambigüedad es increíble hoy en día, suena paradójico pero así es. La invasión rusa de Afganistán ocurre en plena Guerra Fría. Así que Estados Unidos intentó controlar la zona y detener a los rusos, aliándose con aquellos que en un futuro serían sus peores enemigos. Aprovisionó a los afganos de misiles tierra-aire, llamados "Stinger", que son capaces de derribar aviones. Pero los que lucharon contra los rusos no eran sólo afganos, sino que árabes de muchos países islámicos acudieron a la llamada.
Osama Ben Laden utilizó mucho dinero para construir campos de aprendizaje para la lucha armada contra los soviéticos, compró armas, buscó terroristas para que entrenaran a los jóvenes que habían venido a luchar. Y se da cuenta de que Estados Unidos no está allí por su causa, sino porque no quiere que la Unión Soviética se fortalezca.
Echados los rusos de Afganistán, el control del país cae en manos de los talib, constituyéndose como el primer estado verdaderamente islámico. Automáticamente se imponen unas reglas antioccidentales (llamadas "fatwa"), muy rígidas en la población: los afganos tienen que deshacerse de todos los aparatos de radio y televisión que son el cáncer que contamina el mundo islámico, así como de cintas y todos los elementos de difusión occidental; las mujeres están obligadas a llevar el burqa, una prenda que va desde la cabeza a los pies, y que cubre los ojos con una gasa que limita el campo de visión, además de que no pueden salir a la calle si no es acompañadas de un miembro varón de su familia, tampoco pueden llevar tacones altos ni maquillaje; los hombres deben acudir obligatoriamente todos los viernes a rezar a la mezquita y están obligados a dejarse crecer la barba; están prohibidos el alcohol, el tabaco, el adulterio y comer carne de cerdo, tal y como obliga el Corán... Para llevar estas medidas a cabo está la policía religiosa, que siembra el terror en el pueblo afgano, con una tiranía ilimitada. Y a la vez se convierte este país en símbolo de la yihad, puesto que es la primera nación que ha conseguido “depurar” su territorio de la plaga occidental.
Tras la expulsión de los rusos, inmediatamente se vuelven contra Estados Unidos. Los fundamentalistas islámicos se ven fuertes tras esa victoria y creen que también pueden luchar contra la primera gran superpotencia mundial pues creen que es el germen de todos sus males.
Pero antes hay un giro inexperado. Sadam Hussein invade Kuwait y el reino de Arabia Saudí teme que los iraquíes sobrepasen las fronteras. Es la Guerra del Golfo, donde casi todos los países de alrededor se involucran. Osama tiene un ejército de afganos, entrenados desde hace décadas contra los rusos, y se lo ofrece al ministro de defensa de Arabia Saudí, alegando que ésa es una guerra entre hermanos árabes y que la entrada de cualquier país occidental en ella es peligrosa y puede contaminar las esferas religiosas. El ministro no le hace caso y pide ayuda a los americanos, que acuden raudos al Golfo Pérsico, donde consiguen que las tropas iraquíes se repleguen. La llegada del ejército americano a Arabia Saudí abre una brecha entre Osama Ben Laden y la monarquía de su país, hasta entonces gran amiga de su familia. Tan grande es la brecha que los gobernantes saudíes le terminarán quitando la ciudadanía.
Huye a Sudán con su familia, donde vive en una modesta casa, desviando fondos siempre hacia la causa árabe. Su odio hacia Estados Unidos se va acrecentando, a la vez que crea campos de entrenamiento de jóvenes integristas islámicos en varios países de Oriente Medio y en Asia.
Tras los atentados terroristas a las embajadas americanas en Kenia y Tanzania, todos los ojos miran en una dirección: Osama Ben Laden, que aunque niega tener nada que ver en sendos atentados, se convierte en el hombre más buscado del mundo y con la recompensa más alta. Esto ayuda sin duda al mito en que se ha convertido entre los suyos.
Su dinero sigue financiando los atentados, aunque él niegue que tenga nada que ver en los mismos. Sobre el gobierno de Sudán cae la amenaza estadounidense para que entreguen al líder “santo” y Osama debe huir de nuevo. Esta vez se refugia en las montañas de Afganistán, donde los talibán, de un modo u otro, le protegen. Desde allí da órdenes y sigue proveyendo a su ejército de jóvenes islamistas de armas y dinero para llevar a cabo los atentados más inesperados, a la vez que son adoctrinados en el Corán.
También mete baza en el cuerno de África, sobre todo en Somalia, un lugar estratégico donde tiene el objetivo de imponer sus ideas religiosas, aprovechándose se las imágenes de pobreza del país, aquejada sobre todo por una guerra civil que no tiene visos de terminar, lo que hace venir a tantos soldados estadounidenses en misiones humanitarias, soldados a los que terminan echando del territorio somalí.
Las tácticas de la Guerra Santa son las de luchar con un enemigo (Estados Unidos) que a la hora de contraatacar no encuentra nada frente a sí.

Un asesino para el mundo occidental, un héroe para los suyos.

Felicidades, abuela


Lo que he heredado de mi abuela es, sin duda, la mano en la cocina. Lástima que yo experimente tan poco entre cazos y sartenes. Hoy es su cumpleaños. No sé cuántos cumple, creo que prefiero no saberlo.
Es curioso que tenga el pelo negro todavía y a pesar de la edad, claro que con alguna cana ocasional. Es curioso porque no tengo una abuela con el pelo blanco todavía. Ronda por los setenta y algo, ahora cuando la llame le pregunto aunque no creo que me lo diga. Seguro que se echará a reír.

domingo, enero 07, 2007

Una colección interesante

Que un periódico te parezca sensacionalista y poco interesante no quiere decir que no tenga cosas que atraigan la atención del lector. Hoy ha comenzado con El Mundo la colección de "Sellos y billetes del franquismo".
Me he llevado una decepción cuando al tacto he notado que sólo se trataban de facsímiles.


El décimo de la lotería tiene fecha del 5 de enero de 1948, por lo tanto el premio del Niño se sorteaba un día antes que en la actualidad.
El billete de 1000 pesetas de los Reyes Católicos fue emitido el 29 de noviembre de 1957 por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Es curiosa la parte de atrás del billete, ocupada por el inmenso escudo con el águila, símbolo inequívoco de la época franquista.

"Willow"


Ayer me vi la película de "Willow" por enésima vez. Me la sé de memoria. Pero no importa, que salía Val Kilmer, y eso es lo que realmente me atraía al mirar la tele.
Es época de quedarse viendo una película antes de ir a dormir, a pesar de ser sábado, cuando bien podía estar tomándome unas copas por ahí, algo que no ocurrirá hasta finales de este mes. He cambiado el trasnoche de los fines de semana y el alcohol por tés, zumos y vasos de leche con miel mientras veo una película. Generalmente suelo ponerlas en el pc, pero -todavía no he formateado- no es conveniente ahora. Tal y como tengo el XP es posible que esté bastante rato para abrir el reproductor de Windows o el Winamp o cualquier programa para ver una película en condiciones.
He vaciado el disco C, aunque ahora me dedico a apuntar las cosas que hay en él, bajarme cosas que necesito, para así tener todo preparado cuando esté como nuevo. Seguro que me dejo algo :(

Ahora que le veo, me apetece ver "El Santo", aunque lo tendré que dejar para otra ocasión.

Un día dejé de creer


Hace pocos días hablé con una amiga sobre el hecho de que no tuviéramos ninguna de las dos un novio "conocido". Ella me decía: "Ya llegará". Yo le decía que sí, pero... realmente no estoy segura de desear que llegue. Y si de algo estoy segura es que no quiero creer en el amor. Después de todas las vivencias que he tenido no me fío de los hombres, o simplemente es puro miedo. Sé que siento y que soy capaz de volver a sentir, pues siempre, al terminar una relación, decía que no volvería a caer en el mismo error ni me dejaría engañar.
Llega un momento en que un pedazo de conversación puede llevarte a pensar en las exigencias que nos imponemos a nosotros mismos. A veces necesito esas caricias que sólo un hombre puede darme, a veces dejo de ser piedra pero sin quitarme nunca el escudo que llevo encima. Es miedo, lo tengo clarísimo. Y sin embargo, quiero seguir así.
De todos mis ex novios estoy segura de que ninguno llegó a conocerme una mínima parte como para que nuestras relaciones perduraran o quizás es que no les dejé llegar a conocerme ni siquiera un poco. Sí que di mucho pero soy consciente de que puedo dar muchísimo más, y sin embargo dejé mucho en la reserva. No sé para qué lo reservo, igual es que no ha aparecido todavía aquel que lo merezca, o quizás es sólo porque me aterrorizaba dar mucho de mí, como si de antemano supiera que me lo terminarían quitando.
¿Me exijo mucho o es que no quiero bajar el listón? Ya lo bajé una vez y esa persona me decepcionó tanto que llegué a odiarle. Y es la única persona a quien he odiado alguna vez en algún momento de mi vida. Un día llegó la indiferencia, por ende un sentimiento mejor que el odio, pues era preferible no sentir nada a tener sentimientos horribles con respecto a alguien. Cuando me lo encuentro, le veo pero no le miro, le oigo pero no le escucho, no le digo nada y es como si esa persona jamás hubiera entrado en mi vida, como si solamente fuera un extraño al que nunca debí abrir la puerta. Seis años y medio después veo las cosas desde una perspectiva diferente. Quizás la experiencia me ha enseñado a desconfiar y, por supuesto, desconfío. Quizás por eso no quiero novio y quizás por eso, aunque me entristezca decirlo, prefiero estar sola que mal acompañada. Al final, una se acostumbra a la soledad, y ésta termina siendo una fiel compañera. Al menos sé que no me causará dolor, ni me dará quebraderos de ningún tipo.
Alguien me dijo hace poco que no entendía cómo es que no tenía novio. Quizás si le contara una mínima parte de mi vida me entendiera, pero me limité a una respuesta escueta, dotada de ignorancia: "No sé, no tengo ganas".
Cuando sueño con caricias, con besos y con toda la parafernalia que rodea eso que llaman AMOR me dan escalofríos. No quiero ni pensar en ello y tiendo a cambiar esos pensamientos por cosas que me hacen sonreír. Una vez aprendí a cambiar de pensamientos y controlar mi mente igual de rápido que puedo cambiar de conversación cuando estoy hablando. No me cuesta hacerlo y últimamente lo consigo con agilidad, pero a veces es inevitable pensar.
A Isa, con la que hablé hace días, le pasa algo parecido que a mí, aunque con circunstancias diferentes. Claro que estamos rodeadas de tíos que nos miran "con ojitos". Al menos sé de uno que me mira de una manera especial, no ha tenido novia conocida, sus padres y mis padres nos vacilaban hasta que a los míos les paré los pies: "Tened cuidado con lo que decís al respecto, que al final se pensará que hay algo, y a mí ese tío no me gusta". Isa tiene encima a otro que no le deja en paz, que tampoco ha tenido novia conocida pero mi amiga ha notado que él busca algo más que una amistad. Sería fácil que las dos nos echáramos novio, pero ¿ellos? Que surja algo depende de dos, no de una sola persona.
Tengo cuatro ex novios reconocidos (por mí), de los que sólo me enamoré de dos, he salido con unos cuantos más y hubo un tiempo en que picaba de flor en flor. Ninguno me satisfizo lo suficiente como para creer que el amor era algo más que dos achuchones, cuatro confidencias, mil caricias, noches en vela, las lágrimas de después...
A veces necesito caricias y abrazos y mis secretos más ocultos los termino consultando con la almohada, a quien achucho y abrazo como si fuera el sucedáneo de algo que me falta ¿qué será?

Dicen que todo llega algún día. Yo no quiero que llegue. Muchos intentaron enseñarme a volar e incluso me quisieron indicar un camino ¿compartido? Cuando se fueron aprendí a volar por mí misma y a caminar sola, a pesar de los obstáculos. Eso pudo fortalecerme, pero reconozco que no soy tan fuerte como aparento en ocasiones.
He caído muchas veces y me he levantado las veces que han hecho falta... con o sin ayuda.
Echo en falta algo. Intento alargar hasta el infinito mi vida tal y como es en estos momentos pues no quiero que un día llegue alguien y rompa el parapeto invisible que he puesto ante mí, y a veces... (esto es lo peor) tiendo a huir.

Es miedo. Como humana, temo, siento, lloro, río... y al final queda el vacío, ese vacío que me llena de miedo y soledad.

Un día dejé de creer porque yo lo quise así.

sábado, enero 06, 2007

Harbin Ice Festival


Ayer comenzó en Harbin (China) el XXIIIº Festival de Hielo y Nieve, donde se exponen no sólo inmensas esculturas de hielo, sino edificios impresionantes, que lucen un buen combinado de iluminación de colores.


El Festival de Hielo de Harbin se estableció en 1985. Comienza cada 5 de enero y dura un mes.


Harbin es la capital de la provincia Heilongjiang (Manchuria) y aquí es donde acontece el original festival de hielo gráfico y más grande de China, que atrae a miles de visitantes de todo el mundo. La posición de la ciudad en China al nordeste y con un clima ártico proporciona hielo abundante y mucha nieve natural.
Harbin es famosa por el hielo artístico y sus esculturas de nieve.


El precursor del festival actual era el Festival de la Linterna de Hielo y todavía hoy es la mejor parte del Festival actual de Harbin, según la opinión de los visitantes que acuden a la Ciudad de Hielo cada año.

Las primeras linternas de hielo eran una tradición de la época invernal en el nordeste de China. Durante la Dinastía Qing (1644-1911), los campesinos locales y los pescadores usaban a menudo linternas de hielo (a modo de ojos de gato) durante los meses de invierno. Esto se produjo simplemente por verter agua en un cubo, que se sacaba antes de que se hubiera helado. Con cuidado iban calentando un poco antes el agua antes de que ésta se congelara completamente para que el hielo formado en el fondo del cubo se pudiera sacar. Se abría un agujero en la cima y el agua que permanecía dentro formaba un hueco. Luego se colocaba una vela dentro a modo de linterna. Esto ganó gran popularidad en las región de Harbin.

Desde entonces la gente hacía linternas de hielo y las colocaba fuera de sus casas o se las daba a los niños para jugar con ellas durante algunos festivales tradicionales. Así comenzó la larga historia del desarrollo de la linterna de hielo. Con el avance de las nuevas técnicas, actualmente podemos maravillarnos ante varias linternas de hielo, muy delicadas y artísticas.

Hoy en día, la linterna de hielo en un sentido amplio se refiere a una serie de artes plásticas que usan hielo y nieve como materia prima, y que se combinan con materiales gráficos como luces de colores y música espléndida. El modelo específico de la linterna de hielo incluye esculturas de hielo y nieve, flores de hielo, arquitecturas de hielo, etc.


El Festival de Hielo de Harbin proporciona a los visitantes cada año un nuevo mundo de hielo y nieve. Las mejores colecciones de materiales gráficos de hielo se exponen en tres lugares característicos: el parque de la Isla del Sol, el Mundo de Hielo y Nieve de Harbin, y el parque de Zhaolin.

El parque de la Isla del Sol es el sitio de la exposición de las esculturas de nieve, que muestran el maravilloso mundo de las figuras hechas de nieve. Aquí están ubicados un interior de hielo inmensamente grande y el museo de arte de la nieve. Se abre al público anualmente, en el mes de noviembre.

El Mundo de Hielo y Nieve de Harbin nació en 1999 y es uno de los parques arquitectónicos de hielo más grandes del mundo. La inspiración para las esculturas de hielo y nieve por lo general se ha sacado de los cuentos de hadas tradicionales chinos y de famosas arquitecturas mundiales, como la Gran Muralla, las pirámides egipcias, etc.

El parque de Zhaolin se debe ver durante el Festival de Hielo de Harbin porque tiene un programa tradicional que muestra las más excelentes linternas de hielo. Con el agua del río Songhua que atraviesa Harbin, hielo natural y luces coloreadas como materiales básicos, las linternas de hielo se hacen congelando el agua, amontonándose el hielo o la nieve, y después vienen las tallas, la encastración, la decoración, etc.

Desde 1963 se producen aquí actividades turísticas que convierten a Harbin en una de las más importantes atracciones turísticas de China. Han numerosas partes que están formadas por materiales gráficos de hielo en el parque y que se dividen según las diferentes temáticas: clásicos trabajos chinos, cuentos tradicionales europeos, etc. Además hay una gran variedad de objetos tales como edificios labrados, jardines, flores, cascadas, iglesias europeas, leones, tigres, dragones... todos tallados en hielo.

Durante el día las esculturas de hielo son magníficas gracias a la verosimilitud con los patrones originales. Por la noche se combinan con brillantes luces de colores encajadas en las esculturas. Entonces el parque se convierte en un asombroso mundo de hielo.


Actualmente, el Festival de Hielo de Harbin no es sólo una exposición de arte de hielo y nieve, sino que también es un acontecimiento cultural de índole internacional. Cada año, se reúnen allí expertos, artistas y admiradores de la escultura de hielo, venidos desde América, Canadá, Japón, Singapur, Rusia, China, etc., muchos de ellos con la intención de participar en las competiciones de hielo que se llevan a cabo durante el festival, y creando así un intercambio de culturas entre diferentes mundos, todo en hielo y nieve.

Además, las linternas de hielo de Harbin se han expuesto en la mayoría de las ciudades principales de China, así como en muchos países a lo largo y ancho de todo el planeta.


Durante más de 40 años, los recursos naturales de Harbin, el hielo y la nieve, han sido utilizados para proporcionar alegría y diversión a los visitantes de la ciudad.

Ahora, durante el festival, hay muchas otras competiciones deportivas, como el popular patinaje sobre hielo y los paseos en trineo. Asimismo, las bodas, los partidos y otras celebraciones de este tipo vienen a engrosar este gran festival de arte, cultura, deporte y turismo.

Lotería del Niño

Pues ayer me dio por coger un décimo para hoy en una Administración de Lotería junto a la Plaza Mayor. No elegí número ni terminación.
Acabo de reparar en el décimo (sólo cogí uno):

Y a pesar de que sabía que tenía la terminación, he comprobado el número. De esta guisa he ganado por un solo décimo 200 €, lo que no me viene nada mal, sobre todo, teniendo en cuenta que las rebajas empiezan mañana y, si no me equivoco mucho, las tiendas abren a pesar de ser festivo.

El cuarto rey mago


Los Reyes Magos que llegaron desde Oriente para ofrecer presentes al Mesías siguiendo la estrella de Belén no fueron tres, sino cuatro. El cuarto, el astrónomo Arbatán, no llegó a ver el rostro de Jesús porque se "entretuvo" en el camino, según un relato navideño escrito hace más de un siglo.
La historia, escrita por el estadounidense Henry Van Dyke (1852-1933), cuenta que Arbatán habría dedicado 30 años de su vida a buscar al Mesías para darle "las tres preciosas joyas" (un zafiro, un rubí y una perla) que no pudo ofrecerle el día de su nacimiento.

Llegarán otros 6 de enero...


Hoy es un día especial en mi casa. Hay una doble celebración pues además de ser el día de Reyes es también el cumpleaños de mi madre. No recuerdo un 6 de enero en que no haya habido una comida que venía a convertirse en reunión familiar.
Cuando éramos pequeños, estas comidas del día de Reyes se celebraban en mi casa, donde acudía un tropel de gente a plato puesto. La que no pasaba buen día era mi madre, que, siendo su cumpleaños, era quien tenía que recoger después todo, mientras todo el mundo se iba escaqueando sobre las 7 de la tarde. Y es que las sobremesas se alargaban demasiado. El problema es que aparte de la familia llegaba a mi casa (que ahora dudo que estuvieran siquiera invitados o se autoinvitaban) personas que ni siquiera eran familiares nuestros. Amigos y no tan amigos que, aprovechando llevar un regalo para mi madre, se quedaban a alargar las sobremesas un rato más.
Un año mi madre se cansó de este panorama y como era su día eligió ir ella también a plato puesto. Así estuvimos unos años yendo de restaurantes, sólo mis padres, mis hermanos y yo, sin nadie más.
Desde el año pasado este día se celebra en la casa de mis abuelos maternos. El cumpleaños de mi abuela es el 8 de enero, y ahora lo celebran a la vez. Allí estarán los hermanos de mi madre, esposas e hijos, mis padres, hermanos y abuelos... y por primera vez faltaré yo.
A mi madre no le hizo mucha gracia que no estuviera un día como hoy allí, pero ya habrá otros años.
Desde aquí, deseo un feliz día de cumpleaños a mi madre. Que madre no hay más que una...
Voy a llamarla, claro, que está esperando mi llamada como agua de mayo.

viernes, enero 05, 2007

Días grises


Los días grises, como hoy, llevan consigo una tristeza insólita.
Con el buen tiempo que ha hecho los últimos días, hoy ha amanecido demasiado oscuro. Es posible que en Salamanca la cabalgata sea amenizada por una lluvia torrencial, pues tiene toda la pinta de tormenta.
Como grises son los minutos que pasan frente a mi pc, grabando discos y discos sin parar. No imaginaba que tenía tanto. Hará por lo menos un año y medio que no formateo, y se nota, vaya que sí. Eso que suelo limpiar los discos muy a menudo.
Me acaba de llamar mi mejor amiga, Marta, para decirme que no se despidió de mí. Es cierto. Quiere más a mi hermano que a mí, así que no me sorprende que no nos viéramos. Ya le he propuesto su próximo viaje a tierras charras para... marzo.
Si no llueve me piraré a ver la cabalgata, que no tengo ni idea de a qué hora es. Ya lo miraré en La Gaceta.

¡¡¡Que vienen los Reyes Magos!!!



Han dicho en las noticias que los Reyes Magos ya han llegado a nuestro país y que se dejarán ver en las principales ciudades españolas, donde todo está ya preparado.
¡Cómo apoyan la ilusión de tantos niños!

Cuando era pequeña siempre preguntaba cómo podían estar a la vez en tantos sitios y mis padres me decían que se debía a que eran "magos".
No sé cuándo dejé de creer en ellos, posiblemente tendría unos siete u ocho años, cuando una supuesta amiga, un año mayor que yo, me desveló ese gran secreto infantil.
-Me han dicho que los Reyes son los padres.
-Pero ¿cómo van a ser los padres, si los padres son dos, y los Reyes Magos son tres?

Mi respuesta fue esa. No creo que olvide nunca lo que le respondí. Evidentemente el misterio de los Reyes Magos se escapaba a mi entendimiento.

Cuando llegué a casa y se lo dije a mi madre, ésta me explicó realmente esa magia que rodea la noche de Reyes (esta noche). Y lloré, recuerdo que lloré, porque había dejado de creer en ellos, aunque en aquel momento no me diera cuenta.

jueves, enero 04, 2007

Vivencias del tren


Estoy en una estación perdida de mi trayecto, donde dentro de un rato cogeré un tren. Siempre llego con bastante tiempo de antelación y cuando, por fin, me siento frente a las vías me dedico a observar a la gente.
Son peculiares los personajes que hay en una estación, bien sea de tren bien sea de autobuses. Siempre hay alguien que llama la atención.
Me estoy tomando un café. En una mesa cercana un joven duerme apoyado sobre el tablero. En el momento en que le despierta el altavoz se levanta haciendo eses. Tendrá unos 27 años, los ojos azules (cansados) enmarcan su cara, no va mal vestido. Pero se nota a leguas que tiene algún tipo de problema. Apenas se sostiene en pie. Después de dar varios tumbos tanto fuera como dentro, se termina acercando al hombre que está tras la barra para preguntarle a qué hora hay tren para Valladolid (mi tren pasa por allí, así que es el mismo). El hombre, muy serio y deseando quitárselo de encima, le contesta.
Cuando pasa junto a mi mesa, aparentemente normal, le he visto la botella sin tapón que sobresale de un bolsillo de su parca. No he distinguido qué era, aunque la boquilla con sistema de goteo y el tamaño que se puede imaginar tras la tela no da pie a dudas: es una botella de alcohol.
Me ha dado pena. Y también miedo.
Si se monta en mi tren, espero que esté bien lejos, aunque tal como va seguramente lo pierda o no cambie de vía.

Esto lo escribí ayer en la estación de tren. Pero después pasaron muchas cosas.
Desde las cristaleras de dentro vi pasar un Patrol azul y blanco. Eran los del 112, números que distinguí perfectamente (así como también imaginé la situación y la intuición no me falló). Los camareros de la cafetería de la estación les habían llamado para que se encargaran del joven.
Dos hombres uniformados con la placa de Prosegur se acercaron a la barra. Yo estaba sentada lo suficientemente cerca para escuchar toda la conversación (es de mala educación, lo sé, pero no tengo la culpa de estar sentada tan cerca de ellos como para escuchar todo lo que hablaron entre los camareros y los guardas).
El joven estaba tumbado en un banco en el exterior, junto a las vías. Aparentemente dormía. No le vi molestar a nadie. Estaba borracho, vale, pero no había hecho nada malo. Las palabras de uno de los guardas me pusieron la piel de gallina: "Ahora vamos para allá y, si es necesario, le metemos un par de hostias". Y fueron, estuvieron hablando con él y le hicieron levantarse del banco. Mi visibilidad fallaba desde donde estaba sentada, aunque no llevaron a la práctica lo que unos minutos antes habían dicho. Los guardas estuvieron paseándose por la estación hasta que estuvieron seguros de que el joven se había ido.

Mi maleta es inmensa. El chico se montó en el tren que le llevaría a su destino. Se montó en el vagón 51 y, a pesar de la tajada que llevaba encima, me ayudó a subir la maleta. Igual no iba tan borracho como parecía a simple vista. De hecho, a la hora de subir al tren, me dijo que subiera delante de él, muy caballeroso. Después me subió la maleta. Luego no le volví a ver.

El tren, a pesar de todo, iba lleno. Y yo que pensaba que no iría la gente tan pronto... Pues la verdad es que sí, que los estudiantes ya están empezando a llegar, antes de Reyes, no importa. Los exámenes los han adelantado y eso se nota.
A mi lado iba un religioso. Era muy mayor. Leía un libro con las pastas ajadas por el tiempo, algo sobre el Santísimo Sacramento.
La niebla del valle del Pisuerga nos acompañó casi todo el trayecto. En una de las paradas del tren, sin explicación, en Magaz (creo) nos pusimos a hablar. Me contó que iba a Valladolid, que había pasado los últimos días del año con su familia en San Sebastián, que era donostiarra pero que llevaba muchos años viviendo en la capital de Castilla, donde había dado clases en la universidad vallisoletana. Yo pensé que sería de Teología, pero no. El hombre, ya retirado, era Doctor en Matemáticas. Ya le dije que yo odiaba las ciencias exactas. La verdad es que la conversación fue amena. Luego le ayudé a coger la maleta de la balda superior. Bueno, realmente no fue así. Levanté a un peruano de su asiento diciéndole que me ayudara a bajar la maleta del cura.

En Valladolid el tren se quedó en los huesos. El resto éramos casi todos estudiantes. Llegamos a Salamanca con un retraso de media hora. Es la última parada y siempre espero a que se despeje el tren, terminando por bajar siempre la última. No debo ser la única que piensa así. Una chica me dijo, al pasar a su lado, que iba cargadísima, que esperaba a bajar al final. Y le presté mi ayuda.
Mi maleta pesaba pero sólo llevaba una. Ella llevaba tres y un estuche de maquillaje en la mano un poco más grande que el que me ha regalado a mí mi amiga invisible, ya se lo dije.
Bajé mi maleta y le ayudé a ella. Así estuvimos juntas hasta la parada del taxi: en la fila del ascensor para cruzar las vías, en la parada de taxis. Unos diez minutos, que con las maletas encima se hacen larguísimos.
Es curiosa la cantidad de gente solidaria que hay por ahí. Yo siempre lo veo sobre todo cuando viajo. Evidentemente yo si puedo también ayudo.

Uno de los temas de conversación más frecuentes cuando se viaja en tren es el del tipo de ferrocarril que cruza Castilla. Los trenes de Renfe son viejos, no están en malas condiciones pero podrían tenerlas mejores, llevan años traqueteando (más que años, mejor sería decir décadas). Un ejemplo: el Talgo Salamanca-Barcelona es viejísimo. Lo trajeron a Castilla cuando cambiaron los ferrocarriles catalanes, así que se podría decir que es de segunda mano (y se nota bastante).
Yo antes comparaba los trenes de Renfe con los DB (Die Bahn) alemanes. "Die Bahn" significa "el camino" y es en Alemania lo que la Renfe en España. No hay punto de comparación. Todos los trenes que he cogido en Alemania son como el AVE. Nunca vi un tren como los Intercity españoles. Tampoco hay tal lío de billetes como hay en España. Los DB son tan largos que no se ve el final del tren. La gente, por lo general, no reserva porque siempre hay sitios libres y, por tanto, te puedes sentar donde quieras. Si alguien reserva, en ese asiento y pegada en la ventanilla hay una especie de cajetilla de plástico transparente con un papel donde pone el nombre del que ha reservado el asiento. Aunque son situaciones excepcionales.
Los andenes tienen carteles donde pone: A, B, C, D. La parte del andén que corresponde a A es de primera clase, el resto son de clase turista. Y cuando el tren para, los vagones de primera clase se paran en el lugar exacto que corresponde a la letra A.
Los DB por dentro son impresionantes: cómodos, tienen una parte muy pequeña destinada a compartimentos (generalmente se sientan ahí familias con niños pequeños) y algo que nunca había visto en un tren: entre vagón y vagón hay un monitor donde se te va informando de la velocidad del tren, de la temperatura dentro y fuera, del trayecto, las paradas y el tiempo que falta para llegar, el tiempo que va a estar parado... No sé, está demasiado informatizado en comparación con España. También es otro mundo.
El peor tren alemán en el que he montado es el que cruza la Selva Negra (Schwarzwald) y estaba mucho mejor que cualquiera de los trenes que cojo cuando voy a casa.

Por supuesto, si queremos ver peores trenes que en España, podemos viajar a Italia. El tren "de la época de Mussolini" que te lleva desde el aeropuerto hasta la estación de tren, Termini, es horrible. Tarda media hora y es de color verde. Me recordaba a un poema de Antonio Machado describiendo un viaje en tren de la época franquista.

Yo, para todo viaje
—siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera—,
voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar,
yo nunca duermo en el tren,
y, sin embargo, voy bien.
¡Este placer de alejarse!
Londres, Madrid, Ponferrada,
tan lindos... para marcharse.
Lo molesto es la llegada.
Luego, el tren, al caminar,
siempre nos hace soñar;
y casi, casi olvidamos
el jamelgo que montamos.
¡Oh, el pollino
que sabe bien el camino!
¿Dónde estamos?
¿Dónde todos nos bajamos?
¡Frente a mí va una monjita
tan bonita!
Tiene esa expresión serena
que a la pena
da una esperanza infinita.
Y yo pienso: Tú eres buena;
porque diste tus amores
a Jesús; porque no quieres
ser madre de pecadores.
Mas tú eres
maternal,
bendita entre las mujeres,
madrecita virginal.
Algo en tu rostro es divino
bajo tus cofias de lino.
Tus mejillas
—esas rosas amarillas—
fueron rosadas, y, luego,
ardió en tus entrañas fuego;
y hoy, esposa de la Cruz,
ya eres luz, y sólo luz...
¡Todas las mujeres bellas
fueran, como tú, doncellas
en un convento a encerrarse!...
¡Y la niña que yo quiero,
ay, preferirá casarse
con un mocito barbero!
El tren camina y camina,
y la máquina resuella,
y tose con tos ferina.
¡Vamos en una centella!

El viaje se me hizo cortísimo. Teniendo en cuenta que otras veces me sumerjo en un libro y ayer me dediqué a "conocer" gente es normal que casi no me diera cuenta de que estábamos ya en tierras charras.

miércoles, enero 03, 2007

El regreso


La hora de volver de nuevo a aquel lugar de donde vine es quizás más cruda cuando se te presenta ante los ojos. El día que sacaba el billete no pensé ni por un momento en el día de hoy, y hoy, que ya ha llegado, me da pereza marcharme, incluso me da pena, porque no sé cuándo volveré a casa, ya que soy capaz de pasarme muchos meses seguidos sin volver.
Hasta Semana Santa queda mucho. Además cuesta mucho volver para hacer exámenes.
Mis amigas, una vez más, me han prometido que vienen de visita, aunque esta vez creo que es la definitiva, por una conversación que tuvimos I. y yo unas noches atrás. Según ella se me tiene que hacer muy duro no venir apenas nada a casa y a la vez vivir sola allí. A veces sí que necesito hablar con gente, eso es cierto, aunque todavía no me doy cabezazos contra las paredes.

Recuerdo otros regresos. No varían mucho de unos a otros, pues el trayecto y el tren suelen ser los mismos. Pero no así la gente que viaja en ellos. Uno de los más recientes es cuando en verano me tocó al lado de dos niños parisinos que no paraban de jugar. Era verano, lucía el sol.
Y hay viajes que tienen un lugar en la memoria por las circunstancias concretas. Por ejemplo, volver a Salamanca el día 7 de enero es horrible. Ese día el tren va con la gente formando un puzzle. Y cuando digo un puzzle es así como suena, la gente (casi todos estudiantes) y sus maletas se acoplan a lo largo del tren, por los pasillos, entre vagón y vagón, con sendos billetes-de-a-pie. Ya me tocó una vez ir así y desde entonces evito los agobios de este estilo. Voy antes (como hoy) o voy después. La cuestión es que ahora evito el día más multitudinario.

A mi madre no le hace gracia que me vaya antes de tiempo. Su cumpleaños es el día de Reyes y hay comida familiar, como todos los años. Incluso quiso cambiarme el billete. Es la primera vez que el día 6 no lo paso con mi familia. Otro año será.

martes, enero 02, 2007

Noche estrellada


Esto va dedicado a quien ha conseguido que me levantara de la cama a las 4 de la madrugada y que mirara el cielo.

Entre las brumas del silencio de una noche invernal y de madrugada busco la constelación de Orión, bajo la luna. No he conseguido encontrarla, aunque sí a la osa menor y a la osa mayor. Me he asomado a la ventana. La luna brilla de una manera increíble. La noche es clara y las estrellas se ven perfectas.
Adoro este silencio. Y este cielo. Adoro la noche que estoy viviendo ahora.