sábado, junio 21, 2025

Si no fuera por las sílabas del sábado

Hay veces que leer un libro es algo especial. No tenía muchas expectativas con este libro y me ha parecido una novelita fantástica.
Todo comienza con una muerte, o con una doble muerte, que lleva a dos personas que jamás se hubieran acercado a convertirse en amigas íntimas o, más bien, en una familia peculiar.
Ana regresa a su casa con un cuadro en los brazos y con la noticia de su embarazo en los labios. Su marido André va a salir a buscarla, pero a medida que Ana se acerca a su edificio, un tumulto de gente le tapa lo que parece un accidente.
André había salido del edificio cuando Miguel decide suicidarse tirándose desde el décimo piso, con tan mala suerte que en su caída pilla debajo a André.
Cuando pasan unas semanas de duelo, Ana decide volver a su casa y demandar a la otra viuda, Madalena, por daños morales. Pero su vecina empieza a acercarse a ella y ahí comienza una relación de amistad eterna. Ya que las dos están viviendo su propio duelo y el duelo las une.
En el juicio Ana desistirá y, a cambio, Madalena va a empezar a ayudarla económicamente mientras sigue el embarazo y mientras no vuelva a su estudio de arquitectura. Madalena es profesora e incluso se encargará de buscar una tata, Francisca, para la bebé recién nacida.
Catarina se llama, con las mismas sílabas de Madalena.
Ana echa de menos a André, a su amigo Patrick que se ha ido con su novio a Canadá. Descubre que sus antiguos amigos ya no la llaman porque Ana representa la tristeza, y al final encuentra la amistad de quien menos hubiera esperado. Es el viaje de Ana mientras, a lo largo de los años c va superando el duelo, mientras crece su hija y pregunta sobre su padre, y siempre junto a Madalena, que se ha convertido en su familia.

En literatura romántica nos hemos acostumbrado a llamarlo enemies to lovers, en otro tipo de libros a decir que es un giro dramático y, en la vida, lo resumimos con un "¡qué equivocado estaba!". Son ese tipo de situaciones en las que la persona más inesperada se convierte en ese compañero imprescindible a quien no queremos soltar. Para escribir sobre esto -y que resulte creíble- hace falta revelar algo nuevo sobre ese personaje que justifique por qué ahora nos gusta, o bien inventar una situación límite capaz de crear alianzas donde antes sólo había tensión. Eso sí, una vez instaurada la tregua, la pregunta pendiente lo define todo: cuando vuelva la calma, ¿seguirá habiendo hueco para esa nueva amistad?

De La Odisea a Mujercitas, de Harry Potter a Drácula, todo libro es un viaje. Es una máxima de la literatura: la historia nos tiene que llevar de un punto a otro superando los obstáculos del camino. En la particular travesía de Ana, todo comienza con una muerte, y la meta la espera allá donde encuentre la aceptación y el perdón. Aunque no sea un héroe griego, Ana también necesita derrotar a sus bestias y por eso llega un momento en que convierte a Madalena en ese enemigo feroz contra el que sacar las garras en un juicio. Pero, ¡qué difícil es la victoria cuando el adversario es también la amiga que sujeta la espada junto a ti!

En la literatura, como en la vida, la sangre no siempre dicta los lazos más profundos. Lo sabían Idgie y Ruth en Tomates verdes fritos y lo descubren Therese y Carol en la novela de Patricia Highsmith: las familias a menudo se construyen con afectos elegidos, no heredados. En Si no fuera por las sílabas del sábado, dos mujeres viudas -Ana y Madalena- crían a una hija en común sin haberse propuesto ser familia. El duelo compartido, la maternidad compartida y, más aún, la soledad compartida, acaban por tejer entre ellas un vínculo más fuerte que muchos apellidos. En ese mundo sin maridos, sin padres, sin hombres, hay espacio para otro tipo de familia.

A los grandes escritores se les identifica en los detalles y a los grandes personajes, también. De la protagonista de Si no fuera por las sílabas del sábado se nos dice que es arquitecta y también que su marido le leía anécdotas de biología. Si la autora no nos lo hubiera dicho, habríamos podido adivinarlo gracias a las pistas que nos deja. A menudo, Ana emplea un pensamiento espacial, como cuando ordena sus angustias en un edificio mental o cuando ella misma se considera una carga física que altera las casas y muebles de los demás. También recurre a hechos y curiosidades del mundo animal, un legado en anécdotas que nos da muestras de esas conversaciones con su marido que tanto atesora.

Hay una gran cantidad de alusiones a plantas y flores en la novela. No es casual, ya que nos recuerdan la fragilidad de la vida: crecen, florecen y se marchitan. El marido de Madalena, por ejemplo, es un "hombre-orquídea" capaz de florecer una vez al año, pero que el resto del tiempo es un tallo deshojado que nadie riega. La tradición de evocar flores y plantas para expresar emociones ocultas viene de lejos: en la época victoriana existía el "lenguaje de las flores", un código con el que los enamorados comunicaban lo que no podían verbalizar, y más adelante, autoras como Virginia Woolf o Mercé Rodoreda recurrieron al imaginario floral para hablar de estatus, opresión y deseo. 

"No importa cuánto la aprecie y cuántos cumpleaños acumulemos y cuántas plantas podamos mantener juntas, yo siempre voy a preferir que ella no existiera, que nunca hubiese escogido este edificio para vivir con su hombre-orquídea del que se olvidó cuando se secaba delante de la ventana".

LA AUTORA:



Mariana Salomão Carrara nace en 1986 en São Paulo, Brasil. Es autora de varias novelas: Fadas e copos no canto da casa, Sedeus me chamar não vou (nominada al Premio Jaburi 2020), É sempre a hora da nossa morte amém (nominada al Premio Jaburi 2022 y al Premio São Paulo de Literatura del mismo año), Si no fuese por las sílabas del sábado (merecedora del Premio São Paulo de Literatura 2023 a la mejor novela) y A árvore mais sozinha do mundo (2024).

EL LIBRO:

Título original: Não fossem as sílabas do sábado
Autora: Mariana Salomão Carrara
Traductora: Regina López Muñoz
Editorial: Tránsito (1ª edición, en 2025)
Número de páginas: 204
ISBN: 9788412977561

Valoración: 8/10

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