En el siglo XII, la ciudad italiana de Bolonia se llenó de torres, alrededor de 180 de ellas una vez estuvieron al otro lado de la ciudad. Estas torres fueron construidas principalmente por familias ricas como bastiones defensivos y símbolos de poder y estatus. Cuanto más poderosa era la familia más alta era la torre que construían, convirtiendo el horizonte de la Bolonia medieval en algo parecido a un bosque de agujas de piedra.
Hoy sólo queda un pequeño número de estas torres. La más alta de todas ellas, la Torre Asinelli, sigue de pie y alcanza una impresionante altura de 97,2 metros. Construida entre 1109 y 1119, lleva el nombre de la familia Asinelli. Junto a ella se encuentra la Torre Garisenda, más corta e inclinada, mencionada por Dante en la Divina Comedia.
La Torre Asinelli no sólo sobrevivió a los siglos sino que también ofrece unas vistas increíbles de Bolonia desde la cima, donde llevan casi 500 escalones de madera. Sigue siendo un poderoso recordatorio del pasado medieval de la ciudad, cuando las torres definieron el horizonte y representaron el orgullo de las familias de élite de Bolonia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario