Siempre que visito un sitio tengo que probar lo típico de allí. Obviamente comer jamón y embutido típico es obligado. Hay algo que no probé y es la Torta del Casar, y fue porque para mí el queso debe ser en pequeñas proporciones.
Sí que comí, en cambio, migas típicas extremeñas, que era el plato típico que llevaban los pastores en su morral por toda España en la época de la trashumancia. Estaban buenas, aunque a mi gusto es un plato muy seco al paladar.
En Plasencia, que comimos a base de pinchos y acompañados por el guía que fue quien pidió, nos sirvieron morritos y morcilla ricamente aliñada.
El día que comí en la Plaza Mayor de Cáceres le tocó el turno a las carrilleras, condimentadas con mucho pimentón, que por algo es un producto típico de allí.
En cuanto a los postres, en la Plaza Mayor pedí una Red Velvet (que no es típica extremeña), pero sabía de lujo.
Y un plato típico dulce de allí sí que era la Técula Mécula, un pastel elaborado con crema de almendras y base de hojaldre.
Comiendo en la Plaza Mayor de Cáceres






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