No somos nada sin recuerdos.
Yo no sé qué me ha ocurrido hoy para derrumbarme de nuevo. He empezado a recordar a Chini y me he desmoronado. Sigo sin superar su partida y el duelo sigue su curso, pero me da la sensación de que él hubiera partido ayer.
Da igual lo que haga. Me acuerdo de él cada día al despertar y me resulta insoportable su ausencia. Sus recuerdos están muy presentes en todo lo que hago cada día.
Pero hoy ha sido especialmente doloroso. Influye, seguro, esta situación de estar con ese virus maldito que no se termina de ir. Y sólo quiero levantarme y ponerme a escribir sobre el último viaje que hice antes de que me marche de nuevo (que será muy pronto).
Llevo cuatro días realmente mal. No suelo ponerme enferma, pero esta vez el covid me está dejando baldada. En estos momentos parece que ha empezado a remitir. Cruzaré los dedos.
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