Aún tengo dos horas de lectura… Adoro estos momentos previos a dormir, en silencio y sin preocupaciones.
Cuando por fin consigo enfrascarme en la lectura y empaparme de la trama y sus personajes.
Desde que Chini no está siempre tengo un pensamiento para él y desde septiembre me cuesta más leer. Es como si no estuviera centrada totalmente. Me disperso con mucha más facilidad. Y eso… eso nunca me había pasado.
Siguen pasando los días y empiezo a asimilar la pérdida. Ya no lloro en cada rincón y puedo recordarle sin desmoronarme por completo. Pero es duro, es duro seguir viviendo, es duro levantarse cada mañana sabiendo que te falta esa persona especial. Y hay que seguir…
Escribir sobre ello me produce calma.
Después de este breve paréntesis ya puedo seguir con mi novela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario