A las nueve de la noche aún no había anochecido del todo. ¡Cómo se nota el cambio de hora! Y la luna brillaba en toda su intensidad.
Esta semana es corta, entraremos en abril y después llegará mi cumpleaños.
Otras semanas santas me iría a cualquier sitio, pero llevo dos años que no me muevo de casa. Ya llegarán otros tiempos. Aunque estoy segura de que el próximo fin de semana habrá aquí más gente y, sobre todo, gente que en realidad no debería estar aquí... Siempre hay quienes se saltan las normas.

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