
Hace muchos años que entré en contacto con las magníficas películas del Studio Ghibli, y entonces vi varias de aquellas películas. Aprovechando que las están poniendo nuevamente en Netflix, y con la cabeza a punto de estallarme, tanto como para no querer leer porque no me entra más información, he recordado que en febrero empezaban a poner estas películas.
Mi vecino Totoro ya la había visto, y es muy posible que el domingo vuelva a verla con mis sobrinas, y quizás está más enfocada a un público infantil que otras películas de Hayao Miyazaki. De hecho, hay todo un merchandising sobre Totoro, y en Japón hay infinitas tiendas donde nos podemos encontrar con un Totoro gigante. Es muy posible que en los próximos días vuelva a ver más películas del Studio Ghibli, incluso algunas que no había visto antes.
Satsuki y Mei son dos hermanas que se trasladan a una nueva casa de campo junto a su padre, un profesor de universidad. Su madre se encuentra en el hospital, aquejada de una enfermedad que no parece grave (nervios, depresión...). Satsuki va a la escuela mientras Mei, que aún no ha alcanzado la edad escolar, se queda en casa, a veces con su padre y otras veces con Nani, una anciana que cuida de ella. Una mañana Mei ve unos conejos a los que sigue hasta un agujero y cae junto a un conejo gigante, Totoro le llama, Totoro porque son los conejos gigantes que aparecen en los cuentos infantiles japoneses. Totoro no habla, pero entiende a la pequeña. Satsuki, sin embargo, cree que son imaginaciones de su hermana pequeña... hasta que un día lluvioso van a la parada del autobús a esperar a su padre y llevarle un paraguas. Entonces llega Totoro y Satsuki le entrega el paraguas para que no se moje. Luego llega el Gatobús, en el que se sube Totoro.
A partir de ese momento, las niñas tienen una extraña relación con Totoro, que aparece en los momentos más insospechados e incluso las ayuda con una especie de magia que nadie más puede ver, porque sólo las pequeñas pueden ver a Totoro y la magia del bosque.
Es curioso cómo ahora veo la cantidad de similitudes que hay con Alicia en el País de las Maravillas, por ejemplo, cuando la pequeña cae por el agujero, curiosamente persiguiendo a unos conejos, y cuando cae recuerda al árbol hueco por el que cae Alicia, pero además cuando Totoro sonríe recuerda al Gato de Cheshire.
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