Llevo unos días luchando por imposibles. No estoy sola en mi lucha, pero somos minoría. Cuando veo injusticias me resulta insoportable y lucho hasta desgastarme.
Tanto como para querer abandonar el barco. No lo hice, pero he perdido la ilusión.
Hablo de una asociación en la que llevo treinta años y en cuya junta estoy desde hace año y medio. Sólo quiero que llegue agosto para marcharme sin mirar atrás.
Duele ver la injusticia y no poder hacer nada...

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