Mis sobrinas estaban viendo una película en un dormitorio cuando alguien se ha tomado la leche y se ha comido las galletas. En ese momento se le ha ocurrido a la mayor ir a preguntar algo a sus padres. Y entonces ha descubierto que la leche y las galletas que ella había dejado ya no estaban, el plato y el vaso estaban vacíos, pero ¡no había regalos!
Y se han quedado vigilando porque el plato y el vaso "olían a Papá Noel".
Yo estaba recogiendo lo de la cena y ha sido el momento que he aprovechado para dejar los enormes paquetes en la terraza.
Y entonces he pegado un grito, y ha empezado el teatro. Les decía que salieran que yo estaba asustada, y ellas que no, que yo primero.
En las manos tenía dos sacos brillantes que ha dejado a Papá Noel, mágicos.
Los han abierto y no hemos oído a mis sobrinas durante horas, porque se han dedicado a interactuar entre ellas y con sus nuevas muñecas.
Sólo que la mayor ha empezado a preguntarme sobre Papá Noel, y me ha hecho salir otra vez a la terraza a ver si había dejado una carta para ella.
Me encanta la inocencia de los niños.
Como tendrán más cosas en su casa mañana habrá una carta.
Sorprendentes son también las preguntas de la pequeña: "Tía, ¿a que si no le has escrito una carta Papá Noel te trae un regalo?", "Tía, ¿y por qué Papá Noel me ha traído un paquete tan grande si a veces no me porto bien?".
Cuando se han marchado he encontrado la servilleta que ha dejado la mayor a medio escribir.
Ahí queda eso.

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