Lo cierto es que llevo toda la vida aquí y no he probado aún el dulce típico: los ahorcaditos.
Así que cuando he ido a por pan y me han dicho que si los había probado no me ha quedado más remedio que traer una caja a casa.
Es que me ha dado vergüenza decir que no los había probado. Ni siquiera sé la forma que tienen.
Mañana ya no podré decir que no los he probado.

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