martes, octubre 09, 2018

Menudo susto

A las once de la noche, con la mitad del pijama puesto y las botas a toda prisa he cogido el coche.
Seis llamadas a mi madre y tres a mi padre desde las nueve de la noche era preocupante.
Mi madre tiene una enfermedad crónica (aplasia medular) y a veces se queda sin fuerzas, no puede caerse y no puede sangrar.
Así que como me he asustado he conducido los siete kilómetros que me separan del pueblo.
A simple vista parecía todo normal. Luego luces y en la bodega estaban los dos tan campantes.
Y entonces me he desmoronado, ha sido el momento en que la tensión ha caído y el susto ha desaparecido.
Me he llevado un rato malo. Y no podría dormir sin comprobar antes que todo estaba bien.
Les he dicho que miraran sus móviles y las llamadas.
Después de ese susto y el momento de tensión hoy dormiré como un ángel.

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