Después de hacer las tareas dominicales, entre las que estaban incluidas el cambio de sábanas aunque tengan cientos de arrugas, me debato entre llevarme a la comida familiar la novela actual, con su peso de mil páginas, o empezar otra cosa, que sea ligera.
Pero es que me fastidia mucho dejar aquí la novela, así que me la llevaré y me olvidaré del peso extra.
Y es que estoy totalmente subyugada por la historia.
Siempre saco tiempo para leer los domingos, antes del reencuentro con mis sobrinas, y después... Mientras que esté con ellas escamotearán mi tiempo para jugar, pintar o cualquier cosa que se nos ocurra.
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