Hace unos días fui a una librería a por unos libros que aún no habían venido. Entonces vi el libro Yo fui a EGB 2. No pude no comprarlo, y en un par de días he dado un repaso, con nostalgia, a mi infancia.
Toca algunos temas que no se tocaron en el primer libro y otros de los que ya hablaron en el primero (música, cine, juegos, etc.).
Así que en esta segunda ocasión, nos encontramos entre muñecas Nancys y ropa deportiva de entonces, reviviendo una Navidad en los primeros años 80, viendo cómo eran aquellos aparatos y electrodomésticos de entonces (estamos vivos de milagro).
Me gustó más el primer libro, pero éste tampoco se queda atrás, sólo que el primero era novedad y los temas que se trataron eran más graciosos.
Esperemos que haya una tercera parte, porque nuestra generación EGB tenía mucho más para contar...
Así que en esta segunda ocasión, nos encontramos entre muñecas Nancys y ropa deportiva de entonces, reviviendo una Navidad en los primeros años 80, viendo cómo eran aquellos aparatos y electrodomésticos de entonces (estamos vivos de milagro).
Me gustó más el primer libro, pero éste tampoco se queda atrás, sólo que el primero era novedad y los temas que se trataron eran más graciosos.
Esperemos que haya una tercera parte, porque nuestra generación EGB tenía mucho más para contar...
LOS AUTORES:
Javier Ikaz nació siendo aún muy pequeño, concretamente un abril de 1978, pero con la total convicción de que no le gustaría ir a clase. Cuando llegó el momento de ponerse la bata y acarrear una pesada mochila descubrió que aquello tampoco estaba tan mal, a pesar de las matemáticas. Hizo muchos amigos de los que se alejaba cuando se ponían a jugar al fútbol, ocasión que aprovechaba para leer y escribir. De hecho la afición la mantiene y le ha permitido publicar varios libros, y gracias a su cinefilia ha dirigido numerosos cortometrajes y un documental. No era mal estudiante y mucho menos bueno, pero finalmente acabó con el libro de escolaridad en un cajón del mueble del salón, junto a un montón de cartas del banco sin abrir y un título de informático sin ejercer.
Desde bien joven desarrolló un oído musical nefasto, a pesar de tener la casa llena de cassettes de todo tipo. Una vez se encontró una moneda de cien pesetas en la calle y descubrió que la vida merece la pena. Desde entonces lee y escribe como si no hubiese mañana. A veces hasta de manera profesional.
Jorge Díaz nació en Bilbao en abril de 1971 y hubiera pasado totalmente desapercibido durante los ocho años de su EGB de no ser por aquellos cuadernos de matemáticas en los que utilizaba la regla hasta para hacer el símbolo 'más' y aquella dichosa canción que un profe les mandó inventar y que a punto estuvo de convertirse en el himno del colegio. Siempre suspendía gimnasia, calcaba los dibujos y se ponía rojo como un tomate cuando tenía que hablar en público. ¡Imaginaos el día que tuvo que pasar por todas las clases cantando su canción!
Se aficionó a llegar tarde por las mañanas y enseguida descubrió que el pasillo no era ningún castigo. No ganó ni una sola medalla, pero sí un montón de amigos que todavía conserva y a los que sigue llamando por su mote del cole.
De la universidad salió con un título en Ciencias de la Información (Publicidad) que le permitió trabajar como creativo en varias agencias de publicidad hasta que hace un par de años decidió montar la suya propia, Pentsaleku, ese lugar al que mandan a los niños a pensar cuando se portan mal. Además de diseñar, bloguea y, durante los últimos ocho años, ha escrito en un montón de publicaciones hasta hacer de los blogs su profesión y conseguir hablar de música sin necesidad de tener que cantar. Hace muy poco descubrió que ya no se pone colorado.
Desde bien joven desarrolló un oído musical nefasto, a pesar de tener la casa llena de cassettes de todo tipo. Una vez se encontró una moneda de cien pesetas en la calle y descubrió que la vida merece la pena. Desde entonces lee y escribe como si no hubiese mañana. A veces hasta de manera profesional.
Jorge Díaz nació en Bilbao en abril de 1971 y hubiera pasado totalmente desapercibido durante los ocho años de su EGB de no ser por aquellos cuadernos de matemáticas en los que utilizaba la regla hasta para hacer el símbolo 'más' y aquella dichosa canción que un profe les mandó inventar y que a punto estuvo de convertirse en el himno del colegio. Siempre suspendía gimnasia, calcaba los dibujos y se ponía rojo como un tomate cuando tenía que hablar en público. ¡Imaginaos el día que tuvo que pasar por todas las clases cantando su canción!
Se aficionó a llegar tarde por las mañanas y enseguida descubrió que el pasillo no era ningún castigo. No ganó ni una sola medalla, pero sí un montón de amigos que todavía conserva y a los que sigue llamando por su mote del cole.
De la universidad salió con un título en Ciencias de la Información (Publicidad) que le permitió trabajar como creativo en varias agencias de publicidad hasta que hace un par de años decidió montar la suya propia, Pentsaleku, ese lugar al que mandan a los niños a pensar cuando se portan mal. Además de diseñar, bloguea y, durante los últimos ocho años, ha escrito en un montón de publicaciones hasta hacer de los blogs su profesión y conseguir hablar de música sin necesidad de tener que cantar. Hace muy poco descubrió que ya no se pone colorado.
EL LIBRO:
Título original: Yo fui a EGB 2
Autores: Javier Ikaz & Jorge Díaz
Editorial: Plaza & Janés (1ª edición en noviembre de 2014)
Número de páginas: 290
ISBN: 978-84-01-34302-5
Valoración: 9/10
RETOS:
-Reto "Sumando 2014", con 10 caracteres.
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