domingo, noviembre 02, 2014

La apatía de noviembre

Noviembre me parece un mes apático. No hay nada interesante, y eso que hoy había un mercadillo "vintage", al que íbamos a ir, pero como no paraba de llover y no sabíamos si se suspendería lo hemos dejado. Finalmente se ha desmantelado y se ha vuelto a recolocar en el polideportivo.
Lo cierto es que en cuestiones literarias ha comenzado demasiado bien. Esta próxima semana hablaré del último libro de Ken Follett. No hace más que un rato que he cruzado la página 800 y me tiene enganchada. Sólo que si bien es cierto que está magistralmente documentado también hay una lista sin fin de polvos clandestinos que la convierten en folletinesca. Pero, aparte de esto, la novela se disfruta con creces.
En cuanto a lo laboral, noviembre es también incluso más aburrido en cuanto a reuniones.
También es el mes en que empiezan a verse los regalos navideños en los escaparates, los turrones en los supermercados y los anuncios de juguetes en televisión. Es un mes en que me gustaría visitar cualquier ciudad alemana, donde se anteponen a la navidad con sus mercados navideños que suelen abrirse a partir del 1 de noviembre y, pese al frío, tienen otra visión de la navidad, incluso dos meses antes de que comience. Y es que lo viven de otra manera. Estoy segura de que, si viviera en Alemania, adoraría la navidad.
Noviembre es ese mes cargado de apatía, días grises y calles vacías. Y, pese a todo, siempre hay alguien que lo ilumina todo con su sonrisa...

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