domingo, diciembre 15, 2013

Proyecto de Diciembre: El Profesional

Habitualmente no suelo participar en actividades blogueras, justamente por cuestiones de trabajo, porque el día a día a veces se hace muy cuesta arriba y suelo llegar tarde a casa, y por eso mismo cuando a través del blog de Carol (Memorias Literarias) descubrí este Proyecto, me pareció una idea genial, y aquí estoy, a punto de empezar a hablar de aquellas novelas con las que me sentí identificada por cuestiones de trabajo.
La idea de Proyectos me parece excelente, aunque no sé si podré participar cada mes. ¡Ojalá!
Isi, me ha fascinado la idea que has tenido y, de momento, participaré en el Proyecto: El Profesional, correspondiente al mes de Diciembre.

Soy Administradora de Fincas, lo que me supone estar con la ley detrás de la oreja, aunque nunca me haya pasado por una Facultad de Derecho, excepto para sacarme el título necesario para gestionar Comunidades de Propietarios, cosa que ocurrió en Burgos hace ya más de un año. Después de llevar cinco años tratando con vecinos nerviosos, alterados, y cada vez más crispados (debido sobre todo a la situación caótica en la que se encuentra nuestro país) y aun sabiendo que es un trabajo poco agradecido, la Administración de Fincas me aporta y me enriquece en el día a día. Al final, es el mundo del "cara a cara" y en muchas ocasiones terminas haciendo las funciones de un psicólogo: es el caso de la mujer que se quedó viuda hace dos meses y se encuentra tan sola que llama a la Administración porque necesita hablar con alguien aunque no tenga ningún problema en su casa; es el caso del matrimonio que se ha quedado en paro y no puede hacer frente a las cuotas de la Comunidad (primero tendrán que comer, que vestir, que pagar la luz…); es el caso del hombre que tiene un recibo del banco por el mantenimiento de la cuenta y viene a la oficina airado porque “le hemos girado un recibo que no teníamos que haberle girado”, y se le bajan los humos cuando comprende el error; es el caso de la cantidad de vecinos que viven puerta con puerta y se llevan a matar y tantos, tantos, tantos… Lo mío sería para escribir un libro con todas las anécdotas que acumulo en el día a día.
Enriquece porque siempre aprendo algo nuevo cada día. Enriquece porque un Administrador de Fincas no es sólo el gestor de la Comunidad, sino que además ha de ser psicólogo, arquitecto, perito, electricista, albañil, abogado… y, sobre todo, un torero que sepa hacer todo tipo de pases, manoletinas y verónicas.
Obviamente, como libros de cabecera tengo varios manuales de interpretación de la ley de Propiedad Horizontal, pues los estoy revisando a menudo, así como la revista que me envía el Colegio de Administradores de Fincas. De todos ellos, el que más suelo utilizar es uno que nos regalaron en una fiesta de Administradores hace unos años (aunque ha quedado obsoleto, porque este año se ha modificado la Ley de Propiedad Horizontal): Propiedad Horizontal. 760 preguntas y respuestas. Es el que más uso porque son las preguntas habituales que se hacen los vecinos y también los propios Administradores.

En cuanto a libros que tengan que ver con mi trabajo y que recomendaría, hay dos con los que disfruté mucho y que, en realidad, no esperaba que tuvieran que ver con mi trabajo diario. Uno de ellos es Calle Berlín, 109, que leí no hace mucho y que en realidad es policíaca, pero toca muy de cerca la realidad cotidiana de un inmueble con sus problemas vecinales diarios. La acción transcurre en Barcelona.

Otro libro que también recuerdo con cierta familiaridad es Quinta Avenida de Candace Bushnell, que me lo leí allá por el año 2009, mientras visitaba Malta. Recuerdo que no me gustaba cómo empezaba, pero me terminó enganchando por la manipulación y el “mamoneo” de las Juntas de Propietarios en un exclusivo edificio ubicado en Manhattan, aunque la gestión de inmuebles en unos países y otros varía el fondo viene a ser similar.

Y no, lo mío no es como Aquí no hay quien viva, aunque a veces, cuando hago 'zapping' y aparece en la pantalla me echo unas risas. Cuando tengo Juntas de Propietarios, llego tarde a casa y no me apetece ver la tele, ni siquiera escribir en el blog (de ahí que últimamente apenas escriba mucho). Pero hoy es domingo y ésta me parece una idea fantástica.

6 comentarios:

Isi dijo...

Pues, además de conocer tu blog gracias a tu proyecto, aprendo un poco, porque yo sí que estoy estudiando Derecho (mi vida de estudiante es algo complicadilla...).
Mi padre ha sido administrador de comunidades también, pero no debió de gustarle demasiado porque lo dejó ;) Supongo que hay que prepararse mentalmente para ello.
De las novelas que recomiendas me quedo con la primera, que me ha llamado mucho la atención :)

¡¡Muchísimas gracias por participar!!
Muchos besos!

PD: y ya te tengo en el reader para no perderme tus posts.

K dijo...

Gracias Isi.
Gracias a ti por esta idea tan genial.

Lo de administrar comunidades a veces es como una bomba de relojería. Cada persona es un mundo y nunca llueve a gusto de todos. Pero de momento va bien.
He aprendido a ser paciente.

Yo también he añadido tu blog.

Un saludo y encantada de hablar contigo. Besos!!

Cova dijo...

Vaya... leyendo tu entrada he descubierto que la profesión de administrador de fincas tiene mucho más que lo que aparentemente se ve. Nunca se me habría ocurrido lo de que tenéis que ejercer de psicólogos, y la verdad es que ahora que lo pienso, no es nada extraño. Como Isi, apunto la primera de las novelas.

Saludos :)

K dijo...

Yo también prefiero el de Susana Vallejo. Si tengo que elegir entre uno y otro, me quedo con ese.

Supongo que en mi profesión hay que tener mucha paciencia. Y una de las primeras cosas que aprendí, impaciente de mí, es a ser paciente con la gente. Pero bueno, en general, se me da bien la gente.

Cova, he añadido tu blog, que ya me he pasado por allí. Saludos!!

Carol dijo...

Me alegro de que al final te apuntaras al proyecto, K. No sabía que eres administradora de fincas, sabía que trabajas en una oficina pero no sabía exactamente de que era. Te venero por la paciencia que debes tener, no es una profesión fácil en absoluto porque la gente en estos casos puede llegar a ser muy desagradable (he visto tu post de los carteles y eso lo demuestra todo). En todas las comunidades hay de todo, pero ovejas negras no faltan, mínimo una hay. Donde vivía yo antes, hasta hace escasos meses... bueno, para qué contar. Es para escribir un libro de terror.

De los libros que recomiendas, tengo Calle Berlín en mi posesión desde hace unos meses y el otro me lo apunto.

¡Besos!

K dijo...

Cada mañana me armo de paciencia y entro en la oficina con la sonrisa más radiante.
No digo que no haya días que no llegue quemada a casa, pero en general recibimos lo que damos, y siempre se hacen las cosas mejor con una sonrisa.
La gente se encuentra en una situación crítica grave, así en general, y a veces lo terminan pagando con quien menos lo merece, el caso es pagarlo con alguien.
En este trabajo hay que ser paciente, tolerante y muy comprensivo... La de cosas que veo cada día.
Y la gente nunca está conforme, la gente exige y lo quiere todo para ayer. Pero bueno, ya he explicado que aquí hay que saber 'torear' un poco, y tener mucha mano derecha.

Pues pensaba que sí lo sabías y, si no, ahora ya lo sabes.
Por eso en los últimos años escribo mucho menos, porque el trajín diario y resolver problemas ajenos se llevan mucha parte de mi tiempo. Aunque yo lo llevo bien.
Supongo que, con buena predisposición, las cosas siempre tienden a salir bien.

Lo malo de esto es que la gente es poco agradecida. Los que lo son te lo harán saber, pero son los menos.

Bueno, es hora de que marche a dormir. Besos!!