Cuando comienza un año nuevo,
siempre pienso en el clásico que leeré en los próximos meses y no siempre lo
cumplo. En enero de 2013 compré el Ulises
de James Joyce en dos tomos y en la estantería sigue, acumulando polvo. Ya unos
años antes, en la época universitaria, lo había intentado y no hubo éxito. Así que en
ese sentido estoy como Xula y Lidia Casado, pues para mí el Ulises es uno de esos eternos
pendientes.
Xula y Lidia Casado, de los blogs
literarios Caminando entre libros y Juntando más letras respectivamente, han
creado este reto con gran tino. Es raro no encontrarse con alguien que no tenga
alguno de esta lista pendiente.
El reto tiene varias opciones y
hay todo un año para cumplirlo. Para ver las bases, AQUÍ.
De las novelas que componen la lista me he leído aproximadamente una decena, muchos de ellos antes de que internet llegara a nuestras vidas, cuando cursaba estudios de BUP y COU, que como iba por Letras Puras hube de leer mucha literatura. En la universidad ocurrió otro tanto, que leí ciertos libros de la lista porque me daba vergüenza admitir que no los había leído. Así ocurrió hace unos pocos años con El Quijote, que como nunca fue una lectura obligatoria, sino optativa, nunca lo llegué a leer hasta hace cinco años.
El truco para no dejar relegadas estas lecturas es que alguien te diga que no ha podido con ese libro. A mí me ha funcionado. Al hilo de esto, contaré dos anécdotas sobre dos libros que están en la lista.
En 2º de BUP teníamos un profesor de latín nuevo. Joven, viajero y pedante hasta decir basta. Sustituía a la profesora de latín porque estaba a punto de ser mamá. Yo me sentaba junto a la ventana desde donde veía el patio en un primer plano y, más allá, los campos de fútbol y la vecina fábrica de maderas. En la repisa de la ventana no sólo tenía los libros de texto, sino también el libro que estuviera leyendo en ese momento. En aquella ocasión, y recién recibido del Círculo de Lectores, donde no hacía mucho me había hecho socia, era El nombre de la rosa.
Quien haya leído la novela que
dio la celebridad a Umberto Eco sabrá que no es un libro fácil al principio por
la profusión de textos en latín que aparecen al comienzo del libro. En la
edición que yo tenía en la ventana ni siquiera venía traducido.
El profesor se paseaba por la
clase de un lado a otro y, al pasar junto a mi mesa, reparó en el libro. Dejó de
hablar de latín para soltar delante de todos mis compañeros: “¿Te estás leyendo
ese libro? Yo no pude con él. Seguro que no puedes”. Por la arrogancia y la
pedantería que lo dijo, amén de los colores que subieron a mi rostro en ese
momento, recuerdo que a partir de aquel instante me cayó fatal aquel profesor recién salido
de la última hornada de una universidad cualquiera de letras.
Entonces pensé: “Tú no has
podido, pero yo sí que podré”. Y pude, claro que lo leí. Hay momentos
descriptivos muy largos y densos, pero a partir de la mitad –más o menos- el
libro se ameniza mucho. Tardé en leerlo aproximadamente un mes (según mis
baremos literarios, es demasiado tiempo) y reconozco que es un libro que me gustó
mucho.
Unos años después, cuando ya
cursaba la carrera y me encontraba en 1º, recuerdo que estaba en el Colegio
Mayor y que había comenzado Cien años de
soledad. Esa tarde decidí cambiar el dormitorio por un espacio común, la
amplia sala de estar del Colegio, y allí me recluí con la edición de bolsillo
Espasa, que contenía en una de sus primeras páginas un enorme árbol genealógico, que
revisé a menudo con esa novela.
Dos hermanas que estudiaban
Derecho se sentaron cerca de mí, de tal guisa que cuando la mayor, que estaba
en último año de carrera, leyó el título del libro, dijo: “¡Cien años de soledad! Yo no pude
leérmelo”. Me llevaba bien con estas chicas, así que puse el punto de lectura y
le pregunté: “¿Por qué?”. “Demasiado lío de nombres”. Le enseñé el árbol
genealógico. Un tiempo después, al coincidir con ella en una de las salas
comunes, le recomendé que se lo leyera y que se asegurara de que la novela
tenía un árbol genealógico, a modo de guía. El libro es magistral.
De la lista, uno de los libros que
he leído, que devoré con ansia, que terminé con pena y que cualquier libro que
llegó después era pésimo (aunque no lo fuera, sino que me daba la sensación de
que éste era tan bueno, que cualquiera que viniera después no era lo
suficientemente bueno), ése fue Guerra y paz. Es uno de los mejores libros que
he leído nunca. Larguísimo, a veces se extiende mucho con las guerras
napoleónicas, pero la trama es magnífica. Tanto llena este libro que es mejor
tomarse un tiempo 'a posteriori' sin leer nada. Porque será en detrimento de lo
que venga después: nada te llenará, nada estará a la altura.
Otros libros que he leído de la lista (algunos están reseñados en el blog y otros fueron antes del comienzo del blog) son: La Celestina, La vida es sueño, Cañas y barro, Trópico de Cáncer, Las uvas de la ira, La colmena y Rayuela.
De hecho, desde que inicié este blog, hace ya algunos años, siempre he tenido muy presente a Calderón de la Barca, con La vida es sueño.
"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son".
Hasta este año, siempre había
cumplido leer uno de esos monstruos que se enumeran en las bases del Reto. Por
lo que este Reto me viene como anillo al dedo. Aun así, y no puedo pecar aquí
de ambiciosa, porque no puedo dedicar el tiempo que yo quisiera a la literatura, porque el trabajo me lleva más tiempo del que debería, tendré que conformarme
con la etiqueta de audaz. Si finalmente me animo con más, ya avisaré.
Mis elegidos son:
La Regenta, de Clarín
Los miserables, de Víctor Hugo.
Los hermanos Karamazov, de Dostoyevski.
No quiero forzar la barraca con
el de Joyce. Con ése no quiero sentirme obligada, porque entonces no lo cogeré
nunca.

4 comentarios:
¡Muy buenas tus elecciones! Ya iremos compartiendo comentarios...
Y respecto a los libros que te cuentan que no pueden con ellos... yo te doy otro título, a ver si te animas: el único libro con el que yo no he podido en mi vida es "Viaje a la Alcarria", de Cela. ¡Hala, a ver si te animas! (si es que no lo has leído ya) jajajaja.
Muchas gracias por compartir lecturas con nosotros. Espero que lo pasemos bien.
Besos
Hola,
son libros a los que les tengo muchas ganas. La Regenta, Guzmán de Alfarache y Fortunata y Jacinta son los típicos libros que vamos dejando y que nunca terminamos de leer. Es curioso, porque tengo los tres en las ediciones negras de Cátedra y creo recordar que los tres vienen en un tomo doble en esa edición. Pero de los españoles he tenido que elegir uno, porque hay otros autores extranjeros que nunca he leído, como Dostoyevski. Los Miserables es una novela que siempre he querido leer y, por la razón que sea, nunca me he puesto con ella (por supuesto, no veré la película hasta que no la lea).
Viaje a la Alcarria lo leí en la universidad. En la materia de Literatura Contemporánea, la profesora nos dio un listado de unos 150 libros de entre los que habíamos de elegir tres que nos entrarían en examen. Uno de los que elegí fue el de Cela, quise dar al autor otra oportunidad (porque La Colmena no me dejó un buen sabor de boca), y lo leí como un libro de viajes. Recuerdo, sobre todo, que les ponía colores a los pueblos de la Alcarria por donde pasaba. No me desagradó.
Un placer conocerte. Besos
Hola,
Veo que te has animado y me alegro :). Para mí Los Miserables es uno de los mejores libros que he leído en mi vida. Me sorprendió muchísimo cuando lo leí y me pareció que el autor enlazaba la aparición de personajes con una maestría tremenda. También es verdad que tiene capítulos que son un auténtico tostón y de los que se puede prescindir totalmente. Ya me contarás qué tal cuando lo leas.
Besos.
Siempre lo he tenido pendiente y cuando salió la película pensé que ya iba siendo hora. Pero entre unas cosas y otras, Los Miserables sigue siendo una asignatura pendiente.
Aunque ya no lo será por mucho tiempo más. Eso espero :)
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