Hace unos días, me enviaron un
correo electrónico con el que me estuve riendo un buen rato. Se trataba de una
serie de carteles que la gente coloca en los espacios comunes de las
Comunidades de Propietarios, y estuve riéndome durante un buen rato.
A un presidente de comunidad con
el que me llevo bien y con el que he terminado hablando de literatura se lo
envié y me respondió: “Tan real como la vida misma”. La verdad es que yo no he
encontrado carteles tan “bestias” como los que siguen, aunque sí que he tenido
cosas raras e incluso me han escrito cartas ininteligibles e hilarantes.
Algunos carteles son irónicos y
mordaces.











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