Hoy es uno de esos días en que he pensado a la hora de comer que me podía pasar por la oficina del ángel para dejarle un libro (La hoguera de las vanidades) y desde que lo he pensado no veía por ir a verle. No dejo libros a nadie porque me he quedado, en el pasado, sin esos libros. Lo que ocurre es que hay personas con las que tengo que hacer excepciones. Y él es una de esas personas, que no me importa hacer cosas que habitualmente no hago.
Hoy estaba guapo. Guapo y adorable.
Hoy estaba guapo. Guapo y adorable.

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