Caminaba por la Octava Avenida cuando me encontré con que estaba cortada por la policía. Allí había mogollón de gente mirando hacia arriba, bomberos, policía, ambulancias, periodistas... Y es que un tío estaba a punto de tirarse desde el rascacielos que hay ahí... Yo creo que no llegó la sangre al río, me fui y hoy he pasado por allí y todo había vuelto a la normalidad.
Era salvaje, como si estuviéramos en medio de una película.
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