En el viaje de vuelta llevaba en la mochila este segundo libro de bolsillo, que hoy he terminado de leer (para así retomar el que dejé a medias antes de marchar).
Es un libro en el que me costó entrar en un principio, pero que luego me ha ido mostrando la crueldad del ser humano en situaciones límite. No me deja un buen sabor de boca, justamente por las crueles escenas finales.
Berlín, 1943. La Alemania nazi se encuentra bajo el fuego de los bombardeos de las fuerzas aliadas. En medio del fuego bélico un matrimonio en ruinas intenta vivir al día y seguir trabajando en el zoológico que dirigen, siendo conscientes de que los animales están en manos del azar.
Llega un momento en que el Gobierno nazi les deja sin operarios, pero a cambio les dota de un grupo de <i>Ostarbeiter</i>, es decir, trabajadores del Este apresados por los alemanes. Entre ellos se encuentra un checo que se enamora de Vera, y ésta, australiana de nacimiento y nacionalizada alemana, cae entre los brazos del checo Krypic, que se enamora de ella. El marido de Vera, Axel, no se enterará de este desliz hasta que decidan huir de Berlín. Será Krypic quien les dé documentos falsos para escapar de Berlín, pero el matrimonio no podrá hacerlo.
Con la caída del nacionalsocialismo y el suicidio de Hitler, el ejército soviético entra en Berlín, donde comienzan una serie de desmanes e injurias terribles. Los rusos buscan mujeres, y si no las encuentran les valen los varones. Las descripciones sobre la sodomización de Axel son de tan terrible crueldad que no veía por terminar el libro.
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