domingo, junio 30, 2013

Primeras horas en Nueva York: John Fitzgerald Kennedy Airport y Times Square

Vistas de la isla sur de Manhattan desde el Empire State Building, al atardecer

Describir Nueva York tiene cierta dificultad por la cantidad de distritos que hay en la ciudad, aunque sí es cierto que orientarse allí es muy sencillo, porque la ciudad tiene una planta en cuadrícula, al menos en Manhattan, donde las calles que van de Este a Oeste son las avenidas y de norte a sur son calles, todas numeradas, aunque a veces estas calles y avenidas tienen nombre propio. Los distritos principales de Nueva York son Manhattan, Harlem, Brooklyn, Queens y el Bronx. Ni que decir tiene que ni dos semanas de vacaciones dan para ver únicamente la isla de Manhattan, que aparte de ser el corazón de Nueva York es donde se concentra el turismo (hoteles y restaurantes), la vida de la ciudad, es el distrito financiero y es un cúmulo de culturas realmente impresionante.
Times Square

A su vez, Manhattan se divide en tres partes: Lower Manhattan, Midtown Manhattan y Upper Manhattan. Estas tres zonas son claramente identificativas, y muy útiles a la hora de usar el metro. Lower Manhattan es la zona sur, Midtown es el centro de la isla y Upper Manhattan es la ciudad alta. En el metro es muy fácil guiarse porque junto a Upper Manhattan siempre va a indicar la dirección del Bronx, que está al norte de la ciudad, mientras que Lower Manhattan va unido siempre a Brooklyn, que se encuentra al sur, pero ya fuera de la isla, cruzando el río East.

El cowboy desnudo, mítico y popular personaje de la noche de Times Square

Manhattan es una isla rodeada por dos ríos: el Hudson al oeste y el East al este, ríos perfectamente visibles desde cualquier azotea de cualquier rascacielos de la ciudad, que se unen al Atlántico en Lower Manhattan.
Llegué a uno de los aeropuertos de Nueva York, el John Fitzgerald Kennedy, situado en el distrito de Queens, un atardecer de principios de junio. Ya en el aeropuerto se respiraba cierta vida. Y en ese momento me tuve que concienciar: “Acabo de aterrizar en Nueva York, la ciudad de ciudades, la ciudad más cinematográfica y más literaria, la ciudad que invita a la fantasía, la ciudad que tiene todo lo que hay que tener, y allí donde cualquier viajero siempre quiere volver”.


Jekyll & Hyde. The Musical. Cartel de Times Square

Nueva York es una ciudad fascinante. Ahora, cuando unas semanas después, miro a aquellos días de junio no comprendo el motivo por el que no la había visitado antes. Hay algo en Nueva York de lo que carecen el resto de ciudades. No sabría explicar lo que es. Cuando llegas te fundes con la ciudad, con sus colores y con sus gentes, no importa que no hables inglés, pues es una ciudad de inmigrantes, con un alto índice de población hispanohablante, y te inundas de una vida urbanita que penetra por todos los poros de tu piel. Nueva York es indescriptible, es una ciudad para vivirla, para disfrutarla. Para explicar lo que sentí cuando estuve allí debería volver y cualquiera que quiera sentirla deberá dejarse absorber por la ciudad, esto es, debe ir allí para saber cómo una ciudad puede influir tanto en los sentidos, en la manera de hacer las cosas, en los sentimientos de una persona… Ni Tokio, ni Auckland, ni París, ni Londres, ni Madrid, ni Roma, ni Berlín… Nueva York tiene algo que no tienen el resto de las ciudades del mundo.
Aeropuerto John Fitzgerald Kennedy

Reconozco que temía la Aduana de Estados Unidos. Yo iba con todos mis documentos: pasaporte en vigor, el ESTA (certificado electrónico para entrar en USA) y el documento de la Aduana, pero a veces la mente nos juega malas pasadas, porque pensaba: “En cuanto vean el sello de Qatar me llevan al cuartito durante una hora”. Sin embargo, basta que me emparanoiara un poco para que todo fuera como la seda. El policía, ancho de espaldas, joven y con un aspecto bonachón, me preguntó de dónde venía y en cuanto le dije que de España, se puso a hablar en castellano. Me dijo que pusiera los dedos en una pantalla para fichar todas mis huellas dactilares y me dio la bienvenida a Estados Unidos.

Así comenzaba el primero de los casi quince días que iba a pasar en Estados Unidos (y algo de Canadá).
Skyline Hotel

Mi hotel, el Skyline, estaba en la 10ª Avenida, en Midtown Manhattan, es decir, a un paso de todo. Ni siquiera para ir a Central Park había de usar taxis ni metro. Y de allí, sólo tuve que buscar la dirección de la 9ª Avenida para llegar a la 7ª, donde se encuentra Times Square.

Cuando llegas a Times Square no sabes adónde mirar, sea de día o de noche, haga sol o llueva… aquello es un cruce de calles con multitudes de un sinfín de países, personajes disfrazados, relaciones públicas de teatros vendiendo entradas para musicales, taxis amarillos en todas las direcciones, tiendas gigantes de lo más inverosímil, y gente, gente, mucha gente. Fuera a la hora que fuera, nunca me cansaba de pasear por Times Square.

Times Square se llama así por la torre del New York Times, de 25 plantas, que fue inaugurada en 1906.


Aunque la sede del New York Times se trasladó dejando su original emplazamiento en el sur de la plaza, la brillante bola todavía se desliza todas las Nocheviejas a medianoche, igual que cuando el edificio se inauguró en 1906, con miles de fuegos artificiales. Destacan en la plaza otros edificios nuevos, como el Bertlesmann y el minimalista Condé Nast, así como los clásicos teatros de Broadway.

Times Square es el corazón del Theater District desde 1899, cuando Oscar Hammerstein construyó los teatros Victoria y Republic. Desde la década de 1920, el brillante neón de las carteleras de los teatros se mezcla con el del Times y muchos otros, creando un espectacular panorama de luces.

Duffin Square y plataforma

La década de 1920 fue la época en que Times Square se transformó y abandonó el declive que había sufrido durante la Gran Depresión. En la actualidad, la plaza es un lugar seguro y animado para los amantes del teatro y los visitantes, donde las tradiciones de Broadway conviven con las más modernas innovaciones.

Broadway está junto a Times Square. El glamour de antaño de Broadway se codea con los modernos espectáculos en esta magnífica zona de la ciudad.


Muchos teatros, como el New Victory y el New Amsterdam, han sido renovados y revitalizados. Los amantes del teatro llenan cada noche la zona, que está plagada de bares y restaurantes.

El paisaje urbano de la plaza ha cambiado con el rascacielos de 57 plantas diseñado por Arquitectonica (de Miami), con el complejo de ocio y comercio E Walk, en la calle 42 con la 8ª Avenida. También descacan el Madame Tussaud’s Wax Museum, entre las Avenidas 7ª y 8ª; una enorme tienda de Disney; la bolera Bowlmor Lanes; una plaza peatonal, y Toys ‘R’ Us en el 1514 de Broadway. Las figuras de Morgan Stanley LED tienen tres metros de altura. Son algunas de las muchas luces llamativas que iluminan Times Square día y noche. Las leyes de la ciudad exigen que los edificios de oficinas tengan la publicidad en neón.
Chicago el Musical, en el Teatro Ambassador

En el centro de Times Square está la oficina de tickets que ofrece, cada tarde, un sinfín de entradas con descuento a espectáculos para los teatros de las calles colindantes. Además, hay una plataforma donde te puedes subir, se seleccionan varios rostros al azar y puedes verlo en una especie de vídeo multimedia en una pantalla gigante que se ubica enfrente de la plataforma.
Duffin Square con la estatua

También en el centro de la plaza se alza la estatua de George M. Cohan, que fue actor, compositor y escritor, así como el mayor responsable de un buen número de los éxitos de Broadway. El nombre de la pequeña plaza donde se sitúa la estatua, Duffin Square, viene dado por el de un héroe de la Iª Guerra Mundial, Fighting Father Duffy.
Paramount Building

El hotel Paramount fue diseñado  por Philippe Stark y es el lugar predilecto entre los aficionados al teatro, que toman una copa por la noche en el Paramount Bar.
La magnífica planta baja del cine donde las jovencitas hacían cola en los años 40 para escuchar las actuaciones de Frank Sinatra ha desaparecido; pero todavía se respira un ambiente especial en este impresionante edificio de Rapp & Rapp de 1927. A cada lado tiene unas pequeñas torres simétricas, 14 en total, que se elevan hasta la cima, de estilo art déco, donde hay una torre, un reloj y un globo.
Alberga un Hard Rock Café, con una tienda y una zona de conciertos.
Hard Rock Café New York

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