Vistas de Nueva York (Lower Manhattan) desde el
observatorio de Rockefeller Center; en un primer plano el Empire State Building
El primer día en Nueva York
llovió, como muchos otros días después. Pero no como estaba lloviendo en
España. En Nueva York llovía porque la temperatura era muy alta, y el bochorno
enseguida daba paso a la lluvia. Así que podía ir en tirantes y con un
paraguas, que pese a la lluvia hacía mucho calor. ¿Dónde podía ir un día de
lluvia en una ciudad nueva? Obviamente a un lugar cerrado, y como Nueva York
tiene un sinfín de museos, decidí que sería un buen momento para visitar el Metropolitan
Museum of Art, sólo que no me fijé en que era lunes y los lunes ese museo
cierra el público. Pero eso sería mucho más tarde, porque me dediqué a
callejear y mientras caminaba otros lugares llamaron mi atención.
Primero fue Times Square y luego
llegué a la famosa Quinta Avenida, llena de multitud de marcas internacionales
con artículos de precios desorbitantes. Y entonces me di de bruces con el
Rockefeller Center. Como había dejado de llover, comprendí que era el momento
perfecto para subir a la azotea del Rockefeller Center y ver la ciudad desde
las alturas.
Es un complejo de oficinas,
restaurantes, tiendas y otros lugares que están interconectados entre varios
edificios, un lugar realmente impresionante y gigante, nada de extrañar en una
ciudad donde todo es a lo grande.
Cuando la Comisión para la
Conservación del Patrimonio de Nueva York decidió declarar el Rockefeller
Center patrimonio de la ciudad en 1985, lo describió como “el corazón de Nueva
York… una gran presencia unificadora en el caótico centro de Manhattan”.
Motivos art déco en Rockefeller Center
Es el complejo privado más grande de su clase. El diseño art déco se debe a un equipo de grandes arquitectos, dirigidos por Raymond Hood. En los edificios, fachadas y jardines hay trabajos de 30 artistas.
El solar, donde antes estaba el
Botanic Garden, propiedad de la Universidad de Columbia, fue arrendado en 1928 por
John D. Rockefeller Jr. como sede para un nuevo teatro de la Ópera.
Cuando la Gran Depresión de 1929
desbarató sus planes, Rockefeller, comprometido por un contrato de larga
duración, decidió seguir adelante con el proyecto. Los 14 edificios construidos
entre 1931 y 1940 proporcionaron empleo a más de 225.000 trabajadores durante
aquella gran recesión económica. En 1932 se inauguró el Radio City Music Hall
dentro del complejo. Aún acoge sus famosos espectáculos de Navidad y Semana
Santa. Más tarde, la NBC abrió sus estudios de televisión aquí.
Rockefeller Plaza alberga en invierno la conocida estampa navideña de la pista de patinaje y el árbol de Navidad.
Top of the Rock es un observatorio en los pisos 67-70 que ofrece una vista de vértigo de la ciudad. El icono del observatorio es una de las fotos de los obreros que levantaron los rascacielos de Nueva York. Y de ahí no puede resistirme y traerle un recuerdo a ese ángel de mirada perfecta. En esta ocasión sí que acerté.
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