martes, agosto 26, 2008

Vuelta a la rutina

Me da la sensación de que me he pasado todo el verano en mi casa, tan intenso y largo que se me ha hecho. Pero disfrutando a tope. Lo cierto es que los días estivales se notan, pero allí dormía menos que aquí.
En resumen he hecho de todo menos ir a la Expo. Al final, oí unos comentarios tan negativos al respecto que se me quitaron las ganas. Y, obviamente, en estos últimos días no voy a hacerme un mini viaje a Zaragoza. Tampoco me he acordado. Visité la Dinastía Vivanco, de la que hablaré aquí un poco más adelante. Es una bodega-museo de la historia del vino que merece la pena ir a ver. Nunca había tenido ocasión de ir a conocer aquello, pero en la primera semana allí se me presentó la oportunidad y me encantó. Cuando llevaba diez días creía que ya no vería a mi amado cuando llegó el campeonato de fútbol y apareció por allí. En la semana cultural, que acababa en un fin de semana demasiado festivo, le vi cinco veces. Una de ellas me presenté en su casa y lo cierto es que me entra la risa al recordar su desconcierto al verme frente a su puerta. Me llevé un grato y risueño recuerdo de su cara de sorpresa. Parecía que ahí acabaría todo, pero no. Por dos veces volví a "encontrarme" con él y a estas alturas percibo que lo suyo es una provocación mayúscula. Al menos aquí me olvidaré por un tiempo de él, aunque el olvido será momentáneo.
Esta tarde he acudido a un estudio de tatuajes. Me he marchado con idea de volver mañana por la mañana, ya que hoy me tocaba esperar. Tengo decidido hacerme un segundo tatuaje, esta vez en la espalda, cuya simbología indirectamente implica a F. y resume mi "relación" con él.
Volveré a concentrarme en el motociclismo del fin de semana, en los apuntes y en los certámenes literarios.

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