Es el nombre de mi amor en chino. Esta noche esas tres sílabas ocuparán la parte central de mi espalda. Ya he ido esta mañana, pero ¡mala suerte la mía! El estudio de tatuajes estaba cerrado. Quizás debería interpretar ese tipo de signos como que es una locura tatuarme el nombre de una persona a la que amaré-odiaré siempre. Y es eso, para siempre. Sólo que la gente de mi alrededor me tendrá que preguntar lo que significa, ya que dudo que los que me rodean sepan chino.
La decisión está tomada. En la espalda no me lo veré, pero quedará para siempre, porque esto será para siempre y porque yo le amaré para siempre.
Es curioso. Lo único que no quiero es que él se entere. Y sólo Elena lo sabe. Acaba de decirme que no se me ocurra hacerlo, pero sí que me voy a tatuar lo que llevo rumiando durante unos días.
Nunca en mi vida querré tanto a nadie. Para bien o para mal, ponerme una seña de identidad que esté relacionada con él enlaza con la eternidad.
2 comentarios:
Fotos. Titus.
De acuerdo. Cuando esté curado te envío una foto ;)
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