Aprovechando que el jueves era festivo aquí, decidimos visitar Orbaneja del Castillo, una bonita población que se encuentra a una hora aproximadamente de Burgos. Orbaneja es un lugar turístico y célebre por su impresionante cascada que baja desde el pueblo, en lo alto, hasta la mismísima carretera. Esta cascada crea unas pozas naturales que también son dignas de ver.
Orbaneja del Castillo se sitúa en el Valle del Sedano y en lo alto se perfilan las montañas rocosas que protegen estos pueblos del valle y que crean formaciones naturales exquisitas. Llegamos a Orbaneja y hacía sol, lo que era de agradecer, pero no vimos la cascada en su máximo esplendor, ya que caía agua, pero tiene que ser espectacular en invierno o con el deshielo.
Además de la magnificencia que la naturaleza brinda a nuestras miradas, también es una tierra prehistórica, llena de monumentos megalíticos que también se pueden visitar.
Pero además, pasear por las calles empedradas y sinuosas del pueblo es mágico, entre balconadas de madera y un canal que lo atraviesa y que nos lleva a la Cueva del Agua.
La cascada de Orbaneja del Castillo tiene casi 100 metros de desnivel, y el agua crea una estructura tobácea impresionante. Está prohibido pisar las tobas de agua porque se destroza el musgo que ayuda al hábitat natural de la cascada.
Las aguas se encuentran saturadas por sustratos químicos procedentes de acuíferos en medios kársticos en formación con musgos adaptados, creando una especie de carbonato cálcico que se deposita en el fondo esponjoso, en cuyo interior quedan acumulados los musgos, las hojas y los frutos caídos de la vegetación circundante; son las tobas o travertinos. Estas tobas calcáreas en formación son estructuras frecuentes en el Parque Natural de Hoces del Alto Ebro y Rudrón.
Después de ver y hacernos unas fotos en la cascada principal, subimos escaleras hasta el pueblo, con casas de piedra, balconadas de madera y con muchas cuestas. Nos gustó caminar por sus calles empedradas y, por cierto, muy bien cuidadas. Comimos allí mismo, en el único restaurante que ese día estaba abierto, un churrasco y un revuelto de morcilla, así como unos postres caseros. El restaurante estaba lleno.
Origen del arroyo, Cueva del Agua
Tras recorrer el pueblo esperamos a que abrieran la taquilla de la Cueva del Agua. Originada en el período kárstico, aquí está el origen del arroyo que luego crece hasta formar la famosa cascada. La entrada cuesta dos euros y nos resultó decepcionante la cueva, ya que al fondo se veía un pequeño manantial y poco más. Quizás es que impresiona más con mayor caudal de agua, ya que varias personas nos habían recomendado visitar la cueva.
El momento en que estuvimos esperando, en medio del pueblo, que está todo lleno de bancos, mientras veíamos correr el agua por el pequeño canal que cruza el pueblo fue muy placentero, ya que escuchábamos el rumor del agua a un lado, junto a la cueva, y el rumor del agua al otro lado, en dirección a la cascada.
Al fondo los camellos besándose y el mapa de África
Desde el pueblo también las formaciones montañosas de los alrededores quitan el hipo, ya que son muy abruptas, incluso había buitres. En una tienda nos dijeron que buscáramos entre las piedras de las montañas los dos camellos besándose y la creación del mapa de África debajo del beso. Es algo muy romántico.
Cuando bajamos del pueblo de nuevo a la cascada atardecía, los colores de la cascada eran diferentes. Nos bajamos a las piscinas naturales (donde creo que está prohibido bañarse) y que tienen unos colores inauditos (sin duda por la mezcla de elementos químicos dispares).
A mí me costaba despegarme de la cascada, de tanto como me fascinó. Recomiendo encarecidamente visitar ese pueblo, sólo que no me quiero imaginar cómo debe ser visitarlo en fin de semana o festivos con un aluvión impresionante de turistas. Ya había gente el jueves, así que no imagino cómo debe ser en fin de semana.