miércoles, junio 15, 2022
Bajo una sombrilla
martes, junio 14, 2022
El color del cielo
lunes, junio 13, 2022
Tiramisú
domingo, junio 12, 2022
Terminando el domingo
Algunas pinceladas sobre Mallorca
Vine enamorada de Mallorca y no es para menos. Es una isla paradisíaca. Lo que no esperaba es que en pleno mes de mayo hubiera tanta gente en todos los sitios, y sobre todo, mucho turismo extranjero. Así que no es de extrañar que hoy en las noticias hayan dicho que van a regular el turismo en Baleares durante cuatro años. Creo que han dicho exactamente que lo van a limitar. Y es que yo sí pensé que si aquello estaba tan lleno de gente en el mes de mayo, durante el verano tiene que ser demasiado multitudinario, vamos, que no comes, que no compras, que no entras en museos y, por supuesto, no cabes en la playa. Eso o toca esperar filas astronómicas.
La isla de Mallorca es la más grande de las Baleares, la más poblada y la que más turismo recibe. En ella se encuentra la capital, Palma de Mallorca, situada al sur. Y en esa misma isla nació hace 35 años, en Manacor, el más grande tenista de todos los tiempos, Rafael Nadal. Parece Mallorca bendecida por los dioses y algo debe tener cuando también es el lugar elegido por la familia real para pasar sus vacaciones, y es que desde mi hotel se veía el tejado del Palacio de Marivent.
Lo que está claro es que no necesitamos ir al Caribe para encontrarnos con las aguas turquesas y claras, porque ya en Baleares nos encontramos con calas preciosas y aguas de color turquesa.
La isla carece de ríos, pero el perfil de los molinos se ve por toda la isla. De una parte, podemos ver los molinos -ya en desuso- que se utilizaban para sacar agua de la tierra, ya que en la isla hay un alto nivel freático y llueve poco. Además de estos molinos, también hay una cantidad ingente de molinos de viento, que hoy están de adorno o se han convertido en tascas. Lo que está claro es que también los molinos, unos y otros, constituyen un reclamo turístico.
Al noroeste se encuentra la sierra de Tramontana, un relieve escarpado con unas vistas magníficas al mar y, sobre todo, al cabo Formentor, el cabo más septentrional de la isla. En sus numerosos miradores, lo que también te puedes encontrar son cabras salvajes. De hecho, yo iba tranquilamente a hacerme una foto a uno de los miradores y en el camino salió de repente una cabra y sí, me asusté.
Los primeros pobladores de la isla se remontan, y esto se sabe por restos arqueológicos, a 3.500 a.C. Fueron los honderos baleáricos, pero su procedencia es dudosa. En 1.300 a.C. las islas vivieron cambios cruciales de los que surgió la cultura talayótica. Se trata de una cultura guerrera que perduró hasta incluso después de que Quinto Cecilio Metelo, que se conocería con el sobrenombre de Balearicus, invadiera la isla para ampliar la república romana en el año 121 a.C. Cuenta la leyenda que el general romano tuvo que proteger sus embarcaciones con pieles de animales porque los honderos -disparando con sus hondas- les impedían desembarcar. Los honderos mallorquines pasaron a engrosar las tropas romanas y Roma fundó un castro sobre un peñasco conocido hoy como "sa Riera", que se encontraba más o menos donde hoy se encuentra el Palacio de la Almudaina. Y he aquí el origen de la ciudad de Palma.
Tras incursiones bizantinas, musulmanas e italianas y saqueos de piratas turcos y berberiscos, en el año 1229 Jaime I el Conquistador llegó a la isla con sus tropas y la conquistaron definitivamente para los cristianos.
Con respecto a la ganadería, es una isla que tiene mucha ganadería autóctona, en especial ovejas, vacas, toros y mulos, e incluso hay una especie de cerdo mallorquín que sólo existe en la isla y que produce la mejor sobrasada de la isla.
En Mallorca visité la ciudad de Palma de Mallorca. Mi hotel se encontraba en Porto Pi, entre el centro de Palma y el Palacio de Marivent. A un lado (este) de la ciudad se encuentra la playa del Arenal, la que más turismo recibe y la zona de fiesta. Al otro lado (oeste) se encuentra Magaluf, que según me comentó un taxista viene a ser una población con dos calles llenas de hoteles y donde los turistas -británicos en su mayor parte- vienen a emborracharse y a hacer balconing. Lamentablemente en mi estancia en Palma, ya hubo que lamentar varios "accidentes".
El centro histórico de Palma es una maravilla que describiré en los próximos días. Además de Palma, visité el mercadillo más tradicional y antiguo de la isla: el mercado de Sineu. Se celebra los miércoles y hay mucha gente, ya te avisan que tengas cuidado con los carteristas. Pero hay una cantidad gigante de puestos, muchos productos típicos y mucho ambiente.
Visité la ciudad amurallada de Alcúdia, que era magnífica y cerca de allí, en Puerto Pollença -donde estuvo uno de los asentamientos romanos más antiguos de la isla- monté en un barco rumbo a Cabo Formentor. Como ya decía al principio, me fascinaron las aguas de color turquesa. La vuelta fue por la Sierra de Tramontana.
También visité Porto Cristo, el pueblo donde vive Rafa Nadal, visitamos una fábrica de perlas en Manacor y, finalmente, dos de las grutas más fascinantes de la isla: las célebres cuevas del Drach y las cuevas de Hams.
El último día y para despedir Palma, subí al castillo de Bellver, desde donde hay unas magníficas vistas de toda la parte sur de la isla, y visité el acuario.
En los próximos días y antes de volver a marcharme de viaje, desarrollaré cada uno de estos lugares, que siempre me gusta no sólo escribirlo sino también releerlo dentro de unos meses.
Cazando rayos
sábado, junio 11, 2022
Algunos sábados
viernes, junio 10, 2022
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Querida abuela…
jueves, junio 09, 2022
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La balada del norte. Tomo 1
"Acaso porque vengo del norte, acaso es allí la luna cien veces más grande...".
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miércoles, junio 08, 2022
Unos días idílicos en Palma de Mallorca
Tengo pendiente aún escribir sobre mi viaje a Mallorca, y esta semana se va a cumplir un mes desde que decidí conocer la más grande de las islas Baleares.
Todo empezó una semana antes, cuando había decidido marchar a Barcelona con motivo de las fiestas locales, pero cuando comprobé que un alojamiento normalito durante cinco días que ni siquiera estaba en el centro ascendía a 1.200€, sólo por dormir y sin desayuno, me replanteé otras opciones.
Así que por mucho menos busqué un avión a Palma, autobús hasta la T4, alojamiento de 4 estrellas en la propia Palma con desayuno y dos excursiones. Ni por asomo todo alcanzaba lo que me costaba en Barcelona sólo el alojamiento.
Nunca había estado en ninguna de las islas Baleares, así que la opción era muy atractiva, y allá que fui. Vine enamorada de la isla, de sus aguas color turquesa, del variopinto caos de idiomas en las calles centrales de Palma, de los magníficos edificios y del sabor de las ensaimadas.
Visité Palma capital, el cabo Formentor, la ciudad amurallada de Alcudia, monté en barco en Puerto Pollença, me perdí en el mercadillo de Sineu, descendí a dos de las cuevas más famosas de la isla, vi una fábrica de perlas en Manacor y me hice una foto junto al catamarán de Rafa Nadal en Porto Cristo. Y me dejé sin ver Sóller y tampoco monté en el tren de madera que lleva a la ciudad, ni visité Valldemossa ni Deia ni Andratx, que bien merecerán una nueva visita en un futuro.
Es hora de desempolvar las fotos de mi viaje a Mallorca, así que en los próximos días hablaré de esos días idílicos en una isla que recomiendo visitar a todo el mundo.













