Desde que me leí
Cometas en el cielo hace unos meses, pienso en Khaled Hosseini como un autor que si bien escribe con cierta ternura nos brinda, a la vez, toda la crudeza de las últimas décadas de guerra en Afganistán, de ahí que sus libros sean tan duros. Porque a veces son muy duros de leer.
Este libro trata de la amistad sincera de dos mujeres afganas con una gran diferencia de edad, dos mujeres que terminarán siendo casi como dos hermanas, tanto como que una termine dando la vida por salvar a la otra.
Herat, Afganistán
Marian es la hija ilegítima de un rico hombre de negocios. Vive a las afueras de Herat, en una especie de cabaña, alejada del mundanal ruido. Su padre siempre se ha avergonzado de esta hija ilegítima, pero todos los jueves va a visitarla. Yalil es como un ídolo para Marian, que le adora, que espera con impaciencia esos jueves, hasta que un día que él ha prometido venir, Yalil no se presenta, y ella decide acercarse hasta su casa en Herat, donde no es bien recibida. Tiene que dormir en la puerta, porque su padre no se digna a permitirle la entrada y, finalmente, el chófer le lleva de vuelta a casa, pero allí se encuentra con que su madre se ha colgado de un árbol. Después del suicidio de la madre, Yalil se la lleva a su casa, donde la niña tiene que convivir junto a sus hermanos legítimos y las tres esposas de su padre, que en realidad se la quieren quitar de encima, por lo que preparan el matrimonio de la joven de quince años con un hombre treinta años mayor que ella.
Rashid es un zapatero de Kabul que ha enviudado. Marian le conoce el mismo día de su boda y se deja llevar, pero no perdonará nunca a su padre que él se avergüence de ella, incluso para casarla, que casi lo hacen en secreto.
Kabul, Afganistán
Los primeros días en casa de Rashid, Marian no encuentra su sitio. No sale, no habla con su esposo y no se ocupa de la casa, hasta que un día Rashid, cansado de esperar, cumple con sus "tareas" de esposo y le pide a ella que cumpla también como una buena esposa. Marian se quedará embarazada en varias ocasiones, pero siempre terminará abortando, lo que hace que Rashid cada vez sea más hosco con ella, pero lo que le lleva a darle tremendas palizas. Marian calla y no dice nada.
Después de los rusos, llegarán los muyahidines y más tarde los talibanes. Kabul, en realidad todo el país, se va abocado a una situación desesperada, sobre todo cuando en el régimen talibán se proclamen unas nuevas normas que convertirán a las mujeres en unas víctimas, pero además, que les prohibirán cualquier tipo de objeto cultural (música, literatura, arte...), con lo que el país se vuelve un lugar muy gris, pero también dominado por la tensión de salir a la calle y que un tiro acabe con las vidas de mujeres y/o niños.
Buda del Valle de Bamiyán, antes de su destrucción
Es la época en que los talibanes destruyen los budas de Bamiyán, la terrible noticia que asoló la realidad informativa en todo el mundo.
Unas casas más abajo vive la familia de Laila. Sus hermanos han muerto luchando junto a Massud, y su madre, desde la triste noticia de la pérdida de sus hijos, ha empezado a perder la cabeza. Como han cerrado la universidad, su padre no tiene trabajo de profesor. Así que han decidido marcharse a Pakistán, como tantos otros afganos. Pero un misil no les permitirá salir siquiera de Kabul. Un misil destruye su casa, mata a sus padres y Laila se queda huérfana. Así es como la encuentra Rashid, que decide llevarla a su casa con Marian.
Laila es una joven de quince años cuando acepta marchar a casa de Rashid. Marian enseguida comprende que su marido la está cortejando y Laila se deja hacer, sobre todo porque está embarazada de su amor, Tariq, un joven al que una mina le arrebató una pierna, y que se ha marchado a Pakistán con sus padres. Cuando Rashid propone matrimonio a Laila, ésta no lo duda, sabiendo que una mujer sola y con un bebé no puede llegar muy lejos. Esto despierta la ira de Marian, que cree que Laila pretende arrebatarle a su marido.
Sin embargo, cuando Laila dé a luz a una niña, Aziza, Marian se encariñará con el bebé como si fuera su propia hija, y todo ello unirá a las dos mujeres. Tanto una como otra se contarán sus vidas y se confesarán sus secretos más profundos. Laila volverá a quedarse embarazada una segunda vez, y dará a luz a un niño varón, que es el único al que respeta Rashid de sus palizas. Pero ambas mujeres comienzan a plantarle cara, y terminarán asesinándole.
Cuando Tariq aparece en casa de Rashid y Laila comprende que no ha muerto, no ve el momento por marcharse con él, pero quiere que Marian también venga. Con el asesinato del marido, Marian decide cargar con toda la culpa, aunque sabe que los talibanes van a acabar matándola en el estadio donde llevan a todos los que "han cometido un delito" para escarnio público.
Mientras, Laila, Tariq y sus hijos marchan a Murri, un pueblo de Pakistán, donde rehacen su vida. La pareja vuelve a contraer matrimonio y encuentran una vida tranquila. Pero cuando las tropas internacionales declaran la guerra a Afganistán porque están protegiendo a Bin Laden, Laila sabe que tiene que volver a su país. Y con la reconstrucción del país, decide volver, pero quiere visitar Herat y los lugares que Marian conoció siendo una niña.
Mujeres con burka en Kabul, Afganistán
El libro narra con maestría las décadas de los años 80 y 90 en Afganistán y cómo era la vida allí en tiempos de ocupación y guerra. En ocasiones las descripciones son muy duras, y cualquier persona del mundo occidental se terminará preguntando cómo se pudo vivir en un país en esas condiciones infrahumanas, sobre todo por la nula condición de la mujer en la época de los talibanes, pero no sólo eso, cómo pretendían erradicar las tradiciones, cómo vivir sin música, sin arte, sin libros, sin ningún tipo de cultura, cómo se les ocurrió cerrar las escuelas y universidades para promocionar un país de analfabetos... Creo que para los occidentales todo esto nos parece como de locos. Pero esos locos mataban por ello. Y eso es extremismo y radicalismo.
A veces, tenemos que dar gracias por haber nacido aquí y no en otros agujeros podridos del mundo donde abrir los ojos cada día es un milagro.