domingo, mayo 05, 2013

Búscame donde nacen los dragos


Compré este libro una tarde soleada de abril solamente porque sabía que el argumento transcurría en Canarias. Sólo conozco un lugar donde crecen los dragos. 

En un principio, me costó conectar con el libro, pero a partir de la mitad me lo he leído casi sin darme cuenta, y quizás es porque si bien al principio la historia desencanta un poco (una pareja rota y uno de los dos busca la huida como salida y llenar ese vacío con algo, sin saber adónde puede llegar), llega un momento en que el hilo argumental habla por sí solo: de repente han dejado de ser importantes las personas y la historia guanche cobra una importancia vital, tanto que termina enganchando de manera inesperada. Y es que en los dos primeros capítulos no apostaba mucho por esta novela, por lo que me he llevado una magnífica sorpresa. 

Marina decide huir de su vida en Madrid cuando rompe su relación con Miguel. Como ha visitado en varias ocasiones la finca Tamadaya en la isla de Tenerife y conoce a los dueños, Ángel y Kristin, decide que es un buen destino para acabar con todo. Nada más llegar, Ángel le enseña la calavera de una mujer encontrada hace 45 años en su finca, junto a varios esqueletos y restos de vasijas de cerámica. 
Como Marina necesita llenar su vida y sus pensamientos con algo, y aunque la arqueología está lejos de su profesión (ella es periodista), comienza a tirar de los hilos, preguntando y hablando con profesionales versados en la materia, con el fin de descubrir qué se encontró hace 45 años en la finca. 
Aparecen dos personas nuevas en su vida: por una parte, Nacho, ingeniero que se encuentra a cargo de las obras que se realizarán en Tamadaya con el fin de instalar placas solares, y que, por nada del mundo, quiere que se retrase su trabajo; y por otro lado, Fernando Mederos, el profesor arqueólogo, colaborador del Museo de Ciencias y Naturaleza y un estudioso de la tradición guanche. Los dos caerán bajo los encantos de Marina y su perseverancia para conseguir alcanzar su objetivo.
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El álter ego de Tamadaya en Tenerife 

Con los restos desenterrados hace 45 años había una tablilla que desapareció. Sólo el viejo médico, un personaje cruel que se encuentra entre la vida y la muerte, supo de la importancia de la finca, realizando varias ofertas para comprársela a su legítimo propietario (sin éxito), sólo él sabe que en la finca Tamadaya existe una tumba con un tesoro superior a lo que encontraron. Y antes de que la tablilla desapareciera, él consiguió hacer una copia imperfecta, que entrega a Marina para que ésta encuentre lo que quiera que hay enterrado en el subsuelo. Son caracteres bereberes, de los amazigh, que hablan de Tigedit, una mujer que llegó desde el barranco de los dragos, en Marruecos, de la estirpe real descendiente de Tin Hinan, la reina de los Tuareg, que fue protegida por los bereberes, hasta el día en que llegara una embarcación desde Canarias para recogerla y casarla con uno de los menceys, con el fin de que al juntar las dos sangres reales los descendientes fueran lo suficientemente fuertes como para poder luchar contra los conquistadores. El esqueleto encontrado es el de Tigedit y sus hijos siameses, que se encuentran a la entrada de una tumba que guarda las momias de los menceys guanches de los últimos siglos. Pero los protagonistas de esta historia saben que no pueden hacerla pública. 
Una de las figuras más interesantes del libro es la del contador de historias, un hombre ciego que regala una historia por un trago de vino, un hombre anciano que sobrepasa los cien años. Es imposible no encariñarse con él. 

Para una persona que ha visitado Tenerife, muchos de las ubicaciones que nombran en el libro son lugares que traen buenos recuerdos, como el drago milenario de Icod de los Vinos. Quizás es que me gustó tanto Tenerife que, al leer el título del libro, quise “regresar” allí.

Esta novela me ha dejado una grata sensación.

Los besos que están por venir

Hoy me he despertado con ese deseo de cubrirle de besos sin pausa. Tantos besos como no sea capaz de recordar. Tantos besos que no pueda llegar a contar.
Dormiría con él sobre un lecho de besos y no sería suficiente.

Tin Hinan, reina de los tuareg

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Tin Hinan

Tin Hinan es el nombre con el que los tuareg denominan a una mujer de cierto prestigio que vivió durante el siglo VI y cuya monumental tumba se encuentra en el Sáhara, concretamente en la región argelina de Hoggar.
Literalmente, su nombre significa “la de las tiendas”, pero también se refiere a “la madre de la tribu” o incluso “la reina del campamento”.
Tin Hinan y los tuareg tuvieron que huir a través de todo el desierto de los guerreros árabes, que no permitían que una mujer pudiera liderar un pueblo y cuya estirpe era real desde varios siglos atrás. Con el fin de no tener una rival que desprestigiara el nuevo poder árabe, Tin Hinan y su pueblo huyó hasta asentarse en la actual Argelia. A partir de entonces, tras haber sobrevivido a los inconvenientes del desierto y después de haberlos cruzado, ella se erigió en una reina respetada y su pueblo pasó a denominarse tuareg.
La tumba se abrió en 1925 y en ella se encontró el esqueleto de una mujer colocado en una litera de madera, tumbado de espaldas, con la cabeza mirando hacia el Este. Acompañaban al esqueleto joyas de plata y oro macizo, anillos, pulseras y collares de oro y perlas. En la tumba también había una moneda romana perteneciente al período de Constantino I (emitida entre los años 308 y 324), que facilitó la datación del esqueleto.
Un estudio más exhaustivo realizado en 1968 llegó a las conclusiones de que el esqueleto pertenecía a una mujer de entre 1,72 y 1,76 metros de altura, perteneciente a una raza mediterránea, pero probablemente nunca había tenido hijos y que era coja. En la actualidad, este esqueleto puede contemplarse en el Museo del Bardo, en Argel.
Los tuareg eran conscientes de que la tumba contenía los restos de una mujer de prestigio, además la tradición oral había estado en circulación durante mucho tiempo antes de que se descubriera la tumba. Según una leyenda, Tin Hinan había sido una mujer musulmana perteneciente a la tribu de los bereberes, que vino desde las montañas de Atlas (actualmente en Marruecos), acompañada por una sirvienta llamada Takamat. Según esta leyenda, Tin Hinan tenía una hija y Takamat, dos hijas. Se dice que estos niños son los ancestros de los tuareg que viven en el Hoggar. Otra versión dice que Tin Hinan tuvo tres hijas (que contaban con nombres totémicos en referencia a los animales del desierto), que fueron las antepasadas tribales de los tuareg.
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Tumba de Tin Hinan (Argelia)

sábado, mayo 04, 2013

Tantas vivencias que compartir

Es sencillo reconocer esos sentimientos de cuando estamos enamorados, algo en nuestro interior que nos desborda, algo que nos mantiene en vilo, el deseo de él, de verle, de tocarle, de escucharle, de todo lo que proviene de él, el anhelo de perderme en su mirada oceánica para reencontrar cada vez en ella todas las cosas buenas que nos aporta la vida.
Cuando esa persona es única, porque nadie nos puede dar lo que nos da él, es entonces cuando la duda se convierte en certeza: eso es amor, y que nos quiten 'lo bailao'.

Y cuando miro al cielo estrellado, cuando mis ojos se pierden en las olas del mar, cuando me relajo en sintonía con la naturaleza que me rodea o simplemente cuando estoy dando un paseo y disfruto con ello, entonces comprendo esa necesidad de hacerle partícipe de todos los instantes felices que rodean mi vida. Sólo a él. Por eso me gustaría tanto que viniera conmigo de viaje a USA, pero si no viene tendré que describírselo todo. Y hace un tiempo descubrí que me encanta compartir las vivencias (aunque sean por escrito) con él.

viernes, mayo 03, 2013

Tan fugaz como unos segundos

"Si eres valiente para decir adiós, la vida te compensará con un nuevo hola".

Es la frase perfecta para terminar la semana.

Hoy estaba en la calle cuando a lo lejos he visto aparecer su coche. Adoro esos segundos tan efímeros en que él pasa, mira, levanta el brazo para saludar y ¡sonríe!
Siempre le he dicho que sonría más, pues para mí su sonrisa es una de las cosas más bellas del mundo. Si pudiera cada mañana decirle la palabra perfecta para hacerle sonreír lo haría. Pero todos los días no hablo con él.
Y hoy esos pocos segundos han traído consigo el sol...

jueves, mayo 02, 2013

Comprando regalos para otros

He comprado un regalo que no regalaré yo, y que me compraría para mí. Pero la persona que lo recibirá estará encantada.
Vuelvo a tener tendiditis con tanto cambio de temperatura. Y me cuesta escribir.

A un paso de las fiestas

El mes de mayo ha comenzado lluvioso. Lo cierto es que no apetece nada esta lluvia, sino que salga el sol. Recuerdo a la perfección que el año pasado, en el chupinazo, estaba todo el mundo en la calle, disfrutando de un sol veraniego que se agradecía. Porque todos los años, en fiestas del Santo, llueve. El año pasado no fue una excepción, pero fue cosa de unas pocas gotas en unos minutos.
Tengo ganas de que lleguen las fiestas, porque siempre son bienvenidas. Las fiestas del Santo siempre las cojo con ganas porque son unas fiestas que me gustan muchísimo.
Ayer repartieron los molletes, y esa es la antesala de las fiestas.

Quizás sienta algo de nostalgia del año pasado, de ese calor que hacía, de tantas cervezas 'a la fresca'.

Tengo tantas ganas de que lleguen los días azules, que miro al cielo con nostalgia cada mañana. Y siempre veo nubes grises que me traen cierta tristeza. Aunque siempre tendré la luz de un sol muy especial.

Homeland

Desde que empezó, todos los miércoles por la noche veo Homeland. Lo cierto es que me ha enganchado, aunque habitualmente no suelo ver series en la televisión. Pero como apenas hay espacios publicitarios largos, mantengo intacto el hilo argumental.
Siempre me ha atraído el tema del espionaje y el tabú de la Guerra Santa, así que en esta serie se conjugan a la perfección las bases que consiguen que la serie me haya enganchado.

miércoles, mayo 01, 2013

Días grandes

Llevábamos dos o tres años sin danza, pero hoy se ha retomado de nuevo. Y es otra cosa.
Al caer entre semana es una fiesta de horas, aunque aún se siguen escuchando los cohetes.
La población está muy envejecida, pero sigue la ferviente devoción.

Y otras noticias: otra amiga está embarazada, otra más. Son noticias bien recibidas.

martes, abril 30, 2013

Termina abril

Adoro ese momento de fin de abril en que se acaba el día para dar paso al mes de mayo. Del mes de las lluvias al mes de las flores.
Lástima que este año el tiempo no acompañe.
Es que también mayo me gusta mucho.

Echo de menos a ese ángel de mirada perfecta.

La vuelta al invierno

Hoy he venido a Ezcaray. No me esperaba el paisaje blanco de nuevo y es que esta noche ha vuelto a nevar. Aquí estamos en la montaña. Y hace un frío... Parece mentira que mañana comience mayo.
¡Qué ganas tengo de que llegue el calor!

lunes, abril 29, 2013

Los sueños existen

Pese a que llovía a raudales, esta tarde yo veía el sol.

Un día conoces a una persona especial que hace que todo el mundo que nos rodea se vuelva patas arriba, porque con esa persona has aprendido a creer en los sueños. Son personas especiales. Podría ser que nunca llegáramos a conocer a una persona así, y si es que sí, se la reconoce enseguida. Yo conocí a un ángel hace ya unos años, una de esas personas que te reconfortan, que te miran y en sus ojos se encuentran todas las estrellas del firmamento, y en cada estrella están todas las cosas buenas del mundo.
Cuando le miro... se para el tiempo. Cuando hablo con él... me encuentro 'tocada', completamente feliz. No soy capaz de describir este amor que se albergó en mi interior hace ya tanto tiempo. Simplemente lo siento. Y es hermoso de verdad.

domingo, abril 28, 2013

Pequeño Yoguito

Esta tarde sólo quería jugar y yo me quería marchar. Porque ha bajado tanto la temperatura que se me han quedado los dedos helados. Y eso que hace unos días estaba en ese mismo lugar, sentada en la hierba y disfrutando del sol.
El pequeño Yoguito duerme ahora. Y ronca como un condenado...

Be happy!

Las pequeñas cosas de la vida vienen sin darnos cuenta, pero nos ofrecen momentos magníficos. A veces ni siquiera nos damos cuenta porque es en lo más sencillo donde tenemos ese pedacito de felicidad.
Incluso un único pensamiento es suficiente para hacernos sonreír.
El truco está en disfrutar cada momento. Lo demás ya vendrá...

sábado, abril 27, 2013

Después del terremoto

La magnitud del terremoto que en 1995 asoló la ciudad japonesa de Kobe, y que se cobró más de 5.000 vidas, inspiró a Haruki Murakami los seis relatos que se plasman en Después del terremoto.

Cuando el año pasado terminé de leer 1Q84, tras haberme quedado con una magnífica sensación gracias al estilo descriptivo de Murakami, me prometí que cada vez que viera un libro de él no podría dejarlo pasar. Así que el fin de semana pasado, cuando vi esta novela en una librería me la llevé. Al igual que en las otras novelas, Murakami vuelve a sorprenderme con la belleza de sus textos y la delicadeza de sus palabras.
Los protagonistas de cada relato no tienen que ver nada entre sí, simplemente se refieren a diferentes situaciones que bien podrían haber transcurrido tras el terremoto de Kobe y que, sin embargo, no desvelan la magnitud del mismo más que de una manera indirecta.
Un comercial de equipos de sonido al que su mujer abandona abruptamente tras el seísmo, una adolescente huida de su casa, un chófer que trata de mitigar la misteriosa melancolía que consume a una mujer, un joven huérfano cuya existencia da un giro al descubrir parte de su pasado, un modesto empleado de banco a quien una rana gigantesca la pide ayuda para salvar la ciudad de Tokio de un segundo terremoto y un escritor con dificultades para "escribir" su propia vida son los protagonistas de los seis relatos con los que nos deleita en este libro Murakami.
Mi preferido es el primero, el de la mujer que se va sin decir nada, que desaparece y que deja al marido con más interrogantes que antes.

Obviamente me ha recordado a lo que ocurrió en Fukushima.
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Terremoto de Kobe (1995)

viernes, abril 26, 2013

Guillermo

La primera vez que Guillermo entró en mi oficina fue porque necesitaba que alguien le atara los cordones de las zapatillas. Desde entonces, siempre me paro a hablar con él porque despierta en mí cierta ternura. Y la despierta porque no es una persona totalmente desarrollada. Supongo que eso le causa muchas trabas. No se le nota si le ves de frente, únicamente cuando hablas con él. Yo siempre he pensado que era un niño grande, y le echaba unos 16 años. Ayer me enteré que tiene 24.
Lo cierto es que Guillermo despierta cierta ternura en mí. Es un forofo del fútbol y es fan del Barça.

Coincidí con él y su familia en una cafetería la noche en que jugaban el Barça y el Inter de Milán. Como unos días más tarde volaría a Milán le prometí que le traería una camiseta del Inter, y así lo hice.
La traje a la oficina y llevaba unos días que no le veía, incluso se me había olvidado que tenía la camiseta en un cajón, hasta que ayer se la di. 
Hoy su madre, agradecida, porque ha comentado que siempre reciben rechazos a causa de la anomalía de Guillermo, me ha traído unas flores. Me he quedado sin palabras.

Yo sólo hice una buena acción con una persona que es adorable. Porque Guillermo es un encanto.

Inesperadamente

Esta mañana, cuando estaba en Ezcaray, me preguntaba si le vería a lo largo del día. Y deseaba que así fuera. Quería que me diera una razón para sonreír, anhelaba su mirada serena, angelical, oceánica.
Nunca sabremos qué nos depara el próximo minuto.
Y entonces me he encontrado con él. Lo revivo a cámara lenta, porque noto que algo en mi interior se mueve.
Es tan adorable que no tengo palabras.
Nunca se sabe lo que nos depara el próximo minuto.

jueves, abril 25, 2013

Con pausa



Hay días extraños. De esos días en que se necesita inevitablemente un abrazo. Son días especiales, que, por lo que sea, estamos algo más susceptibles. No es necesario que haya pasado algo (bueno o malo) para sentirnos más melosos. Simplemente.
Es posible que hoy le llame. Hablar con él siempre me deja con una sensación gratificante.

miércoles, abril 24, 2013

Tanto amor

Hoy he llamado a su oficina varias veces. La primera vez, había descolgado el teléfono cuando he mirado la hora y he pensado en colgar y llamar un rato después: sabía que no iba a estar.
¿Quién me iba a decir esta mañana que iba a tener que hablar con él después no una sino dos veces más?
Es cierto que sólo han sido conversaciones de trabajo, pero me deja tal sensación de paz, adoro tanto escucharle que no me importaría quedarme toda la mañana colgada del teléfono mientras él habla al otro lado.
Es tan adorable...

martes, abril 23, 2013

Un libro, un Rioja



Siento cierta nostalgia. De otro tiempo, de otro lugar, de otras personas. A veces los recuerdos nos rebosan tanto que ni siquiera nos damos cuenta de que al final no nos hemos adaptado por completo. Hoy, más que nunca, me gustaría estar en otro lugar. Pese a que en ese lugar no me daban un Rioja por cada libro que compraba. Como es inviable que me vaya a ese otro lugar, tendré que mezclar mis recuerdos con la imaginación. Lo bueno de la imaginación es que puedo añadir al recuerdo melancólico una compañía tan dulce como angelical. 
Una vez me dijo que nunca ha visitado Salamanca. Hoy sería uno de esos días en que me gustaría estar allí con él, bajo un sol cegador (pues hace mucho más calor), y envolviéndonos por la nostalgia bohemia de una ciudad de letras y gentes de todo tipo. Quiero ser su cicerone, y mostrarle el medallón de la mujer que enseña su pecho, el astronauta de piedra del pórtico de la catedral y contarle la historia de la rana de la fachada de la universidad, para finalmente terminar robándole besos entre los rosales del Huerto de Calisto y Melibea.
¡Ay Salamanca! ¡Cuánto me diste! ¡Cuánto de mí se quedó en ti! ¡Tanta huella después de que haya pasado el tiempo!

De momento, nos beberemos el vino que regalan en La Rioja por el Día del Libro.