Entrada a Bodegas Muga, Haro (La Rioja)
He visitado varias bodegas en La Rioja. Recuerdo la de Darien o Dinastía Vivanco, entre otras. Son bodegas que se disfrutan, pero bien una por su modernismo o la otra por convertirse en un lugar tan comercial, carecen de algo que sí tenía Muga, quizás esa parte de historia o de tradición que se percibe en las piedras y vigas que llevan sustentando las instalaciones desde 1938.
Bodegas Muga se encuentra en Haro, en la zona de bodegas que se concentran en el Barrio de la Estación (justamente porque al lado se encuentra la estación de tren de Haro). La bodega se encuentra sobre un edificio que combina a la perfección la piedra y el roble, tanto en el exterior como en el interior.
Ya no era sólo el ambiente de la bodega, sino que la guía que nos explicó no se extendió con tecnicismos incomprensibles, e intentó que captáramos el proceso de elaboración del vino. Yo lo he escuchado muchas veces, pero siempre hay partes que no recuerdo (como la clarificación).
Para mí, el proceso de elaboración del vino es todo un arte que resumo a continuación. ¡Qué podría decir yo como riojana de pura cepa!
Cuando la uva llega a la bodega, se analiza con el fin de conocer características importantes, como el grado, la acidez, el color y el estado fitosanitario. En función de este análisis, la uva se clasifica por calidades, rechazando aquella que no alcance el nivel requerido. Los racimos empleados para la elaboración de los vinos Aro, Torre Muga y Prado Enea se vendimian en cajas de 20 kilos de capacidad, para que lleguen a la bodega en perfecto estado. En la bodega, estos racimos pasan por la mesa de selección, donde se eliminan aquellos que presenten irregularidades y defectos. Más tarde, los racimos pasan a las despalilladoras, máquinas que separan el raspón del racimo, y se introducen las uvas a los tinos de fermentación.
La fermentación alcohólica es un proceso natural, en el cual el azúcar que contiene la uva se va transformando lentamente en alcohol. Además, el contacto del mosto con el hollejo permitirá que el mosto tome las sustancias que proporcionan el color y el aroma. En estas salas se produce la primera fermentación que en su origen se hacía en los calaos, donde la uva desprendía CO2, de ahí que fuera tóxico entrar en las cuevas cuando la uva estaba realizando el proceso de fermentación. En la actualidad, con los medios tecnológicos modernos, las bodegas están preparadas con extractores de CO2, que permiten hacer visitas a la misma en esta primera fase de vinificación.
Tras la primera fermentación, en estas tinas también se realiza la maceración, mediante la cual, los hollejos que quedan en el fondo de las mismas, se recogen a través de los grifos inferiores, y se vuelven a echar a la tina por la parte superior (con este proceso el vino empieza a adquirir su color). Bodegas Muga dispone de cuatro salas de fermentación con 90 tinas de madera cuyas capacidades varían desde los 3.000 hasta los 15.000 kilos.
Bodegas Muga cuenta con una tonelería. De hecho, es una de las pocas bodegas españolas que tiene tres toneleros y un cubero, encargados de trabajar la madera de roble. Los toneles y barricas se hacen con madera de roble traída de América y de Francia, aunque también utilizan en menor medida roble español. La bodega siempre utiliza roble en todo el proceso de elaboración del vino (fermentación, crianza y almacenaje). Los toneles y barricas se elaboran en varios procesos (secado y humedad), hasta darles su forma definitiva.
Una de las curiosidades de la tonelería es el abanico de tostados que van en el interior de los toneles: si el vino es tinto se utilizará una madera más tostada y si es claro la madera estará menos tostada. Una vez realizada la fermentación alcohólica, el vino llevará a cabo, también de forma natural, la segunda fermentación (o fermentación maloláctica).

Crianza en barrica
Después los vinos comienzan la crianza en barrica, donde se mantienen en períodos que duran entre los 24 y 36 meses según la categoría del vino.
Cada cuatro meses de permanencia en barricas, se produce la trasiega por gravedad, que consiste en pasar el vino de las barricas que ha ocupado hasta el momento a otras barricas vacías. En este proceso se terminan de eliminar las impurezas que hayan quedado en el vino, pero es una tarea de enorme paciencia al tener que estar pendiente de que no caigan las impurezas en la barrica que se está llenando.
Una vez criado el vino tinto, antes de su embotellado, en la bodega se procede al clarificado por el método tradicional de la clara de huevo fresco. En este proceso se añaden dos o tres claras de huevo fresco por hectolitro de vino, con el fin de que las claras arrastren consigo las impurezas que aún tuviera el vino, para así suavizar los taninos del mismo antes de ser embotellado. La clarificación se realiza en depósitos de roble de 17.500 litros de capacidad. Cuando ha finalizado este proceso, se extrae el vino del depósito para su inmediato embotellado, quedando las claras y las impurezas en el interior del depósito. Éstas se mezclarán con estiércol para producir un compuesto de calidad, con el que se abonarán los viñedos siguiendo el proceso biológico natural.
Una vez embotellado el vino, éste permanecerá en la bodega por un período que oscila desde los nueve meses para el Crianza hasta los 36 que permanecerá el Prado Enea Gran Reserva. Durante este tiempo, el vino se afina en botella, para su disfrute desde el mismo momento en que se ponga a disposición del consumidor.

Casona original, desde la que comenzó a elaborarse el vino Muga
Ya no era sólo el ambiente de la bodega, sino que la guía que nos explicó no se extendió con tecnicismos incomprensibles, e intentó que captáramos el proceso de elaboración del vino. Yo lo he escuchado muchas veces, pero siempre hay partes que no recuerdo (como la clarificación).
Antiguas añadas de vino Muga
Para mí, el proceso de elaboración del vino es todo un arte que resumo a continuación. ¡Qué podría decir yo como riojana de pura cepa!
Cuando la uva llega a la bodega, se analiza con el fin de conocer características importantes, como el grado, la acidez, el color y el estado fitosanitario. En función de este análisis, la uva se clasifica por calidades, rechazando aquella que no alcance el nivel requerido. Los racimos empleados para la elaboración de los vinos Aro, Torre Muga y Prado Enea se vendimian en cajas de 20 kilos de capacidad, para que lleguen a la bodega en perfecto estado. En la bodega, estos racimos pasan por la mesa de selección, donde se eliminan aquellos que presenten irregularidades y defectos. Más tarde, los racimos pasan a las despalilladoras, máquinas que separan el raspón del racimo, y se introducen las uvas a los tinos de fermentación.
Tinas donde se realizan la primera fermentación y la maceración
La fermentación alcohólica es un proceso natural, en el cual el azúcar que contiene la uva se va transformando lentamente en alcohol. Además, el contacto del mosto con el hollejo permitirá que el mosto tome las sustancias que proporcionan el color y el aroma. En estas salas se produce la primera fermentación que en su origen se hacía en los calaos, donde la uva desprendía CO2, de ahí que fuera tóxico entrar en las cuevas cuando la uva estaba realizando el proceso de fermentación. En la actualidad, con los medios tecnológicos modernos, las bodegas están preparadas con extractores de CO2, que permiten hacer visitas a la misma en esta primera fase de vinificación.
Tras la primera fermentación, en estas tinas también se realiza la maceración, mediante la cual, los hollejos que quedan en el fondo de las mismas, se recogen a través de los grifos inferiores, y se vuelven a echar a la tina por la parte superior (con este proceso el vino empieza a adquirir su color). Bodegas Muga dispone de cuatro salas de fermentación con 90 tinas de madera cuyas capacidades varían desde los 3.000 hasta los 15.000 kilos.
Tonelería
Bodegas Muga cuenta con una tonelería. De hecho, es una de las pocas bodegas españolas que tiene tres toneleros y un cubero, encargados de trabajar la madera de roble. Los toneles y barricas se hacen con madera de roble traída de América y de Francia, aunque también utilizan en menor medida roble español. La bodega siempre utiliza roble en todo el proceso de elaboración del vino (fermentación, crianza y almacenaje). Los toneles y barricas se elaboran en varios procesos (secado y humedad), hasta darles su forma definitiva.
Tostados para el interior de los toneles y barricas
Una de las curiosidades de la tonelería es el abanico de tostados que van en el interior de los toneles: si el vino es tinto se utilizará una madera más tostada y si es claro la madera estará menos tostada. Una vez realizada la fermentación alcohólica, el vino llevará a cabo, también de forma natural, la segunda fermentación (o fermentación maloláctica).
Crianza en barrica
Después los vinos comienzan la crianza en barrica, donde se mantienen en períodos que duran entre los 24 y 36 meses según la categoría del vino.
Proceso de trasiega
Cada cuatro meses de permanencia en barricas, se produce la trasiega por gravedad, que consiste en pasar el vino de las barricas que ha ocupado hasta el momento a otras barricas vacías. En este proceso se terminan de eliminar las impurezas que hayan quedado en el vino, pero es una tarea de enorme paciencia al tener que estar pendiente de que no caigan las impurezas en la barrica que se está llenando.
Una vez criado el vino tinto, antes de su embotellado, en la bodega se procede al clarificado por el método tradicional de la clara de huevo fresco. En este proceso se añaden dos o tres claras de huevo fresco por hectolitro de vino, con el fin de que las claras arrastren consigo las impurezas que aún tuviera el vino, para así suavizar los taninos del mismo antes de ser embotellado. La clarificación se realiza en depósitos de roble de 17.500 litros de capacidad. Cuando ha finalizado este proceso, se extrae el vino del depósito para su inmediato embotellado, quedando las claras y las impurezas en el interior del depósito. Éstas se mezclarán con estiércol para producir un compuesto de calidad, con el que se abonarán los viñedos siguiendo el proceso biológico natural.
Proceso de embotellado (siempre en posición horizontal)
Una vez embotellado el vino, éste permanecerá en la bodega por un período que oscila desde los nueve meses para el Crianza hasta los 36 que permanecerá el Prado Enea Gran Reserva. Durante este tiempo, el vino se afina en botella, para su disfrute desde el mismo momento en que se ponga a disposición del consumidor.
Casona original, desde la que comenzó a elaborarse el vino Muga
Vinos que se elaboran en Bodegas Muga

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