miércoles, agosto 17, 2011

El instante fugaz y perfecto

Venía unos minutos tarde, pero entonces un coche ha salido por delante de mí y me he encontrado feliz. "Pues iré detrás". Aparcaba y he comprobado que había un sitio más arriba, pero si estaba a aparcar no iba a cruzarme con él, así que he preferido dar la vuelta sólo para saludarle. Está guapísimo. Es que el color blanco le sienta perfectamente. Y estaba risueño. La cuestión es que tenía que hablar con él, mirarle, escuchar su voz...
Es agradable empezar la tarde después de haberme cruzado con un ángel.

Momento-piscina

Con el calor que hace sólo me apetecía bañarme en la piscina. Se está hoy de lujo, aunque el perro prefiere la sombra.

BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@

Sueño atrasado

Anoche debía encontrarme con sueño acumulado, porque en cuanto entré en contacto con la cama me quedé dormida... hasta ahora.
He soñado con un ángel. Y ahora me encuentro sonriendo.

martes, agosto 16, 2011

Como si estuviera en el paraíso

En principio iba a ir a las piscinas de mi pueblo, pero entre unas cosas y otras, he terminado trayendo el portátil al jardín y aquí me encuentro tomando el sol, con mi pequeño defensor, que no se separa de mí ni un segundo.
Estas son los pequeños placeres que compartiría con él.
Lo peor es que la piscina está completamente cubierta por la sombra de la casa y hasta que no vuelva a estar soleada aquí me quedo.
Se está bien aquí.

Tres eran tres

¿Qué más se puede pedir cuando hoy he visto a la persona que tanto quiero tantas veces...? No lo hubiera esperado, pero así ha sido. La primera vez venía y, cuando le he visto, sólo se me ha ocurrido volver sobre mis pasos para darles un detalle de la boda. Y cuando se lo daba, sentía cómo me temblaba la voz y no podía mirarle a los ojos. No me atrevía. Pero si yo me escuchaba hablando y pensaba que si ellos me estaban escuchando tenían que estar notando cómo me temblaba la voz. Si él me escucha hablar así, bien podría preguntarse el motivo. ¿Por qué me temblaba la voz? Como al principio cuando me cruzaba con él. Por él, porque sigo cortándome en su presencia, porque le adoro y como no me atrevo a decirle nada, mis órganos tienen su manera de delatar a mi corazón, bien sea a través de la voz temblorosa, bien porque me ruborizo, etc. El cuerpo humano es inteligente, al menos no se corta cuando quiere demostrar algo que debería poder controlar mejor. Y no puedo. Aparece él y me siento hechizada. Es tan fuerte su magia que al acercarme a él me pongo a temblar irremediablemente. Pero ese momento es único. Su presencia es mágica y él es magia. Es tan dulce...
Luego ha pasado con el coche. Llevaba gafas de sol, lo que me ha alegrado, porque ya empezaba a sentirme culpable de que últimamente no se las pusiera. Sigue estando guapísimo, aunque yo prefiero verle los ojos y aunque no me atreva a mirarle fijamente.
Y a las cuatro, que he terminado marchándome bastante tarde, he vuelto a cruzarme con él. Ha sido un poco el azar, porque me he encontrado con alguien cuando iba a tomarme una caña y he terminado quedándome una hora. Curiosamente ese alguien es más cercano a él que a mí. Él iba a tomarse un café y nos han dado las cuatro. Me he quedado con "navegar" y un pueblo de la Costa Brava. "Si es en fin de semana soy capaz de ir allí". "No lo sé", me ha contestado. Y lo mejor es que sé que sería capaz de presentarme allí, a ver si el azar nos reencuentra, aunque si el azar no ayudara bien sé que le llamaría. Si el barco se hunde, mejor nos hundimos juntos. Aunque un barco pilotado por él no se hundiría, que él es siempre el mejor en todo y en eso no iba a ser menos. La cuestión es que JC me lo ha contado y sólo se me ha ocurrido decirle: "Que yo quiero ir a navegar con él". Sólo que esa circunstancia es difícil que se dé si él no pone nada de su parte. Me siento como si me hubieran puesto delante la guinda de un pastel y no pudiera alcanzarla. Claro, si me enterara cuándo va, sería fácil jugarlo todo a la ruleta del azar, pero desconozco cómo de grande es el pueblo y, después de haberle ido a buscar, no podría regresar sin encontrarme con él. Lo normal sería decirle a él que quiero ir a navegar con él, pero en la situación actual doy el rodeo de ir a un pueblo desconocido, sin una dirección, en busca de un ángel. Por estas pequeñas locuras comprendo que estoy enamorada, pequeñas locuras que sería capaz de llevar a cabo si supiera algo con seguridad. Lo que ocurre es que no es posible, porque desconozco la fecha, aunque siempre podría preguntárselo o decirle que quiero ir a navegar. ¿Cambiaría las cosas?
Cuando a las cuatro hablaba por teléfono, me he esmerado para colgar pronto y para volverle a mirar. Esta vez sí que le he mirado a los ojos. Adoro esa dulzura que emana de él, la mirada perfecta, su voz sensual. Y cuando ha pasado me he quedado mirando a la nada y a él... He sentido un calor terrible. Mi mente ha procesado que aún con el coche podría volverme a cruzar con él. Estaba guapísimo. Pero me satura encontrarme con él tantas veces. Me gustaría verle sólo una vez y pasar una hora hablando con él. ¿Por qué con JC lo puedo hacer y no con él? Tampoco lo he intentado. Además con su amigo me encuentro siempre por casualidad. A él tendría que decirle que viniera o algo, o ir yo.
La cuestión es que la idea de ir a la Costa Brava me seduce. Un lugar diferente, gente diferente. A veces creo que es lo que necesito. Que cambie el escenario únicamente.
Tres veces. Los planetas se encuentran alineados hoy. Me apetece darle un abrazo, pese al calor. Y susurrarle que me lleve con él a navegar (o a lo que fuera menester), pero quiero pasar tiempo con él, incluso aunque me tiemble la voz.

Al mirar al cielo de una noche de verano

Acaban de sonar las doce campanadas en el reloj de la iglesia. Siempre me ha reconfortado el tañer tranquilo de esas campanas que desde que era pequeña me han acompañado. Creo que está atrasado ese reloj.
Cuando era una adolescente y en la época estival, ese sonido significaba que era la hora de volver a casa.
Hoy en día me resulta demasiado familiar, me advierte que en breves tendré que ir a encontrarme con los sueños. Y en los sueños siempre me reencuentro con un ángel. Él es uno de los motivos por los que me guste tanto soñar. Y me gustaría tanto compartir mis sueños con él...
Llevo muchas semanas que, a duras penas, consigo aguantar no decirle nada. A veces el espíritu impetuoso me impulsa a decirle algo, pero ya he aprendido a engañar a mi corazón. Es tarea ardua y complicada, pero no imposible.
¿Qué tiene él que no tiene el resto de la gente, que me lleva a hacer cosas sin pararme a pensar en ello? Es obvio que lo tiene todo. Lo cierto es que me apetecería tomar algo con él cualquier sábado por la noche, pero no sé cuándo ocurrirá eso, porque el jueves empiezan las fiestas de mi pueblo y esta vez no le he dicho que viniera; ni siquiera se ha dado la oportunidad, ya que las veces que coincidimos en algún sitio él siempre está acompañado y yo me encuentro hechizada por su presencia, por su mirada perfecta, por las notas suaves de su voz. Me siento tan tocada por esa magia que proviene por él, que mi imaginación me lleva a imaginar...

Me encuentro realmente enamorada.

lunes, agosto 15, 2011

Las piscinas desde otro ángulo

Veo las piscinas desde otro ángulo. Aún siento el fin de semana encima, pero es todo más atenuado. Hay hoy mucha gente aquí. Cómo se nota que es la última quincena de agosto.

BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@

No abras los ojos

Resultado de imagen de no abras los ojos libro
David Gurney, el policía más condecorado de la historia de los crímenes neoyorkinos y actualmente retirado, vuelve a la carga en esta segunda novela de John Verdon, tras el impacto de Sé lo que estás pensando.
Que me ha enganchado como ya ocurriera en la primera novela... es lógico. El thriller psicológico siempre consigue atraerme durante horas.
Dave sigue retirado en su granja de los Castkills, lejos del ajetreo de Nueva York, junto a su mujer Madeleine, cuando un día recibe una llamada de su antiguo compañero Jack Hardwick. La policía de homicidios se ha estancado en un asesinato que ocurrió hace varios meses y Jack necesita que Dave investigue para dejar en evidencia al resto de policías del caso.
Jillian Perry fue asesinada el día de su boda en la mansión de su marido, Scott Ashton, un célebre psiquiatra que a su vez es el director de una selectiva escuela femenina, Mapleshade, donde también se graduó Jillian. La familia de Jillian tiene demasiado dinero y su madre, Val Perry, no está dispuesta a dejar suelto al asesino de su hija, así que contrata a Dave Gurney, el policía estrella de Nueva York, para que encuentre al jardinero mexicano, Héctor Flores, que durante tres años ha estado trabajando junto al doctor Ashton y que ha desaparecido después del asesinato.
Dave empieza a tirar de los hilos, hasta descubrir que Ashton es el hijo díscolo de una familia de la Mafia sarda y que su padre, Giotto Skard, otro célebre psiquiatra, ha llegado a la escuela que ayuda a jóvenes conflictivas que en realidad son abusadoras sexuales (la sociedad siempre ha mirado este tema desde el lado masculino, pero también existe la otra parte y no está muy regulada). En los últimos tres años, varias jóvenes han desaparecido sin dejar rastro, por lo que Dave se encuentra ante una red de psicópatas que utilizan el tráfico sexual para vender a las víctimas por internet. El único requisito para el comprador es que termine cortándoles la cabeza y escondiendo los restos del crimen.
Cuando Jack y Dave llegan a la escuela, ya se huelen que Héctor Flores no ha existido nunca y que Jilliam fue asesinada porque escuchó sin querer una conversación de Ashton en el momento más inoportuno. Ante los ojos de los dos detectives, Giotto asesina a su hijo Scott Ashton (Leonardo Skard) y dispara a Dave en la cabeza.
Cuando a las dos semanas, Dave despierta se encuentra con que Jack Hardwick le ha convertido nuevamente en un héroe de los homicidios ante los medios de comunicación.

Me ha encantado el libro.

domingo, agosto 14, 2011

Todos los días no se casa un hermano

Disfrutar de una boda tan cercana como la de un hermano viene con todo el ambiente creado alrededor de la fiesta. Con esto quiero decir que ser hermana del novio conlleva que todo el mundo sepa quién eres o que tú conozcas a casi todo el mundo.
Este fin de semana ha sido especial. Ha sido emocionante por una parte y alegre por otro lado. He disfrutado como una enana, hablaba con todo el mundo y me presentaba a los que no conocía. Y me sentía feliz al ver reflejada la felicidad en el rostro de mi hermano y su esposa.
Sin duda alguna, en ciertos momentos he pensado en alguien. No sólo por el hecho de compartir cada momento de este fin de semana. Esta noche imaginaba que le mandaba un mensaje para hacerle saber únicamente que le quiero.
Me he cansado de escuchar que yo para cuándo. Al final les decía a todos que me caso el año que viene.
Este fin de semana he disfrutado a tope. No tengo ni una sola foto de la boda... de momento.

El día posterior a la boda

Son las nueve de la noche del domingo. Hoy debería estar preparándome para salir, pero lo cierto es que tanta jarana en fin de semana me ha dejado baldada. En realidad, ya llevo varias copas de Ballantine's y he perdido la noción del tiempo. Pero varias copas tomadas lentamente apenas afectan.
La fiesta del domingo en casa ha sido magnífica. La boda estuvo bien, pero la fiesta de hoy ha sido simplemente genial. Los corderos amenizados por una orquesta y hay quien, pese a que estaba nublado, ha terminado en la piscina.
Sólo quiero descansar.

sábado, agosto 13, 2011

13 de Agosto de 2011

Por fin ha llegado el día, uno de esos días que se van preparando desde hace meses, que se esperan con impaciencia e incluso con nervios. Sigo sin nervios, rememorando cómo disfrutamos la noche anterior con la charanga paseando a medianoche por las calles del pueblo, mientras la gente que estaba en las terrazas de los bares se unía al grupo que bailaba al compás de la música.
Llegué a las dos a casa. Venía con mi hermano, que estaba contento, ilusionado.
Lo pasamos bien anoche. En una hora tengo que estar en la peluquería. Ya no queda nada. Ya ha llegado el 13 de Agosto.
Sólo pido al cielo que no llueva esta tarde. Es hora de hacer los últimos preparativos.

viernes, agosto 12, 2011

Sólo quedan horas

Cuando he llegado a casa, las pancartas anunciadoras de la boda se encontraban en las verjas de casa.
A partir de ahora, el tiempo vuela.
En el jardín también está ya todo preparado.
La ronda empieza a las 20.30h., por lo que es hora de marchar.

Al sentir la magia

"No duermas para descansar, duerme para soñar. Porque los sueños están para cumplirse".

Este fin de semana me gustaría compartirlo con un ángel. En todos los sentidos. Me gustaría compartir las risas, los momentos de preparativos, el baile después de cenar y el abrazo antes de que despierte el domingo. Incluso los nervios incipientes que empiezo a sentir. Es cierto que apenas tengo nervios, pero algo casi invisible sí que siento. Y me encuentro feliz por la felicidad que veo en los ojos de mi hermano y de su novia.
Hoy quiero ir a soñar antes de que den las dos. Últimamente me cuesta dormir ante la perspectiva del fin de semana, pero cuando pienso en él, en su mirada perfecta, en su sonrisa misteriosa, en esa voz tan sensual, en ese rostro angelical me quedo dormida plácidamente. Pienso en él y me encuentro en paz, feliz.
Podría revivir el momento en que le he visto esta mañana, cuando nuestras miradas se han cruzado durante un instante, podría escuchar de nuevo su saludo y lo guapo que estaba. Y podría recordar con facilidad lo que ha pasado por mi mente en ese momento: cuando he sentido el profundo deseo de acariciar ese rostro tan querido, de tocarle el pelo, de mirarle a los ojos y de susurrarle palabras que sólo sus oídos son dignos de escuchar. Entonces he sentido que me ruborizaba.
Después me he marchado y, al regresar, cuando iba caminando por la calle, le he vuelto a ver. Entre la multitud de gente que sale a las calles en el mes de agosto, caminaba él, con ese aura mágica que le rodea. Guapísimo.
Estoy muy enamorada. Cuando releo mis palabras me doy cuenta de todo lo que le quiero, de todo lo que no me atrevería a susurrarle y de cómo mi corazón palpita tan fuerte con la mera mención a esos instantes de él.
Ahora es un buen momento para ir a soñar con esa persona que tanto me da cada día, que hace que sueñe por las noches, que consigue que me sienta viva con su magia...

jueves, agosto 11, 2011

La Tapiada

Ya hemos probado el Power Point. Ha quedado genial. Me ha dado la enhorabuena por lo bien hecho que está. Una cosa menos. Ahora toca cervecita en las piscinas.

BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@

Un minuto de perfección

Me hubiera gustado haber tenido un poco de tiempo para escribir esta mañana, a eso de las doce y media o al mediodía, pero ha sido potencialmente imposible.
He vuelto a cruzarme con él. Estaba guapísimo. He comprobado que cuando le veo me entran unas ganas terribles de cubrirle de besos, de abrazarle, de susurrarle que está guapísimo.
Me tenía que ir, pero cuando caminaba por la calle he vuelto a verle. Es tan adorable...

Tengo que ir esta tarde al restaurante. Al menos veré cómo es la Tapiada, que nunca he estado allí.

Dos campanadas

Al final me van a dar las dos de la mañana despierta y mañana me costará abrir los ojos, sobre todo si sueño con ese ángel de mirada perfecta.
Mañana tengo que llevarme el portátil, porque lo necesitaré a última hora de la tarde. Y también tengo que llevar el tocado a la peluquería, ya que me lo pidieron hace unas semanas.
También he estado haciendo cambios de última hora en el Power Point, es decir, he añadido dos diapositivas para que el final del documento coincidiera con el final de la canción de Evanescence. Ya es definitivo.

Ahora sí que sí: me voy a soñar con alguien adorable. Tantas cosas me gustaría compartir ahora con él...

Antes de cerrar los ojos seguramente escucharé las dos campanadas en el reloj de la iglesia. Dos... es un buen número. Quisiera verle mañana, y pasado, y todos los días. Quisiera susurrarle las palabras de amor que se ocultan bajo mis sentidos. Quisiera perderme en su mirada profunda antes de cerrar los ojos esta noche, no sin antes decirle en voz baja que le quiero inmensamente.

miércoles, agosto 10, 2011

Veinte minutos

Tengo veinte minutos para escribir. Luego la obligación se impone hasta... espero que no se alargue.
Estaba pensando en un ángel. Vaya si estaba guapo hoy. Estaba pensando en que si estuviera en mis manos le regalaría la mayor parte de mis sueños, si supiera que eso le haría sonreír. En la mayoría de esos sueños aparece él y, por tanto, están cargados de magia.
Hoy es una tarde de esas que el sol invita a dar una vuelta con él. Me ha parecido verle pasar a las cuatro, aunque como estaba entrando tampoco me he puesto a mirar a ver si era él o no.
Me gustaría decirle tantas cosas...

Instantes perfectos

Cuando he salido de la oficina a media mañana era muy consciente de la hora y tenía claro que iba a permanecer fuera no más de cinco minutos. Pero a veces los planetas se alinean, de tal forma que ocurra algo que quizás si hubiera ido a buscarlo no lo hubiera encontrado. Lo que ha ocurrido es que me he encontrado con alguien con quien me llevo bien y hemos empezado a hablar. Ha sido entonces cuando ha aparecido él. Estaba guapísimo. De vez en cuando miraba de reojo, porque podía ver sus ojos perfectos de frente, pero me estaba obligando a no mirar más allá. Sólo que sentía una especie de imán que, de vez en cuando, desviaba mis ojos hacia él.
Estaba guapísimo. Hacía mucho que no le veía, si mucho es decir que no le veía desde el viernes.
He vuelto a sentir el gusanillo interior, el tembleque, el sonido del corazón. Adoro esos momentos, aunque sienta nervios, que él esté ahí me hace sonreír y, sobre todo, me da fuerza.

Le quiero más...

Noches frías de agosto

Por las noches ya empieza a hacer frío. Me apetece taparme hasta la nariz y espero quedarme dormida en cuestión de minutos. Hoy necesito dormir, pensar en un ángel, que él siempre hace que me brote una sonrisa de los labios, y desconectar de todo.

Hoy ha sido un día duro. Mejores días llegarán. Necesito descansar y soñar con él...

martes, agosto 09, 2011

Futbito en el frontón

A las ocho y media ha empezado el futbito. Aún recuerdo hace dos años cuando me puse a arbitrar y conseguí que ganaran los de mi pueblo anulando goles del equipo contrario. Los otros se cabrearon, eran de Santo Domingo y casi me canean aquella tarde.

BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@