martes, junio 10, 2025
Lo que oculta la tierra
lunes, junio 09, 2025
Regreso a casa
domingo, junio 08, 2025
Dedicatoria
sábado, junio 07, 2025
Los crímenes del Retiro
viernes, junio 06, 2025
Dos líneas
jueves, junio 05, 2025
Entrenando y jugando
miércoles, junio 04, 2025
En vísperas
martes, junio 03, 2025
Habitación con vistas
lunes, junio 02, 2025
Los nuevos cuadros
domingo, junio 01, 2025
Claros de luz
sábado, mayo 31, 2025
De comunión
viernes, mayo 30, 2025
Una educación oriental
jueves, mayo 29, 2025
El croquis
miércoles, mayo 28, 2025
Viaje a Irlanda: A rasgos generales
En los próximos días pasaré ratos aquí hablando sobre nuestro viaje a Irlanda, viaje que nos trae unos bonitos recuerdos. Yo nunca había visitado la isla porque siempre me han atraído más las ciudades del Mediterráneo, más luminosas y con un cielo agradable. Dublín siempre me frenaba por el cielo gris y las lluvias intermitentes, por los edificios grises y los parajes boscosos. Allí nos dijeron que llovía 370 días al año, pero lo cierto es que a nosotros sólo nos llovió el día que visitamos la Calzada de los Gigantes en Irlanda del Norte, pero sólo en aquel paraje, ya que, por la tarde en Belfast, el cielo se había despejado y había salido el sol.
Mi novio y yo nos alojamos en el Holiday Inn Express en la calle O'Connell, en la céntrica calle O'Connell. Para entonces yo había comprobado la ubicación y teníamos al lado The Spire, "la aguja", una escultura gigante en forma de aguja que se ve desde toda la ciudad.
Dublín no tiene metro porque la tierra es arcillosa, por el mismo motivo que no tiene garajes subterráneos y muy pocos túneles. Como el tranvía no llega hasta el aeropuerto tuvimos que coger la opción del autobús, que no estaba mal, ya que el AirCoach (10€ por viajero desde el aeropuerto) nos dejó justo al lado del hotel.
En Dublín visitamos el Trinity College, el centro educativo más antiguo de Irlanda, con su maravillosa biblioteca (que está abierta al público aunque están restaurándola y sólo se puede ver una mínima parte de los libros que hay) y el Libro de Kells, un antiguo códice que guardan en una cámara acorazada.
Recorrimos las calles de Temple Bar, una zona cercana al río Liffey que se ha llenado de tabernas irlandesas, entre ellas la que tiene el mismo nombre que el barrio. Nos sorprendieron las tabernas irlandesas o Irish Pub porque allí no sólo se bebe cerveza, sino que es un lugar de encuentro donde se sirven comidas, se bebe, se reúne la gente y todo con música en directo. De hecho, su nombre original proviene de Public Bar, un lugar público donde la gente se reunía para comer, beber, bailar, cantar, hablar, etc. Teníamos junto al hotel una de esas tabernas donde pudimos disfrutar varias noches del espectáculo, de la cerveza y del espectáculo en directo.
Uno de los sitios que hay que visitar en la ciudad es la Guinness Storehouse. Con la entrada tienes derecho a una pinta en el mirador circular de la séptima planta, desde donde hay unas vistas magníficas de la ciudad.
Pasamos junto a Christ Church, aunque decidimos no entrar, ya que preferíamos visitar Saint Patrick, una catedral preciosa, con un parque gigante al lado. Recorrimos Dublinia, un lugar habilitado para niños donde habla de la historia de Irlanda, centrándose en los vikingos y en la Edad Media. Esto nos llevó a plantearnos si entrábamos en alguno de los tres grandes museos de la ciudad (de historia, paleontología y artes decorativas), que además son gratis, y pero finalmente, altamente recomendado, nos decantamos por el EPIC, el Museo de la Emigración. Recordemos que los irlandeses han emigrado en grandes oleadas hacia otros países, sobre todo a Estados Unidos, siendo la última oleada en 2013, cuando la gran crisis financiera del país. Que no está lejos, incluso yo recuerdo que en las noticias hablaban de subir el IVA. Allí el IVA está al 23%.
Dublín está plagado de parques, y nosotros recorrimos un poco del Phoenix Park, uno de los parques más grandes de Europa. Íbamos a ver ciervos sueltos, pero después descubriríamos que el parque requiere al menos 4-5 horas para visitarlo. Ese día habíamos recorrido, viendo sitios de la ciudad, unos veinte kilómetros, por lo que cuando llegamos al parque ya no podíamos andar mucho más.
También visitamos el Merrion Square, donde se encuentra la estatua de Oscar Wilde. Y hablando de estatuas, nos hicimos fotos con James Joyce y con Molly Mallone, entre otros. Ya que la ciudad está llena de estatuas. Vimos la tumba de Jonathan Swift y su esposa, que está en un lugar religioso.
Nos marchamos de excursión al Norte, donde recorrimos la Calzada de los Gigantes. Es impresionante, pero llovía y resbalaban. Son curiosas las formaciones de las piedras, y eso lo ha hecho la naturaleza. Aunque pensamos que tiene demasiada fama y es un largo trayecto desde Dublín. Nos decepcionó un poco. No así Belfast, una ciudad en cuyos barrios aún se ven las secuelas de la lucha de hace veinte y treinta años, pero el centro es una ciudad moderna, con mucha vida.
También visitamos los acantilados de Moher al Oeste de la isla y la ciudad de Galway. Estuvimos poco tiempo en la ciudad, y los acantilados tienen mucha fama y están bien, pero igualmente el trayecto es largo para lo que hay. Nosotros nos hubiéramos quedado más tiempo en Galway.
En Irlanda, igual que en Inglaterra, se conduce por la izquierda. Los autobuses en Dublín tienen dos pisos y son verdes y amarillos. La vida de la ciudad está en el cruce de calles que hace O'Connell con el río Liffey. La comida, en general, es buena y muy contundente.
En general, nuestro viaje fue precioso. Lo que hoy son pinceladas son temas que iré desarrollando en los próximos días. Sólo quería hablar a rasgos generales de nuestro viaje. Es muy recomendable visitar la ciudad. Pero a su vez recomendaría ciudades cerca de Dublín como Howth (pueblo de pescadores de ostras) o Swords (pueblo medieval). Son pueblos que nos recomendó uno de los guías y que están cerca de Dublín, pueblos para pasar el día.
martes, mayo 27, 2025
El loco de Dios en el fin del mundo
Escalera interior
lunes, mayo 26, 2025
Nellie Bly. En la guarida de la locura
El sábado nos hicimos con nuevas novelas gráficas. Ésta me ha gustado mucho. Está basada en Diez días en un manicomio, novela y denuncia social que hizo la periodista del siglo XIX Nelly Bly sobre la terrible situación que vivían las internas del manicomio de Blackwell.
Nueva York, 1887. Una mujer que se hace llamar Nelly Brown ingresa en una casa de huéspedes, todas mujeres, y dice no recordar nada. Todas sus compañeras trabajan, pero ella parece que ha llegado en un barco desde Cuba, ya que habla español. La encargada de la pensión llama a la policía, va a un juicio y allí deciden que está loca y que la tienen que llevar a un manicomio. Pasa una noche en un hospicio, pero en el siglo XIX a todos los locos se les llevaba a la isla de Blackwell. Allí Nelly comienza a escribir sus vivencias y cómo viven las internas, distribuidas según los niveles de locura, y si no parece que estén locas las obligan mediante medicamentos o torturas. Las mujeres pasan frío, son obligadas a darse baños helados, la comida está en mal estado y con bichos, las enfermeras las pegan y las torturan... Llega un momento que, en una visita del redactor-jefe del periódico para el que está escribiendo el artículo, le pide que la saque de allí, porque aquello es insoportable y si pasa un minuto más dentro de ese manicomio se volverá loca de verdad. Cuando sale, Nelly describe sus vivencias allí y Blackwell es denunciado, por lo que se conseguirá mejorar sus condiciones otorgando más dinero para que las internas se encuentren en una mejor situación.
En algunas partes regresamos a la infancia de Nelly, donde se describe cómo vivió, cómo empezó a escribir artículos en Pittsburgh y terminó en Nueva York.
Se trata de una biopic, género sobre la dramatización de la vida de una persona real. Aunque reconozco que esta historia acaba bien.
LAS AUTORAS:
Virginie Ollagnier es una escritora y guionista de cómics francesa, nacida en Lyon en 1970.
Formadora en comunicación escrita y ergonomía, escribió, junto con Olivier Jouvray, el guion de la serie Kia Ora, tira cómica en tres volúmenes. En 2007 publicó su primera novela, Todas estas vidas que abandonamos y fue invitada al Primer Festival de Novela 2012 en Laval. El incierto es un fresco histórico sobre el exilio que publicó en primicia para Le Figaro. Rouge argile, publicado en 2011, fue premiado en el Salón Lire en Poche de Gradignan. En 2013 fundó la revista La Revue Dessinée junto a Franck Bourgeron, Sylvain Ricard, Olivier Jouvray, Christophe Goret y David Servenay, donde ella se encarga de la parte multimedia de la revista. En 2022 publicó They Killed Oppenheimer, novela biográfica sobre el físico Robert Oppenheimer.
Carole Maurel es una ilustradora francesa nacida en 1980.
EL LIBRO:
Título original: Nellie Bly: dans l'antre de la folie
Autoras: Virginie Ollagnier (guionista) y Carole Maurel (ilustradora)
Traductora: Alba Pagán
Editorial: Norma (1ª edición, en enero de 2025)
Número de páginas: 174
ISBN: 9788467973952
Valoración: 8/10
RETOS:
domingo, mayo 25, 2025
Domingo de mayo
sábado, mayo 24, 2025
Sábado con mucho amor
Estación de metro en Frankfurt
La estación de metro Bockenheimer en Frankfurt, Alemania, no es una entrada común. Su diseño simula un vagón de tren "estrellado" contra la acera, creando una ilusión visual que sorprende a todos los que pasan por ahí.
Esta obra combina arte urbano y funcionalidad, haciendo que entrar al metro sea una experiencia única y llena de ingenio.














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