jueves, enero 04, 2024

Novelas del pasado: El nombre de la rosa




Con dieciséis años me había hecho socia del Círculo de Lectores, con la autorización parental, y recuerdo que El nombre de la rosa fue el primer libro que pedí y leí. Reconozco que, cuando empezaba a leerlo, me encontraba iniciando 2º de BUP, por lo que también las primeras clases de latín, y la novela tiene muchas frases en latín que me impulsaban a leer, aunque no entendiera mucho. 

Recuerdo que comencé a leerlo, cuando Guillermo de Canterbury y Adso llegan al convento y que hay unas cincuenta páginas de descripción del retablo de la iglesia. Ahí me planteé seriamente si seguía o no seguía. Y entonces fue cuando nos pusieron la película el religión. Y después sí que lo retomé. Puedo decir que El nombre de la rosa es una de las pocas excepciones donde he leído el libro después de ver la película.

A medio camino entre la novela histórica y la policíaca, la historia, ambientada en el siglo XIV, narra los misteriosos asesinatos sucedidos en una abadía benedictina de los Alpes italianos, famosa por su extraordinaria biblioteca. El monje franciscano Guillermo de Barkerville y su pupilo Adso, tratarán de desentrañar el misterio. Ambos averiguarán que los crímenes giran en torno al misterioso libro que se creía perdido: el segundo libro de la Poética de Aristóteles, dedicado a una reflexión estética sobre la comedia y el humor. Las argumentaciones, los métodos científicos y el amor al conocimiento de Guillermo chocarán con el fanatismo religioso de sus hermanos benedictinos, así como con el inquisidor Bernardo Gui, que visitará la abadía junto con una delegación papal para mantener un debate sobre si la doctrina de la pobreza predicada por la rama franciscana de los espirituales debe o no ser considerada herejía.

Guillermo de Barkerville está inspirado en el personaje de Sherlock Holmes con un guiño magnífico (recordemos El sabueso de los Barkerville) y en el filósofo escolástico -también franciscano- Guillermo de Ockham.

No creo contar ningún secreto cuando descubrí cómo morían los frailes, por el veneno inoculado en las hojas de los libros que, al chupar los dedos, para pasar página se lo llevaban a la boca. Me pareció fascinante y muy original.

La novela fue espléndidamente adaptada al cine en 1986, de la mano del director Jean Jacques Annaud y protagonizada por Sean Connery en el papel de Guillermo de Barkerville.

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