El libro que terminé ayer me hizo pensar sobre las elecciones de la vida.
Pensé en que yo podía estar viviendo en Salamanca, Alemania o la Polinesia Francesa, en que podría estar dedicándome a la educación, al periodismo, a la escritura y un sinfín de actividades más. Podría tener tres hijos y dos mascotas. Y al final es todo una cuestión de elecciones para llegar al momento presente.
Un momento presente del que no me puedo quejar. Porque soy feliz.
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