Uno de mis peores temores es el miedo a olvidar. Olvidar los lugares que visito, la gente que conozco, las anécdotas que ocurren, las historias que me llegan. Olvidarme de las cosas, qué terrible.
Por eso, hago muchas fotos, escribo de mis viajes, reseño muchos libros, hablo incluso de cosas cotidianas que parecen no tener importancia. Porque soy consciente de que, a medida que pasa el tiempo, tendemos a olvidar mucho de lo que aprendemos en los viajes, de las historias que leemos, de las conversaciones que tuvimos.
Y leo mucho, leo mucho porque es una manera de mantener mi mente despierta y activa, sabiendo que mucho se olvidará con el tiempo.
Y de todos los olvidos, lo que más temo es olvidarme de las personas que han dejado huella en mi vida.
Para mí, una de las enfermedades más crueles es el Alzhéimer. No puedo ni imaginar cómo sería olvidar todos los recuerdos, cómo sería olvidarme incluso de quién soy.
Pero no quería terminar con tanta tristeza. Sólo quería decir que escribir, dibujar y hacer fotos me sirven para recordar pequeños fragmentos que se olvidan con el paso del tiempo. Así que hago fotos de todo, y seguiré haciéndolo. Escribo sobre mis viajes, y seguiré haciéndolo. Cuento las tramas de los libros, y seguiré haciéndolo. Respecto a las reseñas me viene bien releerlas, sobre todo cuando me encuentro con segundas y terceras e infinitas partes que se publican varios años después.
Que el tiempo nos mantenga la memoria…
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