Los libros se acumulan en mi estantería mucho más rápido que el tiempo que necesito para leerlos. Aunque esto le ocurre a cualquier lector, me temo. Y eso no es malo.
Hace poco leí de Umberto Eco que los libros son una especie de bálsamo, una medicina, que podemos acumularlos y no tenemos por qué obligarnos a leerlos, pero a veces necesitamos un libro que está ahí, y lo necesitamos leer en ese preciso momento. No recuerdo exactamente sus palabras, pero venía a decir algo así.
Umberto Eco tenía una biblioteca de 50.000 volúmenes, que ya nos gustaría a muchos…
Y sí, hoy he salido de Santos Ochoa con más libros. Es inevitable. Pero están en buenas manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario