miércoles, mayo 28, 2025

Viaje a Irlanda: A rasgos generales


En los próximos días pasaré ratos aquí hablando sobre nuestro viaje a Irlanda, viaje que nos trae unos bonitos recuerdos. Yo nunca había visitado la isla porque siempre me han atraído más las ciudades del Mediterráneo, más luminosas y con un cielo agradable. Dublín siempre me frenaba por el cielo gris y las lluvias intermitentes, por los edificios grises y los parajes boscosos. Allí nos dijeron que llovía 370 días al año, pero lo cierto es que a nosotros sólo nos llovió el día que visitamos la Calzada de los Gigantes en Irlanda del Norte, pero sólo en aquel paraje, ya que, por la tarde en Belfast, el cielo se había despejado y había salido el sol.

O'Connell Street y The Spire

Mi novio y yo nos alojamos en el Holiday Inn Express en la calle O'Connell, en la céntrica calle O'Connell. Para entonces yo había comprobado la ubicación y teníamos al lado The Spire, "la aguja", una escultura gigante en forma de aguja que se ve desde toda la ciudad. 

Ticket del autobús Aircoach del aeropuerto al centro

Dublín no tiene metro porque la tierra es arcillosa, por el mismo motivo que no tiene garajes subterráneos y muy pocos túneles. Como el tranvía no llega hasta el aeropuerto tuvimos que coger la opción del autobús, que no estaba mal, ya que el AirCoach (10€ por viajero desde el aeropuerto) nos dejó justo al lado del hotel.

Río Liffey

En Dublín visitamos el Trinity College, el centro educativo más antiguo de Irlanda, con su maravillosa biblioteca (que está abierta al público aunque están restaurándola y sólo se puede ver una mínima parte de los libros que hay) y el Libro de Kells, un antiguo códice que guardan en una cámara acorazada.

Public Bar

Recorrimos las calles de Temple Bar, una zona cercana al río Liffey que se ha llenado de tabernas irlandesas, entre ellas la que tiene el mismo nombre que el barrio. Nos sorprendieron las tabernas irlandesas o Irish Pub porque allí no sólo se bebe cerveza, sino que es un lugar de encuentro donde se sirven comidas, se bebe, se reúne la gente y todo con música en directo. De hecho, su nombre original proviene de Public Bar, un lugar público donde la gente se reunía para comer, beber, bailar, cantar, hablar, etc. Teníamos junto al hotel una de esas tabernas donde pudimos disfrutar varias noches del espectáculo, de la cerveza y del espectáculo en directo.

En el mirador de la Guinness

Uno de los sitios que hay que visitar en la ciudad es la Guinness Storehouse. Con la entrada tienes derecho a una pinta en el mirador circular de la séptima planta, desde donde hay unas vistas magníficas de la ciudad. 

Catedral de San Patricio

Pasamos junto a Christ Church, aunque decidimos no entrar, ya que preferíamos visitar Saint Patrick, una catedral preciosa, con un parque gigante al lado. Recorrimos Dublinia, un lugar habilitado para niños donde habla de la historia de Irlanda, centrándose en los vikingos y en la Edad Media. Esto nos llevó a plantearnos si entrábamos en alguno de los tres grandes museos de la ciudad (de historia, paleontología y artes decorativas), que además son gratis, y pero finalmente, altamente recomendado, nos decantamos por el EPIC, el Museo de la Emigración. Recordemos que los irlandeses han emigrado en grandes oleadas hacia otros países, sobre todo a Estados Unidos, siendo la última oleada en 2013, cuando la gran crisis financiera del país. Que no está lejos, incluso yo recuerdo que en las noticias hablaban de subir el IVA. Allí el IVA está al 23%. 

Phoenix Park

Dublín está plagado de parques, y nosotros recorrimos un poco del Phoenix Park, uno de los parques más grandes de Europa. Íbamos a ver ciervos sueltos, pero después descubriríamos que el parque requiere al menos 4-5 horas para visitarlo. Ese día habíamos recorrido, viendo sitios de la ciudad, unos veinte kilómetros, por lo que cuando llegamos al parque ya no podíamos andar mucho más.

También visitamos el Merrion Square, donde se encuentra la estatua de Oscar Wilde. Y hablando de estatuas, nos hicimos fotos con James Joyce y con Molly Mallone, entre otros. Ya que la ciudad está llena de estatuas. Vimos la tumba de Jonathan Swift y su esposa, que está en un lugar religioso.

En la Calzada de los Gigantes, Irlanda del Norte

Nos marchamos de excursión al Norte, donde recorrimos la Calzada de los Gigantes. Es impresionante, pero llovía y resbalaban. Son curiosas las formaciones de las piedras, y eso lo ha hecho la naturaleza. Aunque pensamos que tiene demasiada fama y es un largo trayecto desde Dublín. Nos decepcionó un poco. No así Belfast, una ciudad en cuyos barrios aún se ven las secuelas de la lucha de hace veinte y treinta años, pero el centro es una ciudad moderna, con mucha vida. 

Acantilados de Moher

También visitamos los acantilados de Moher al Oeste de la isla y la ciudad de Galway. Estuvimos poco tiempo en la ciudad, y los acantilados tienen mucha fama y están bien, pero igualmente el trayecto es largo para lo que hay. Nosotros nos hubiéramos quedado más tiempo en Galway.

En Irlanda, igual que en Inglaterra, se conduce por la izquierda. Los autobuses en Dublín tienen dos pisos y son verdes y amarillos. La vida de la ciudad está en el cruce de calles que hace O'Connell con el río Liffey. La comida, en general, es buena y muy contundente. 


En general, nuestro viaje fue precioso. Lo que hoy son pinceladas son temas que iré desarrollando en los próximos días. Sólo quería hablar a rasgos generales de nuestro viaje. Es muy recomendable visitar la ciudad. Pero a su vez recomendaría ciudades cerca de Dublín como Howth (pueblo de pescadores de ostras) o Swords (pueblo medieval). Son pueblos que nos recomendó uno de los guías y que están cerca de Dublín, pueblos para pasar el día. 

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