Nos fuimos a dos excursiones donde los guías nos dieron datos muy enriquecedores sobre el país.
No se nos olvidará el orden de los colores de la bandera de Irlanda, bandera que no sólo representa a la República de Irlanda sino a toda la isla. El verde simboliza a los católicos de Irlanda del sur, el naranja simboliza a los protestantes del
norte y, en medio, el color blanco abraza a los dos como símbolo de la paz.
De hecho, aunque nosotros llevamos pasaporte y documentos ETA, no hay fronteras terrestres para pasar de una Irlanda a la otra. Sí que tienen cámaras que detectan las personas que van en un vehículo, pero se pasa sin más.
Belfast sigue siendo una ciudad dividida. La frontera entre el barrio católico/irlandés y el protestante/británico es muy clara, con vallas y alambradas que antes cerraban las calles. El barrio protestante incluso podría ser peligroso para los que no son ingleses.
Fue Estados Unidos quien medió para que cesara el alto el fuego. Esto fue así porque ha habido enormes oleadas de irlandeses que emigraron a Estados Unidos y muchos son descendientes de irlandeses, por lo que interesaba mucho poner fin a la lucha armada y parar el fuego en el Ulster.
Las matrículas irlandesas llevan el IRL del país, pero luego en la propia matrícula tienen tres partes: primero el año de matriculación, después la letra de la provincia y luego los números de la matrícula. Es curioso porque se pueden ver que comienzan por dos o tres números. Los irlandeses son muy supersticiosos, por lo que sus matrículas van 09 (2009), 11 (2011), 12 (2012) y llegaron al 2013, como el 13 les daba mal fario empezaron a poner el año y los semestres (131 ó 132) y a partir de ahí dejaron tres números. Por ejemplo, una matrícula que sea 172-D-123456 sería de un vehículo matriculado en el segundo semestre de 2017, de Dublín.
Predomina el color verde, los autobuses de dos pisos de Dublín son amarillos y verdes, los buzones son de color verde. El 17 de marzo se celebra el día de San Patricio y todo el mundo se viste de verde, todas las luces son verdes, e incluso ya se empieza a celebrar en muchos lugares del mundo. San Patricio era un obispo inglés que vino a Irlanda a bautizar a los celtas, se vestía de verde para pasar desapercibido en los campos y que los británicos no le apresaran, y convenció a los celtas poniendo un círculo alrededor de la cruz, ya que los antiguos celtas creían en el poder del sol.
En Irlanda se conduce por la izquierda, nadie hace caso de las señales, si está rojo se cruza la calle y muchas veces el tranvía espera.
No hay muchas alturas, básicamente porque taparían el cielo y necesitan la luz del sol. Usan mucho cristal en los edificios.
No hay metro porque la tierra es muy arcillosa, así que todo se construye por encima de la superficie. Tampoco hay parkings subterráneos.
Para las ensaladas te ponen sal y vinagre, pero no aceite. Y hay leche gratis en todas las cafeterías. Importante esto porque si pides un capuchino o un latte te sacan un tazón que te dura toda la semana. Si pides un café americano o un expreso siempre puedes echarte leche.
Seguiré hablando de Dublín, que hemos venido encantados.
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