Cuando cogí esta novela, esperaba algo así como una novela negra, porque su título es más de novela negra o 'thriller' psicológico (está claro que no leo nunca reseñas de libros que no haya leído, sólo si merece la pena o no). Lo cierto es que me ha parecido una magnífica novela, inesperadamente me ha tocado el corazón con ese tipo de problemas que tenemos tan cerca y somos capaces de ignorar, esos problemas que en la novela se dicen y se desglosan en voz alta... pero a través de un contestador, porque las personas que hablan no se atreven a decírselo a la cara a la persona a la que están llamando.
Se trata de una novela coral, protagonizada por cuatro mujeres de edad diversa y diferente clase social, así como una trayectoria vital que marca sus diferencias (y creo que por eso mismo al final se van a terminar uniendo).
Marina es una abogada matrimonialista que vive en un ático céntrico en una ciudad gallega. Cuando su marido Jorge le dice que se marcha, ella opta por decirle todo lo que no se atreve a decirle a la cara a través del buzón de voz de su teléfono, incluso cuando Jorge decide abandonar el móvil en su casa para no escuchar más esos mensajes. Marina explica que se acostó con el carnicero del Mercadona porque vio el deseo en sus ojos, un deseo que no veía desde hace mucho en los ojos de su marido.
Después de unos meses, Rodrigo, el socio gay del bufete de Marina, ha conocido a un hombre y se marcha de vacaciones, por lo que le deja a su gato, pese a que Marina odia a los animales. Y la ausencia de Rodrigo hace que Marina regrese al bufete para seguir trabajando.
Descubrimos, a lo largo de sus llamadas, que ella no quería tener hijos mientras su marido sí, pero que mientras ella fue sincera y le habló de su infidelidad, a él le sirvió de excusa para marcharse, sin confesar que verdaderamente él también estaba con otra mujer, con la que en unos meses iba a tener un bebé.
Carmela ha descubierto que su vida tiene fecha de caducidad porque tiene un cáncer con metástasis irreversible. Su hijo Manuel se encuentra en el Sáhara como médico colaborador de una ONG, y es a él a quien le deja los mensajes en el contestador de su casa, una especie de despedida para cuando él regrese, porque no quiere contarle la verdad, ya que si él descubre que está enferma cogerá un avión de vuelta para estar con su madre.
Carmela tiene que arreglar muchas cosas antes de morir, y una de ellas es su testamento, así que se acerca a la puerta de su vecina abogada, que no es otra que Marina, para que la ayude, y aquí comienza una amistad preciosa, porque Carmela se encargará del gato, y Marina hará los últimos días de la mujer más bonitos, incluso encontrando a su verdadero amor, Vicente, que se encuentra en Argentina. Porque una de las cosas que descubrimos de Carmela es que no estaba enamorada de su marido y que le ocultaron las cartas que Vicente le escribía cuando emigró a Argentina, a fin de que ella marchara con él. Alguien le robó esa felicidad, y sin embargo, Carmela es una mujer muy generosa, que abre los ojos a Carmela y a Sara, pero también a su hijo, de tal manera que le pide que busque a Ali, aquella mujer a la que tanto quiso y que a ella no le gustaba porque no miraba de frente.
Sara es una joven heredera que está a punto de casarse. Es la hija única del director de un prestigioso banco y ha intentado suicidarse. Tiene todo lo que puede desear y sin embargo es infeliz, así que su padre le ha pedido que vaya a un terapeuta, que no es otro que Bruno, el hombre de quien siempre ha estado enamorada (pero ella no se dará cuenta hasta el final). Así que le dice a Bruno que como le intimida ir a su consulta, le dirá todo en el contestador, y que él puede escribirle emails. Sara superará todo, incluso el divorcio de sus padres que se tramita desde el bufete de Marina, y terminará superándose a sí misma acudiendo como colaboradora humanitaria al Sáhara... allá donde cuando su novio Rubén rompa con ella y ella descubra que siempre ha estado enamorada de Bruno, éste se presente a buscarla en el Sáhara.
Viviana es una prostituta en un bar de mala muerte en Madrid. Las circunstancias la obligaron a marcharse a la capital para pagar una deuda familiar difícil de saldar. En el contestador de su padre, fallecido unos meses antes, cuenta qué la obligó a convertirse en prostituta, a abandonar su Galicia natal, a mentir sobre su trabajo, y a abandonar a la persona que quería, Manuel, que se encuentra trabajando como médico en el Sáhara. Cuando salda la deuda con su tío, decide que es hora de regresar y reencontrarse como la verdadera Alicia con ese amor que sigue queriéndola.
Es una novela preciosa.
LA AUTORA:

Arantza Portabales Santomé (San Sebastián, 1973) es licenciada en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela. Se inició como escritora en 2013 a través de la microficción. Tras participar en obras colectivas como 40 plumas y pico, Las palabras contadas, Lecturas d'Espagne, Purorrelato de Casa África, Escribo 3, Microvuelos y Cincuentos, en 2015 publicó su primer libro de microrrelatos, A Celeste la compré en un rastrillo, así como su primera novela en lengua gallega, Sobrevivindo, ganadora del XV Premio de Novela por Entregas de La Voz de Galicia. En 2017 su relato "Circular C1: Cuatro Caminos-Embajadores" obtuvo el Premio de Narración Breve de la UNED y su microrrelato "Las Musas" resultó ganador anual del Concurso de la Microbiblioteca de Barberà del Vallès. Deje su mensaje después de la señal es su segunda novela, publicada inicialmente en gallego con gran éxito de crítica y de público. La noticia de la contratación en castellano por Lumen despertó el interés internacional y será traducida próximamente al italiano, al alemán y al hebreo.
EL LIBRO:
Título original: Deixe a súa mensaxe despois do sinal
Autora: Arantza Portabales Santomé
Editorial: Lumen (1ª edición, en mayo de 2018)
Número de páginas: 260
ISBN: 9788426405524
Valoración: 9/10
RETOS: