domingo, febrero 17, 2013

Indiscreción

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No es una novela que yo me hubiera comprado por mí misma. Más bien vino con el montón de libros que me entregaron por Navidad. Lo cierto es que como tiene un final inesperado, después de unos días leyendo algo que me parecía insípido, lo que me impulsaba a terminar cuanto antes, el final me ha sorprendido. Supongo que si la novela hubiera terminado bien hubiera resultado demasiado sosa.

La idea de la novela es clara: ¿Qué impulsa a alguien que lo tiene todo a desear más, pese a cargarse todo lo que tiene? El final de la novela se basa en el principio de la hamartia (de la Poética de Aristóteles), que en última instancia nos lleva al principio de causa y efecto.
En griego, la palabra hamartia tiene sus raíces en la noción de errar el tiro, no dar en el blanco e incluye un amplio espectro de acontecimientos, desde el accidente hasta el error, así como el dolo o el pecado. En la Ética a Nicómano, hamartia se describe por Aristóteles como una de las tres clases de ofensas que un hombre puede infligir a otro. Hamartia es una ofensa cometida por ignorancia (cuando la persona afectada o el resultado no son lo que el agente suponía que eran). Esto implica que el personaje incurre en un error fatal, basándose en un autoconocimiento incompleto.

Esta idea aristotélica es la que, al final, convierte la novela que venía siendo insípida, sin nada nuevo que aportar, en algo que merece la pena cuando está a punto de acabar. Sin esta idea, la novela hubiera sido simplona.
Harry y Maddy Winslow son un matrimonio cuarentón bien avenido, con un hijo pequeño, Johnny. Son la familia ideal, el ideal que seguir. Lo tienen todo. ¿Por qué uno de los dos habría de desear más? Ahí es donde se demuestra el inconformismo humano en general.
Un día entra en la familia Winslow Claire, una joven lozana y bella, que se enamora de Harry, al que le atrae su fama como escritor, su cordialidad, su buen humor. Al principio Harry obvia las señales, obvia las palabras de la joven, hasta que su familia y por asuntos de su trabajo, debe marchar a pasar un año a Roma. Allí empezará la verdadera relación, cuando Claire decida ir a París para comenzar una tórrida aventura con Harry que comenzará a hacer numerosos viajes a la capital francesa con el fin de dar rienda suelta a su deseo con la joven.
Pero un despiste hace que Maddy, una mujer encantadora y de un físico descomunal, descubra que su marido está viviendo una aventura, lo que le impulsará a coger un avión y volver a Nueva York con su hijo. Se irá a casa de su amigo Walter, un rico abogado soltero que siempre ha estado a su lado. En realidad, Walter siempre ha estado enamorada de ella, pero nunca se ha sobrepasado. Y es el narrador de la historia. Walter hará de intermediario entre Maddy y Harry, e incluso rescatará a Maddy de la vida nocturna que ha escogido en las últimas semanas. Ella recapacita sobre su matrimonio y decide marcharse a México a reflexionar sobre si debe o no volver con su marido. En esas vacaciones deja a Johnny con Harry.
La víspera de que Maddy regrese a casa, Harry y su hijo se van a volar en una avioneta. Tendrán un accidente que acabará con la vida de los dos. Nadie comprende lo ocurrido, puesto que Harry había sido piloto en el ejército y la avioneta estaba en óptimas condiciones.
Maddy no podrá reponerse de esta pérdida. Sólo el anciano padre de Harry comprende que su hijo ha pecado, que todo es fruto de la idea aristotélica de la hamartia. Maddy se terminará casando con Walter porque no puede soportar la idea de una vida de soledad con la ausencia de las dos personas a las que más quería en el mundo.
Walter encontrará la última novela de Harry, inacabada, una larga carta de amor a Maddy, y cuando pasan los años decide quedar con Claire para que le aclare algunas lagunas. Han pasado diez años. Claire sigue despampanante, se ha casado con un banquero, tiene dos hijos y está embarazada de cinco meses. Claire le confiesa que Harry había roto la relación con ella mucho antes de que Maddy se fuera a México, porque nunca había dejado de amar a su esposa, pero sobre todo porque quería volver con ella. Al final, le entrega un sobre con fotografías. En una de ellas aparece la familia actual de Claire y Walter descubre que el hijo de nueve años no es fruto de su matrimonio, sino que es hijo de Harry. Walter decide no contarle nada a Maddy. 

sábado, febrero 16, 2013

Entre líneas



Esta semana ha sido algo especial, quizás porque el día 14 hice algo en lo que no me paré a pensar. Simplemente surgió, sin más. Fue impresionante. Todavía hoy, al pensar en ello, consigo ruborizarme de una manera inesperada. Seguro que si le veo ahora, como tantos otros sábados al marchar a casa, me acaloraría. ¿Importa mucho? La verdad es que no. Sé que hice lo correcto. Estoy convencida de que a él también le gustaron mis palabras.
No estaba segura hasta que llegué a la oficina por la tarde. En mis palabras le resumí un cuento, rápidamente, sin comprobar si era el cuento en sí o había algo donde mi imaginación hubiera puesto su granito de arena. En uno de los fragmentos del cuento que le escribí aparecía una rosa amarilla. Cuando llegué a la oficina pasadas las cuatro en mi mesa había una flor amarilla. Recuerdo que me quedé mirándola, quizás por esa simple casualidad, quizás porque no sabía si estaba realmente soñando o la rosa era de verdad. Entonces sonreí. A veces, existen ese tipo de señales que nos confirman o desmienten ciertas actitudes y/o acciones. En ese momento supe que no había de arrepentirme por decirle lo mucho que le quiero. Sin más. 
Sé que en estos días él ha pensado en mí. Yo también he pensado en él. Lo que ocurre es que yo tiendo a ruborizarme con mucha facilidad.

viernes, febrero 15, 2013

Segundos sin respirar

Lo primero que ha ocurrido esta mañana ha sido que me he visto obligada a llamar a su oficina y preguntar por él. Ni lo he pensado ni estaba ni he hablado con él. Finalmente he hablado con un compañero. Y luego he pensado en las palabras de ayer...

jueves, febrero 14, 2013

La flor amarilla

He llegado a la oficina y esta rosa se encontraba en mi mesa.

14 de Febrero

Cuando iba conduciendo pensaba en él, en lo fácil que sería decirle que quedemos después, al final del día, sin recordarle el día que es. Pero sé que no lo haré, que en este tiempo, acompañada por su ausencia, he respirado cierta tranquilidad de la que antes carecía. Y con ello no quiero decir que él me asfixiara, porque no es así. Es más bien algo que no es tan fácil explicar, quizás porque está en conjunción con los sentimientos y lo que se siente es complicado describirlo en palabras.
Entonces era una sensación de inquietud, algo que muchas noches no me dejaba dormir, o incluso una sensación de intranquilidad después de haber compartido un momento con él. Recuerdo haber vuelto muchas veces a casa con una terrible desazón, envuelta en un halo indescriptible de tristeza. Y luego, visto desde otro ángulo, esa sensación tornaba a ser cálida. Es decir, que él causa en mí dos tipos de emociones diferentes: tan pronto me siento descorazonada como en el minuto de después me encuentro desbordada de amor hacia él.
Sé que es amor, y que tanto una como la otra sensación son parte de ese amor. Pero a veces eran una tortura. Podría decirse que sigo sintiendo como hace unas semanas, pero ahora me falta la intensidad, esos encuentros con él que motivan un volcán después, la fuerza de su mirada, el dulce aleteo de las mariposas en su voz, esos dedos perfectos que parece que están tocando veinte violines a la vez. Por supuesto que no quiero dejar de sentir todo eso, y es cierto que llevo unas semanas en completo silencio.
Sería sencillo llamarle o escribirle un whatsapp, él podría negarse -soy consciente de ello- o no. Lo que tengo claro en el día de hoy es que no quiero verle, hoy no quiero verle. Yo no estoy enamorada hoy, estoy enamorada durante todo el año, y la verdad... hoy es el día que menos me apetece estar con él, quizás porque este día me recuerda a que sigo enamoradísima de él, y a veces es una tortura este amor.

Que conste que no soporto los días comerciales. Amas durante todo el año, durante media vida, y ese amor, al menos en mi caso, convierte lo que te rodea en algo mágico, quizás somos algo mejores personas con amor en nuestras vidas, porque tendemos menos al malestar, al enfado, a la energía negativa, a la tristeza... No apruebo los bombones de corazón, las rosas de San Valentín, los perfumes de Cupido y toda la parafernalia que rodea este día. El mundo se muere y nos centramos en un día de color rojo, como todos otros días comerciales distribuidos por el calendario. Estamos en crisis, pero en estos días nos olvidamos de ella momentáneamente. ¿No sería mejor enfocar a los desempleados y no promover el comercio, para más inri de los que no pueden comprarse siquiera una chocolatina?
Yo también he sido víctima de este día (en otras ocasiones del pasado), pero este año me he convertido en un duende de San Valentín, junto con una compañera, y en vez de para mí me he encargado de prepararle a mi hermano la sorpresa para su mujer, por un precio que además era irrisorio.
Todo comenzó una de esas tardes que no tengo que trabajar. Como tengo una sobrina que es toda una princesa y porque me apetecía tener algo de ella diferente, vistoso, terminé dejándome caer en una página web de puzzles y allá envié la foto de mi sobrina, esa foto en la que teniendo seis meses parece que tiene un año. Entonces descubrí que San Valentín estaba anunciado por todos los banners y pensé en mi hermano: "Seguro que se le ha olvidado que la próxima semana son los Enamorados y me toca a última hora ir a buscar una rosa corriendo, lo de todos los años". Así que busqué una foto de mi hermano, con su esposa y su hija y un puzzle en forma de corazón donde arrastrar la foto.
El lunes me llegó el paquete y se lo entregué a mi hermano, incluida la foto de su hija que era el puzzle original. Como tengo una compañera que se le dan muy bien los envoltorios, se lo dio a ella para que lo pusiera vistoso.
Y anoche le decía a ella: nos hemos convertido en unos duendes de San Valentín, riéndonos, porque evoqué a los duendes que fabrican los juguetes de Santa Claus en Navidad.
Volvemos a unas líneas atrás, y vuelve la pregunta de si quedo con él o no. Creo que le recordaré lo que le dije en Nochevieja. Puedo no quedar con él y, sin embargo, hacerle sentirse querido sin decirle explícitamente que le quiero tanto.

¡Ay del amor!

miércoles, febrero 13, 2013

Señales de él

Últimamente tengo contactos con gente cercana a él, sin mucho interés. Recuerdo cuando ayer aparecí en su oficina a una hora que podía estar allí, y no estaba. Eché una ojeada rauda a su mesa, vacía, demasiado fría sin él, demasiado grande. Recordé el día en esa misma oficina, cuando apoyé las manos en la mesa, mirando la pantalla de su ordenador con muy rostro muy cerca del suyo, absorbiendo todas y cada una de sus palabras. Recuerdo nítidamente cómo me obligué a centrarme en su voz cuando sentía un deseo irracional, tanto que aún recuerdo con total claridad la ropa que llevaba aquella tarde, cómo iba peinado, el desorden ordenado de su mesa...
Ayer me envolvió el calor de esa oficina, y sonreí porque él es friolero. Aunque en ese momento no estuviera.
Hoy de nuevo he quedado con una persona de su oficina. Él no hubiera quedado conmigo tan temprano. Nos hubiéramos citado a media mañana y es posible que hubiéramos terminado con un café de esos que duran horas (como la otra vez).
He recordado también lo poco que tardó en devolverme la llamada el último día.
Le añoro y quiero creer que él también me añora a mí.
Cada día revivo ese momento en que las yemas de mis dedos rozaron la piel suave de su espalda... Cada día me estremezco al recordar ese instante.

martes, febrero 12, 2013

Al atardecer

Adoro la ermita al atardecer. En todas las estaciones. Más en verano. Pero el invierno tiene algo diferente: es esta tranquilidad, este silencio que la hace única.
Las sombras me envuelven y no se escucha un alma.

lunes, febrero 11, 2013

Empezar el lunes con buen karma

El libro de anoche me influyó positivamente, tanto que hoy no tenía esa nefasta sensación de lunes.
Así que, tras varias llamadas, he terminado en la oficina del ángel, pero él no estaba. Tampoco había quedado con él, así que en cuestión de segundos ya me había marchado porque sólo he ido a dejar un papel.
No lo he pensado hasta ahora, cuando estaba en el coche y he visto el suyo enfrente, justo enfrente. Adoro saber que él está tan cerca...

Maldito karma

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Siendo Maldito karma el que otorgó la popularidad al autor, reconozco que el primer libro que me leí de él, Jesús me quiere, no me llamó especialmente la atención. Así que es comprensible que como el otro libro me pareció la típica novela que hubiera podido pasar sin leer, éste directamente no lo hubiera leído a no ser... que me lo hubieran regalado, que es lo que en realidad ha ocurrido. Lo cierto es que no tiene nada que ver con el otro, regalando al lector unos momentos hilarantes a lo largo de sus trescientas páginas.
Hace pensar, en el sentido de que toca el asunto de la reencarnación como si fuera la cosa más normal del mundo, pero esa "acumulación de buen karma" a la que se alude en toda la novela crea cierto aire de optimismo.
Además, el libro se lee de una sentada.

La famosa presentadora de la televisión alemana Kim Lange sufre un accidente (el váter de una estación espacial la mata cuando se encuentra en la azotea de un hotel), causando gran confusión. Cuando abre los ojos se encuentra con que se ha reencarnado en una hormiga obrera y se encuentra en un hormiguero de su jardín en su casa de Postdam. Ante sus ojos ve cómo su amiga del pasado, Nina, ha vuelto a su funeral y pretende hacerse un hueco en la vida que ella tuvo y entre su familia. Kim conocerá a Buda, que le irá recomendando ir acumulando buen karma, es decir, que debe buscar hacer el bien a su alrededor sin pensarlo, para poder reencarnarse en un animal más grande. Desde entonces, Kim deseará ser un perro.
En el hormiguero conoce al célebre Giacomo Casanova, con el que "resucitará" en sus reencarnaciones futuras. Kim y Casanova dejarán de ser hormigas cuando intenten salvar de la inundación del hormiguero, cuando Kim descubre que su marido Álex ha ido a por una manguera. Se reencarnarán en cobayas y Kim intentará salvar a uno de sus "hermanos" de morir atropellado por un coche. Durante dos años se reencarnará en otros animales, hasta que consigue ser un perro que será adoptado por su familia. Con Kim como un perro y con Casanova como un gato, intentarán impedir la boda entre Álex y Nina.
Durante estos años, Kim va acumulando buen karma, y comprende de lo desatendidos que ha tenido a su marido y a su hija, de cómo le quitó el puesto de trabajo a su predecesora, de lo poco que ayudaba a nadie en general.
Buda se vuelve a encontrar con ella en la antesala del nirvana, donde Kim luchará contra el nirvana, porque quiere volver con su familia, porque quiere proteger a su hija y, sobre todo, porque se ha dado cuenta de que sigue enamorada de Álex. Se reencarnará en una mujer gorda que pone perritos calientes en Hamburgo. Sin dinero, conseguirá llegar a Postdam y acceder a su familia. Porque al leer profundamente en sus ojos, quienes la conocieron en la otra vida descubren el alma de Kim. Pero ella no puede decir quién es, porque Buda se lo está impidiendo.

domingo, febrero 10, 2013

Cosas del tiempo

Desconozco el motivo por el que hoy he abierto los ojos y no he parado de pensar en él, ni aun deseando no hacerlo. Su imagen angelical y perfecta aparece en mi mente de forma implacable. Y no me apetece nada pensar en él.
En estos momentos espero a que el tiempo se calme un poco para sacar al perro de paseo, y el perro no se separa de mi vera.
Caminaré bajo la lluvia y el viento y la imagen del ángel vendrá conmigo...

sábado, febrero 09, 2013

La leyenda del ladrón

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Ésta es una de esas historias que es difícil olvidar por muchos libros que leamos, quizás porque el autor une en el tiempo a dos genios de la literatura universal en una época en que sus propios países estaban enfrentados. 
Lo cierto es que me ha gustado, aunque creo que el autor debe pulirse mucho más, como si le faltara por intensificar la acción. Por lo demás, la historia es magnífica.

La acción transcurre en la ciudad de Sevilla de finales del siglo XVI, una ciudad llena de ladrones y prostitutas, la ciudad a la que llegaba el oro de América (que se almacenaba en la Torre del Oro y esperaba a ser utilizado para las tropas que el rey Felipe II tenía en las guerras que lidiaba en toda Europa), la época en que el genial Miguel de Cervantes tenía la función de comisario de abastos en la ciudad bética.
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Sevilla en el siglo XVI, por Alonso Sánchez Coello

La novela comienza cuando Miguel de Cervantes se encuentra recaudando grano para los ejércitos del rey y pasa por una venta abandonada, cerca de la población de Écija, donde se encuentra con que todos han sido afectados por la peste, muriendo todos menos un muchacho cuyas bubas supuran pus, signo inequívoco de que va a sobrevivir a la enfermedad. Cuando Cervantes llega a Sevilla, deja al muchacho en un orfanato, de donde saldrá un año después, al cumplir los catorce años. La mente de Sancho es afilada y aprende rápido, por eso mismo quiere que los frailes le recomienden a un banquero de la ciudad, pero por su rebeldía le encuentran trabajo en una posada, El Gallo Rojo, donde el posadero le da frecuentes palizas. Allí conocerá al vagabundo errante y poeta inglés que se hace pasar por irlandés, Guillermo de Shakespeare. Este poeta, con el que Sancho habla en inglés, le cuenta la historia de Robert Hood, el hombre que robaba a los ricos para repartir entre los pobres, y a Sancho le fascina la idea. Tanto que terminará huyendo de la posada y se pondrá de aprendiz de ladrón con un enano muy listo llamado Bartolo. Sin embargo, están en el punto de mira del Rey de los Ladrones. Monopodio controla el hampa de la ciudad de Sevilla, y Bartolo tiene una deuda enorme con él conseguida con los naipes. No pasa nada en Sevilla sin que Monopodio lo sepa, amén de los sobornos a las autoridades y otros oficiales que le temen.
En esos días entra en contacto por primera vez con una joven esclava, traída desde América, que se llama Clara y cuyo amo es el poderoso y rico comerciante Francisco de Vargas.
Cuando Bartolo se ve obligado a devolver la deuda al Rey de los Ladrones, deciden robar los importantes documentos que un banquero italiano y Francisco de Vargas se traen entre manos, por lo que Vargas pedirá la cabeza de los dos ladrones. Mientras Bartolo es asesinado, Sancho consigue escapar y cae en manos de los corchetes. Sin juicio, es condenado a galeras. Allí será compañero de banco de un hombre traído desde África al que cortaron la lengua y con el que se comunica por señas. Josué se convertirá en su más preciado amigo. El barco es atacado por los musulmanes en Levante, por lo que Sancho y Josué consiguen escapar y se dejan caer en la casa de un herrero flamenco que enseñará a Sancho a manejar la espada.
Cuando vuelven a Sevilla, Sancho sólo quiere vengar la muerte de Bartolo, destronando a Monopodio y quitando la máscara a Vargas, que acaba de dejar a Sevilla sin pan.
Mientras, se reencuentra con Clara, que fue instruida por el doctor Monardes en la técnica de la medicina y ha abierto una botina en la casa que heredara del médico. Inevitablemente se enamoran.
Sancho presentará a Shakespeare y Cervantes, que se convierten en grandes amigos. Además, conseguirá robar en la Torre del Oro varios centenes, las monedas de oro acuñadas por Felipe II que equivalen a 100 reales. Ahí es donde se forjará la leyenda del ladrón, que después desapareció.
Sancho utilizará la forja del herrero para convertir las monedas de Felipe II en burdos lingotes, que le darán el dinero suficiente para viajar a América junto a Clara y Josué.

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La Torre del Oro
La Torre del Oro se construyó en el siglo XIII con carácter defensivo, pero en la práctica se utilizó para marcar la entrada en el Arenal, para descargar los buques (a modo de grúa) y para proteger el oro y la plata traídos por la flota que llegaba de las Indias. Entre esta torre y la puerta de Triana, construida a finales del siglo XVI y derribada durante el siglo XIX, había almacenes en los que se guardaban las mercancías que llegaban al puerto.
Al otro lado del Guadalquivir se encontraba el barrio de Triana, en cuyas orillas se instalaron talleres de reparación de naves.
En las orillas del puerto se cargaban numerosos productos europeos con destino a América: herramientas u productos de hierro procedentes de Vizcaya, sedas de Granada, sombreros de Portugal, gorras de Toledo, aceitunas del Aljarafe de Sevilla, peines de París, camisas y jubones de Ruán, libros y obras de arte, incluso esclavos negros traídos desde Angola.
De América llegaban metales preciosos, oro, plata, diamantes, materias primas y productos exóticos; desde Filipinas llegaban sedas y porcelanas chinas, algodón indio, piedras preciosas y especias de los países más exóticos, y otros géneros filipinos y japoneses.
En esta época Sevilla se había convertido en la capital del comercio europeo.

Tan cerca de él

Esta mañana, cuando he aparcado, me he encontrado con el coche de ese ángel de mirada perfecta. Primero he pensado que podía muy bien estar trabajando, pero no cuadraba. Seguramente anoche con la nieve tuvo que dejar el coche.
Cuando volvía, tres horas después, su coche ya no estaba. Aunque he pasado por su casa. Y he descubierto dónde se encontraba él. Es cuando he sentido el deseo, un deseo hacia él casi incontrolable, tanto que una parte de mí me empujaba a aparcar junto a su coche y llamar al timbre.
Al final no lo he hecho, pero el deseo hacia él sigue aquí, muy intenso, muy fuerte.

viernes, febrero 08, 2013

Gotas de lluvia

Hoy es uno de esos días grises dotados de una sensibilidad especial para escribir. En días como hoy le recuerdo a él, busco entre las gotas de lluvia lo que significaba antes para mí y esa especie de anti-atracción que siento ahora, como si algo en él me alejara cada día un poco más. 
Esta ciudad es demasiado pequeña, tan diminuta como para ser consciente de que en cualquier momento puedo encontrarme con él, pero es cierto que me voy alejando. Al principio, lo hacía caminando de puntillas, no fuera a ocurrir que... apareciera. Porque yo tengo esa especie de suerte o fortuna que cuando pienso en algo ocurre más bien lo contrario. Ahora es obvio que le evito con todo mi corazón y toda mi alma, no vaya a ser que de alguna manera pueda romperme el corazón una vez más. Sé lo que conlleva, pues aunque le quiero con locura sé que me estoy desenamorando, que quizás he dado un enorme mordisco a esa decepción que me ha inundado desde hace semanas.
Pero hay días en que estoy con gente muy cercana a él, e inevitablemente él me viene a la cabeza. Como hoy. Me encuentro tan desarraigada de todo que a veces tengo que tomar duras decisiones. 
Le quiero, sí, pero... Ahora sólo encuentro "peros".

jueves, febrero 07, 2013

Sin más

Ha sido un día largo, uno de esos días en los que esperas llegar a casa y descansar...
Echo de menos a ese ángel de mirada perfecta. Mucho. Son demasiados días sin saber de él.

miércoles, febrero 06, 2013

Entre el frío y la nieve... Él

Está nevando otra vez. No importa si justo la tarde del miércoles no tienes que trabajar. Con un libro frente a la chimenea.
Y, sin embargo, me pregunto si él también estará ya en casa, mirando la nieve desde la ventana.

Polvo eres


Dejando un poco de lado la novela que me estaba leyendo, he optado en los últimos días por coger el libro Polvo eres de Nieves Coscontrina, no porque me disguste la novela que leo actualmente, sino porque me apetecía coger historias cortas que se pudieran leer en cuestión de minutos, y también porque me picó un poco la curiosidad con respecto a este libro.
Así he descubierto en los últimos días algunas curiosidades de famosos muertos, pero también se han caído algunas leyendas urbanas que todo el mundo cree ciertas (como que Walt Disney fue congelado). El estilo de la autora es a veces sarcástico y a veces serio, pero con un humor hilarante, porque pese al tema siniestro que toca, en realidad lo cuenta como anécdotas cargadas de cierto humor que sonsacan alguna sonrisa de vez en cuando.
Le leído sobre reyes cuyos cuerpos fueron momificados (como ocurrió con el emperador Carlos I de España y V de Alemania), que hay santos que cuentan con tantas reliquias que podrían reconstruir varios esqueletos con ellas, que muchas tumbas han sido exhumadas por fans locos, y que muchos muertos no pueden descansar tranquilos ni incluso en sus tumbas.
Es un libro lleno de anécdotas curiosas que te hacen sonreír, pero deja claro que nadie se libra del último final, aunque intente engañar a su último destino.


Volveré a la novela histórica que dejé hace unos días...

martes, febrero 05, 2013

La hora de marchar

A la hora de marchar siempre está él, su coche aparcado tan cerca lo atestigua. A veces me cuesta marchar sabiéndole tan cercano. A veces me gustaría esperarle, o ir a su encuentro.
Últimamente vuelvo a verle a menudo...

lunes, febrero 04, 2013

De lunes

Los lunes no siempre son buenos, no malos. Sólo son lunes. A veces las cosas pueden torcerse o a veces una llamada te hace sonreír.
Antes de comer he ido al médico. El dolor que me subía por la mano derecha a lo largo del brazo se había intensificado, así que el médico me ha vendado y me ha recetado antiinflamatorios. Una tendiditis y un dolor insoportable. Luego he colgado una foto en Facebook y me he visto invadida por un sinfín de preguntas, y también he recibido una llamada desde Girona a ver qué tenía en la mano.
Lo malo no es la mano, sino el dolor insoportable que me sube por el brazo, lo que me cuesta escribir.
Sólo al pensar en él se atenúa el dolor... Hablaba por teléfono mientras miraba su coche y deseaba interiormente que apareciera él...

domingo, febrero 03, 2013

Cuando el corazón late

Llevo un mes que, de alguna manera y de manera consciente, le evito. Y, sin embargo, él sigue ahí, ocupando un lugar privilegiado de mi corazón, tocándome el alma en cada conversación, con cada mirada, en cada instante.
En el último mes no he vuelto a estar tan cerca de él. Sé que esa cercanía es mi perdición. Y creo que también la suya.
A veces, sea por lo que sea, no podemos estar con alguien y, en realidad, necesitamos estar con esa persona la mayor parte del tiempo.
Es cosa del amor.

sábado, febrero 02, 2013

El amargo sabor de la nieve

Hoy ha estado nevando a ratos. Hace un frío glacial. Quizás mañana amanezca blanco...
Nunca se sabe.
Hoy no saldré. Apetece más leer frente a un libro y la novela actual me tiene enganchada. Apetece tapar se hasta arriba y embarcarse en una historia diferente.
Hoy no miraré a esos ojos de ángel, hoy no cruzaré miradas ni me perderé en la profundidad de esos ojos que contienen tantas cosas buenas. Y eso lo echaré de menos.