domingo, agosto 29, 2010

Cruzando calles solitarias

Una ciudad universitaria en agosto es una ciudad fantasma. He cenado rápidamente y en el restaurante no vendían tabaco, así que he surcado las solitarias calles de esta ciudad castellana en busca de un lugar donde vendieran.
Seguramente que durante el curso esto no esta tan olvidado de las manos de dios, tan alejado del centro. A un lado, edificios cerrados; al otro lado, también. Ni siquiera se ve gente en la calle.
Mientras caminaba pensaba en él. No se por qué de repente me he encontrado preguntándome si él estudió aquí. Nunca se lo he llegado a preguntar. Quizás caminó por estas mismas calles. Aunque en otra parte de la ciudad. Es por un amigo en común que sí estudió aquí. Por eso a él también le he relacionado con esta ciudad, aunque realmente no lo se. Quizás se lo tenga que preguntar algún día.
Voy a leer y dormir. Mañana espero haber conseguido la clave de la WiFi.
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Varias horas sin wifi

De momento no tengo conexión a internet. Al menos hasta mañana. No importa, así me ire pronto a la cama. Estoy a punto de cenar...

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Otra ciudad

Ya estoy en otra ciudad, no muy lejos de casa, pero ya son otros aires y estaré con otra gente. También echare mucho de menos a alguien...
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Un viajecito rápido

Esta tarde me marcho unos días, no muy lejos y no es un viaje de placer, aunque sí será como una semana de vacaciones. No me apetece nada, ni siquiera he empezado a hacer la maleta. Pero es algo que tengo que hacer.
Me llevo el portátil porque ya he comprobado que entre los servicios disponibles hay WiFi, así que aunque por el día no pueda conectarme, sí podré hacerlo por las noches, o al mediodía. No sé, porque lo de esta semana me resulta muy arduo.

sábado, agosto 28, 2010

Planeta Comunio


-Sois unas envidiosas: jugamos al póker y aprendéis a jugar, nos hacemos nuestra liga en Comunio y queréis vuestro propio equipo... Es que se os antoja todo lo que hacemos nosotros.
-Es que nos dejaréis fuera cuando habléis del juego, y no queremos.
-Venga, vamos a dejarlas que entren. Seguro que con la suerte que tienen nos despluman a todos.

¿Qué es Comunio? Porque para nosotras, que no soportamos el fútbol, es de guasa estar ahí.
Se trata de un juego on-line de fútbol. Te registras y te asignan aleatoriamente jugadores de la Liga de fútbol que te irán dando puntos. Compras y vendes jugadores y éstos van puntuando a nivel individual según las jornadas reales de fútbol. Ninguno de los jugadores se repite y es un círculo cerrado de gente. Es decir, quince de nuestros amigos tienen su propio equipo, pago previo de cinco euros, y tres de nosotras nos hemos apuntado a última hora con un equipo para las tres. Hemos asignado de asesor-manager a un niño de 14 años que es un encanto, incluso nos ha dado su correo electrónico para preguntarle.
No nos gusta el fútbol, pero el caso es participar. Cada semana una de nosotras se encargará de hacer fichajes y de poner las alineaciones.

Paellas, sol, amigos, una boda con sables, cartas, póker y Comunio. Así hemos pasado la tarde, y ha sido algo muy agradable, para disfrutarlo. A las nueve volvíamos a casa. Podrían ser todos los sábados así... Todos juntos.

Esto es media vida

No nos cansamos de la ermita, de la naturaleza que nos rodea, del día soleado que se ha quedado. Tras el café nos hemos terminado tumbando y la visión es la de las ramas de los árboles que dejan huecos libres de azul. Hay sueño... Y una boda en media hora.
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Luchar por...

Unos los llaman objetivos, otros ilusiones, hay quien los llama sueños. Algunos se cumplen, otros no los verán cumplidos nuestros ojos nunca. Pero es importante tener esas ilusiones, plantearse objetivos a corto o largo plazo, soñar… Quien no se ilusiona por nada en la vida está viviendo sin vivir, sin disfrutarlo. Claro que nos enfrentamos a dificultades, claro que hay obstáculos, claro que a veces es duro… Todo puede solventarse, todo tiene una solución… todo termina pasando y todos terminamos pasando página a esas dificultades.
Hoy tengo una ilusión muy grande. Mejor dicho, son un objetivo y un sueño. El objetivo, aunque a largo plazo, es viable. Está en mis manos. Es algo que está en mí: conseguir eso que conlleva ese objetivo es algo ya casi hecho.
El sueño es más complicado de cumplirse. No depende ya de mí, sino de otra persona. Posiblemente sigamos siendo amigos siempre, posiblemente nunca pase de ahí. Pero soñar es gratis y le quiero muchísimo. No puedo evitar imaginar que me despierto cada mañana a su lado, que enredo mis dedos en su pelo, que le cubro por completo de besos, que… Pienso en él y siento esa felicidad que muy pocas personas pueden llegar a aportarnos. Pienso en él y siento la belleza de todo lo que está a su alrededor, la belleza en todo lo que hace, la belleza en todo lo que dice, la belleza en sus gestos, en sus miradas, en sus manos… Rozando la perfección.
Los objetivos están para cumplirse. Las ilusiones y los sueños no siempre se cumplirán, pero son necesarios.

Es tan fácil quererle y tal complicado acceder a él…

Se me ha hecho tarde y mañana madrugo. Es tan fácil soñar con él y sonreír cada vez...

viernes, agosto 27, 2010

Momento piscina

Ya era hora de disfrutar de unos momentos de sol en las piscinas de mi pueblo. Sólo había venido a tomar cervecitas a última hora de la tarde. Hoy también he pedido una cerveza, pero hoy he entrado.
Además hay mucha gente, cómo se nota que es viernes por la tarde. Voy a ver si leo un rato.
El agua de esta piscina esta de lujo, aunque tiene mucho cloro.
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Tarde de verano...

Se supone que yo debería estar a las cinco en las piscinas. Empiezo con que he llegado a casa a las 16.30h., que hemos estado hablando de algo de esta mañana que no me apetece contar, no hasta que no sea definitivo, mientras sea una ilusión sólo será una ilusión (una ilusión que me ha llevado a hacer muchos cálculos).
Después me he puesto el bikini y me he dado cuenta de que tenía que depilarme. Luego he estado buscando una bolsa de playa que me compré el año pasado y he tenido que ir a buscar una silla para encontrarla encima del armario (aún me falta llenarla).
Y además tengo diez minutos caminando hasta las piscinas, ya que mi padre me ha dicho que se llevaba el coche (y yo el todo-terreno, no). Así que le he dicho: "No te preocupes, cogeré la bici o iré caminando". Y bien, lo que iban a ser las cinco serán las seis. Pero hoy no me iré a la cama sin probar el agua de las piscinas públicas. Es cierto que no ha hecho buen tiempo los fines de semana y que por las tardes a última hora no apetecía entrar, pero es que hoy, casi terminando agosto, será el primer día de este verano que me baño allí. No ha habido otras ocasiones...
Tengo aún que preparar la bolsa... Que me esperan allí. Creo que la entrada cuesta dos o tres euros, pero ni siquiera eso sé.
Me estoy acordando de la estrella de esta mañana. Ni siquiera me he parado a pensarlo, lo he hecho y ya está (lo considero un hecho inocente, en mis dedos iba el cariño hacia esa persona). Y en ese momento le he sentido muy cercano. No puedo hacerlo más veces. Una vez puede pasar. Si lo repitiera podría intuir quién deja las huellas dactilares en su coche, y no es plan.
En fin, puedo seguir escribiendo en las piscinas. Ahora he de irme a tostarme bajo el sol.

Dibujando estrellas

Hoy he ido a un lugar, un lugar especial donde he tenido que tomar una decisión, aunque esta aún no es definitiva, porque me han dado unas semanas para pensármelo. Y cuando iba he visto un coche. He pasado al lado y me he detenido sólo para dibujar una estrella en el cristal. Si llega a venir en ese momento me da algo. Entonces le hubiera dicho que estaba haciendo la prueba del algodón. Ha sido gracioso cuando un conductor ha pasado lentamente y se ha quedado mirando como diciendo: Qué hace esta?
Al volver a pasar por allí ya no estaba.
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Nightmares


Hace años aún tenía pesadillas que me llevaban de cabeza durante el día. De repente, una noche aprendí a soñar y comprendí que prefería soñar.
Recordando algunas de esas pesadillas, había algunas que eran recurrentes, que se repetían en ciertas situaciones. Una de ellas incluso me avisaba cuando me iba a poner enferma, porque sólo aparecía esa pesadilla cuando tenía fiebre.
En todas las habitaciones de mi casa hay molduras de escayola que separa el techo de las paredes. Me solía quedar dormida mirando esas molduras, cuando mis ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, y de repente soñaba que aparecían monstruos (semejantes a las gárgolas de una catedral) que se movían en mi dirección. Entonces me despertaba sudando y seguía viendo los seres monstruosos que venían hacia mí. Y gritaba tanto que mis padres se asustaban. Al día siguiente, tenía fiebre y debía guardar cama. Pero, como todo, pasó. Un día dejé de ver seres fantásticos que me despertaban por la noche. Recuerdo que una noche incluso empecé a correr por el pasillo señalándoles a mis padres dónde estaban mis perseguidores.
Otra pesadilla que solía despertarme sudando (y no gritando esta vez) era cuando soñaba que caminaba descalza por un campo con plantas que me llegaban a la cintura y sentía en las plantas de los pies el roce sibilino de cientos de serpientes. Siempre he tenido fobia a las serpientes, tanto que me resulta insoportable incluso ver fotografías.
Y había una pesadilla que resultó constructiva. Soñaba que un día me levantaba de la cama y cuando hablaba escuchaba palabras que no entendía (las que yo decía), pero además no entendía lo que la gente me decía. Me sentía un personaje tan extraño que era horrible. No podía comunicarme con nadie y eso producía impotencia en mí. Con esta pesadilla no llegaba a despertarme, aunque un día comprendí que saber idiomas era importante para comunicarse. Así que yo me lo tomé como un buen mensaje. Aunque he perdido mucho vocabulario en los idiomas que aprendí, aún sigo defendiéndome cuando salgo al extranjero. Mucha gente podría pensar que esta pesadilla provenía por influencia de la Iglesia (por estudiar con monjas o por la catequesis y las misas obligadas de los domingos), pero no era así. Creo que fue porque me contaron el argumento de un libro de una niña que no quiso aprender a leer y, al no poder leer un cartel de "Perro peligroso", la mordió un perro. Me lo contaron, porque yo de niña no leía nada.
Hablando de influencias, siempre he querido saber cómo se llama una película de Alfred Hitchcock donde entierran a una persona viva. Porque siendo una niña vi esa película y me encontré soñando con que estaba dentro de un ataúd. Aunque ahí sólo me desperté soñando, fue suficiente para no volver a ver películas antes de dormir durante mucho tiempo.

¿Qué pasaría si un día no pudiéramos entendernos con las personas que queremos, si nuestras palabras no casaran con lo que queremos decir y nuestras manos escribieran algo que ininteligible? Y que fuera un hecho generalizado, que le ocurriera a todo el mundo. Sería otra nueva torre de Babel, sería horrible.
Aunque hay un lenguaje único que no necesita ningún tipo de comunicación más que un gesto. Me pregunto si él me entendería lo que quiero decirle con sólo mirarle. O si podría entenderle yo a él. Me gustaría que nos comprendiéramos, claro. Pero para saberlo tendría que ocurrir algo tan utópico como lo que he descrito. Y eso no va a ocurrir.

La imagen es de una librería japonesa. No sabía japonés. Para mí, las letras japonesas eran como dibujos. Apenas existían los libros de pastas duras; casi todos eran flexibles (y obviamente más baratos). Abundaban las series de cómics. Y yo me traje uno, un libro-cómic (un libro que sólo contuviera texto no tiene sentido si no lo entiendo), que empieza por donde nosotros tenemos el final. De todas formas, pese a no saber el idioma, sería capaz de escribir alguna palabra (como Tokio) en japonés de memoria. En Japón no podía ocurrir como en mi pesadilla, ya que allí podía recurrir al inglés.

jueves, agosto 26, 2010

El cielo más oscuro

A medida que venía a mi pueblo el cielo se iba oscureciendo más y más.
Al ir al coche he visto muy cerca otro vehículo y le he sentido muy próximo. Ahora no lo recuerdo pero seguro que he sonreído inconscientemente.
Hoy no le he visto, pero me he acordado mucho de él...
Mañana por la tarde tiene que hacer calor para entrar a las piscinas de mi pueblo, que aún no me he bañado aquí. Y va a terminar el verano.
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Dónde me llevará la tarde

Acabo de quedar, porque hoy están todos en las piscinas. Pero lo que me gustaría de verdad es quedar con una persona, y no para caminar, sino para tumbarnos en cualquier lugar donde no dé el sol y corra un poco el aire, tomando una bebida muy fresca y hablando de cualquier cosa. Sólo estar con él, compartir un momento del día con él, robarle unos instantes y mirarle a los ojos diciéndole todo sin pronunciar palabra.
No se puede tener todo. Aunque es una imagen idílica. Porque tan sólo su presencia basta para dotar al mundo de una belleza insólita. Y su imagen, evocada una y un millón de veces, me hace soñar...

Contrastes de temperaturas

Me da pereza coger el coche y marchar a casa por el calor que hace. Aquí estamos en el Polo Norte, pero cuando salgo a la calle parece que entro en el desierto del Sáhara. Me recuerda al día que pasé en Doha, aunque aquello era mucho más, pero era un calor parecido.

He llamado a la peluquería para cancelar la cita y me voy a poner en remojo durante un rato, que se agradece.

Buscando la materia prima

Dicen que una mente creativa descubre arte en el objeto más simple que se halle ante sus ojos. Un trozo de madera no será un simple trozo de madera cuando en esa mente imaginariamente se haya convertido en una flauta de la que salgan las melodías más fantásticas jamás escuchadas; una hoja de periódico no será una simple hoja de periódico cuando en la mente sea una pajarita de papel; una piedra no será una simple piedra cuando la mente la visualice como la sirena que decorará el mascarón de proa de un buque... Y en un sentido que me toca más de cerca, una hoja en blanco no será una hoja en blanco cuando yo visualizo mis palabras en ella, convertidas en historias.

Mucha gente me ha dicho que tengo enorme creatividad, pero no es necesario que nadie me diga lo que poco a poco he ido descubriendo. No es sólo creatividad, sino que además tengo gran imaginación y una mente soñadora. Pero eso lo he ido descubriendo poco a poco.

Creé este blog hace unos años para buscar la belleza y en la belleza estaba el arte (aunque no todo el arte conlleve belleza). Creé este blog porque me di cuenta de que las palabras, moldeadas con imaginación, también creaban arte. Y adoro el arte de la escritura.

Y en él veo un ángel, no porque le esté mirando con la mente creadora y creativa, sino porque veo la belleza que hay en esa persona. Porque miro esos ojos y descubro la nobleza que creía desaparecida en el mundo, porque escucho su voz y descubro una bondad sin límites, porque veo su sonrisa y el reloj del mundo se congela. Y todas esas cualidades, todas esas virtudes sólo las he visto en una única persona…

La belleza siempre aparece donde menos la esperábamos. Yo era como aquel tronco frío, rígido, que estaba secándose. De repente, un día llegó alguien y poco a poco fue creando una flauta diminuta de madera. Ahora suenan los acordes que nunca quise escuchar…

Y sí. Adoro escuchar esos acordes. Todo lo que me rodea está cargado de música, pero también de magia. Esto antes no era así, pero a mí me gusta cómo es ahora el color de las cosas.

Para mí no existen hojas en blanco, sino que existen palabras. Y esas palabras se mueven al ritmo de una música cuyos acordes bailan en función de la magnificencia que yo veo en una persona en el mundo. Esa persona es única. Parece irreal, pero esa persona existe.

miércoles, agosto 25, 2010

Lo que siempre rechacé

Siempre he rechazado el amor como tal, siempre lo he visto como un conjunto de estímulos y sensaciones incontrolables que no se pueden definir de otra manera.
Y he amado en el pasado, pero no he amado como amo ahora. Siempre he rechazado el amor como tal, pero ha llegado un momento en que las evidencias me llevan a aceptarlo. Si existe una palabra para describir lo que siento en estos momentos esa es “amor”.
Y es incontrolable en el sentido de que, cuando me encuentro con él, me tiembla la voz de tal forma que no puedo evitarlo, que ni siquiera respirando profundamente puedo hacer que pare. Y es incontrolable cuando siento el impulso de tocarle, de mirarle, de abrazarle, de escucharle… aunque aquí finalmente consigo controlar todos los impulsos. Es incontrolable cuando veo su coche, por ejemplo esta tarde, y siento su cercanía, siento que un hilo invisible de magia fluye en esa dirección. Y entonces descubro que estoy sonriendo, y que soy feliz, y esa felicidad se incrementa por el cúmulo de sentimientos hacia esa persona tan grande.
Supongo que es amor. El sonido de otro corazón rige tus pensamientos, vives sabiendo que él está cerca y que mientras él esté cerca todo el entorno será más perfecto. A pesar de caminar todos los días por las mismas calles, cada día esa calle vuelve a ser una novedad, porque hoy has descubierto una planta que ayer no viste, no porque no estuviera, ya que siempre estuvo ahí, sino porque observas más todo lo que te rodea. Y es como si vieras todo por primera vez. Ves el pájaro que se ha posado en un balcón, indiferente al ruido y a la gente, y descubres una belleza inusual en el ave. No desconoces cómo es el canto de un pájaro ni desconoces cómo son, pero es como si fuera la primera vez que lo vieras. En su delicadeza está su belleza.
Entonces esa belleza del mundo, ¿siempre estuvo ahí? ¿o depende de cómo lo estén mirando mis ojos? Pero a mis sentidos ha llegado una influencia externa. Ha sido una persona la que me ha abierto los ojos, la que me ha hecho creer de nuevo en el amor, y ni siquiera lo sabe. Él lo desconoce. Yo no creía y ahora creo.

He empezado a escribir sobre este tema esta tarde, pero en un momento dado me he visto obligada a marcharme. Necesitaba hablar de ello. Supongo que no terminaba de asimilarlo, pero los hechos son obvios.

Cuando le miro a los ojos veo un mundo entero en ellos, y es cuando me siento contagiada por esa fuerza que emana de él. Descubro en esa mirada perfecta lo mejor que existe en el mundo. En ese instante me entran unas ganas terribles de abrazarle, de susurrarle al oído cómo es la grandeza que veo en él… pero no me atrevo a hacerlo ni a decírselo.

Amor… No puedo dar la espalda a lo que siento. Simplemente lo siento y ya está. Y no es malo sentirlo, antes lo rechazaba, pero ahora, al sentir esa efervescencia de sentimientos de todo tipo, me siento alborozada. Alegre. Tranquila. Algo más feliz.

Por un abrazo suyo

Es tan dulce recordar ese torrente de palabras que me hacen vibrar, es tan dulce evocar esa mirada tímida que me desboca el corazón, es tan dulce imaginar sus caricias, sus besos, sus pensamientos.

Imagino que me abraza y el mundo alrededor de nosotros se hace más pequeño en comparación con el abrazo de esa persona.

Si pudiera parar el mundo en esos instantes en que me encuentro con él… lo haría. Aunque no me salgan las palabras, aunque me tiemble la voz, aunque no sepa dónde meterme las manos o hacia dónde encaminar mis pasos, aunque no me atreva a mirarle y cuando lo haga vuelva a sentirme ‘perdida’, aunque sepa que para él soy transparente…

Es tan grande la fuerza que emana de esa persona…

Grandeza de espíritu

La grandeza de espíritu existe en muy pocas personas de las que llegaremos a conocer a lo largo de nuestra vida. Yo he conocido a una persona que tiene esa grandeza de espíritu y es contagiosa. Le miro a los ojos y descubro una bondad infinita, indescriptible; su nobleza interior emana desde el interior y todo lo que no tiene color reluce con todos los colores del mundo... Es imposible no quererle. Y, en estos momentos, me siento tocada. Tocada por su dulzura, por su encanto, por su paz. Y adoro querer a esa persona tan especial.


"Ningún día es igual a otro,
cada mañana tiene su milagro especial, su momento mágico,
en el que se destruyen viejos universos
y se crean nuevas estrellas".

martes, agosto 24, 2010

Situaciones imprevistas

Hay ciertas situaciones que ocurren cuando menos lo esperas. Esta tarde estaba tan centrada en lo mío que, en cierto momento, he decidido ir a tomar algo. ¡Cuál ha sido mi sorpresa al encontrar allí a quien menos esperaba encontrarme...! Después de tanto tiempo no he sido capaz de alejarme mucho.
Lo primero he sentido que me temblaba la voz. Después de pedir ya no temblaba, pero no he podido alejarme. Tenía que preguntarle cómo le iba todo, y tenía que hacerle algunas preguntas que sé que él puede responderme. Sigo confiando en él por completo. Le he mirado a los ojos y he sentido tal paz que no tengo palabras para describirlo. Y estaba guapísimo. Después de tanto tiempo, encontrarme con él ha sido un momento sublime. Loable.
En unos minutos le he descrito lo de Qatar Airways y otro asunto que me importa más, uno de esos asuntos donde, si tomas la decisión definitiva, será algo para toda la vida. Me interesaba su opinión y, por eso, le he preguntado.
Acabo de ponerme las gafas. Tengo tanta suerte que he ido al bar sin ellas, cosa que me alegra, porque no quiero que él me vea con gafas.
En resumen, que estaba guapísimo. Y llevo con una sonrisa de oreja a oreja desde que nos hemos encontrado.
Hay situaciones que ocurren sin más. No las esperas y de repente ocurren. Tenía ganas de verle y de mirarle y de escucharle... Ya estoy feliz para el resto de la semana. Le sigo queriendo muchísimo.

Lo que dan de sí los daños morales


Hoy he recibido una carta de Qatar Airways con la que no estoy conforme. Tanto que he llamado para aclarar que 191,80 € en bonos no es nada cuando no sé si volveré a volar en esa compañía. Bien, aparte de decirles que aún les tengo que pasar el recibo del primer día en Japón, que es cuestión de días, les he dicho que los daños morales en Doha no se pueden pagar con todo el dinero del mundo, porque "mire, que como mujer occidental y viajando sola además, pasar un día en un país árabe me causó tal daño moral que ni todo el dinero del mundo puede pagar el infierno que yo pasé allí durante 24 horas; y encima me vienen con unos bonos de viaje sólo utilizables en Qatar Airways, pues no me complace su resolución, porque en los próximos años no tengo intenciones de volar a otro país asiático y no tenga posibilidades de viajar en su compañía".
Es que me parece una tomadura de pelo. A mí que me reembolsen el dinero del primer día de Japón, que posiblemente lo hagan.
Junto a la carta, me viene un formulario de aceptación de los bonos y una referencia de reclamación. La señorita Laura Rosendo me ha dicho que lo comprendía. Pero yo creo que no lo comprende. Se ha quedado callada cuando le he dicho que pasé un infierno en Qatar, cosa que no es totalmente cierta, pero reconozco que algo acojonada sí que estaba.
No me apetecía escanear la segunda hoja, porque tenía que volver a quitar mi nombre, pero hay un prefacio que dice "Yo, el abajo firmante, por el presente escrito declaro que acepto de Qatar Airways un MCO de 191,80 € en concepto de pago total, quedando liquidada y finiquitada cualquier deuda pendiente y renunciando a exigir responsabilidad alguna de cualquier tipo o naturaleza que pudiera surgir con relación a Qatar Airways".
Obviamente es la última frase la que me ha sentado mal. Así que si tengo que achacar perjuicios morales por verme obligada a pasar un día en un país de cultura totalmente diferente a la mía, no me voy a cortar. No creo que los dos primeros días del viaje se puedan abonar con unos bonos utilizables sólo por esta compañía y encima olvidarlo como si no hubiera pasado nada. No. ¿Salieron tarde de Madrid? Que se responsabilicen si luego en Doha se perdieron cuatro o cinco aviones hacia varios países asiáticos. No puedo olvidar el calor tan elevado de Qatar, ni el velo que llevaban las mujeres que no enseñaban de su cuerpo más que los ojos -las casadas el rostro entero- y las manos, ni que no había nada para ver, ni los hombres vestidos de blanco completamente, ni cómo me miraban algunos por llevar tirantes a la occidental, ni que ni siquiera me pude tomar una cerveza porque allí estaba prohibido el alcohol, ni lo escondidos que estaban los aseos femeninos en el centro comercial, ni el taxista que quería hacerme una foto y que quería que le hiciera yo una y me negué, ni la comida que sabía a arena del desierto... No, yo no podré olvidar durante mucho tiempo mi estancia en Qatar. Podría dejarlo pasar, pero quiero que me indemnicen. Se nota que estoy en pie de guerra. No pienso darme por vencida, hasta que me indemnicen (no los daños morales, sino lo que verdaderamente perdí en Japón).