miércoles, junio 19, 2024

Viaje a Atenas: Gastronomía

Cena en un restaurante en Omonia

Ya cuando estudiaba en Salamanca visitaba a veces un restaurante griego que se ubicaba en la Plaza San Justo, en plena zona de bares, y que hoy no existe. Por tanto, la comida griega no se me hace desconocida.

Moussaka

El primer día, en cuanto bajé de la Acrópolis, sólo quería comer moussaka, esa especie de lasaña con berenjenas. Me encanta este plato griego...

Souvlaki y queso feta

También comí souvlaki, una especie de brochetas de carne que suelen ir acompañadas e intercaladas con verduras.


El día que fui a Meteora nos indicaron que teníamos un restaurante bufete donde comí una ensalada y pollo con pasta. 

Empanada de espinacas

Un día para almorzar también comí una especie de empanada de espinacas. Y es que en Grecia se come mucha espinaca.

Tzaziki

Un día en el centro de Atenas comí el típico tzaziki, una salsa de yogur, zumo de limón y eneldo que se suele tomar como entrante o primer plato. Está riquísima.

Stifado

Recuerdo que en el mismo restaurante pedí un segundo plato que no había y el camarero, que chapurreaba algo de español, me recomendó un stifado, una especie de estofado de ternera guisada con cebollas enteras (pequeñas pero enteras y bien cocidas). Estaba delicioso.

Yogur griego y miel

Pero lo que me trae grandes recuerdos es el famoso yogur griego, que aunque no se inventó aquí, tiene tanta fama que bien merece la pena. El yogur griego es más amargo de lo que estamos acostumbrados, por lo que lo sirven con miel para darle dulzor, y en un plato hondo. Se me hace la boca agua sólo de pensar en lo bueno que estaba. Jamás antes he probado un yogur tan rico.

Café griego

¿Qué decir del café griego? En cualquier sitio te preguntan si quieres café normal o café griego. De cazuela, con posos, negro. Tienen una forma especial de hacerlo. Y aunque yo no soporto los posos en la taza de café, tenía que probarlo.


En cuanto a las cervezas, la que más bebí es la Mythos, pero también Amstel o Sparta.


En cuanto al vino... El vino griego tiene mucha fama, así que no es de sorprender que el regalo de bienvenida del hotel fuera una botella de vino tinto, que vino a España igual que me la habían dejado. Además en el aeropuerto compré más vino. Es cierto que allí no lo probé pero tendré oportunidad de probar vino griego aquí.

Nunca había estado antes en Grecia, pero volveré. Y la comida, en general, es exquisita. También probé los gyros, que viene a parecerse a los bocadillos turcos.


También me sorprendía ver los puestos de fruta en las calles del centro de Atenas.

Viaje a Atenas: Monastiraki

Monastiraki

La víspera de marchar caminé mucho por Atenas, entré en varias tiendas de deporte porque mi hermano pequeño y mi sobrina de diez años querían una camiseta cada uno del Olympiakos. En todas las tiendas que entré junto a la Plaza Syntagma me dijeron que encontraría en Monastiraki.

Cuando salí del metro me encontré con una pequeña pero populosa plaza que, a su vez, es uno de los centros neurálgicos de la ciudad. Desde el centro de la plaza se veía la Acrópolis y muchos de los edificios tienen terrazas para admirar el Partenón al atardecer.

En el medio de la plaza había gente cantando o bailando mientras la gente hacía corro a su alrededor, y desde allí había infinitas arterias plagadas de tiendas de todo tipo, donde predominaban las tiendas de sandalias y de souvenirs.

Tienda del Olympiakos

Cogí una de las calles, llena de gente y de tiendas, y entonces, desconociendo los colores, me encontré de frente con una tienda del Olympiakos. La persona que me atendió se sorprendió cuando le pedí la camiseta para una niña de diez años, pero salí de la tienda con las dos camisetas oficiales del Olympiakos. 


Y como era un lugar para soñar me dejé caer en una y otra tienda, donde había cantidad de regalos, lo que no estaba mal, ya que siempre quedaba algo que no había comprado. Allí fue donde traje unas máscaras de teatro griego, una para mi pared y otra para mi novio, nuestras tazas de Grecia, pero también detalles con el ojo griego o una lapicera con figuras negras sobre fondo naranja, igual que las antiguas cráteras griegas.


En ocasiones, hablando de Grecia, he nombrado las Grandes Panateneas, sin explicar lo que eran. El acontecimiento capital de la antigua Grecia era la procesión de las Panateneas, momento culminante de los Juegos Panatenaicos o Panateneas, que se celebraba para venerar a la diosa Atenea. La ruta atravesaba toda la ciudad, pasando por el Ágora antigua. El friso de 160 metros del Partenón en el Museo de la Acrópolis representa escenas de la procesión.


La festividad tenía dos versiones: una anual y relativamente tranquila para recordar el nacimiento de Atenea, más o menos en julio, y otra más populosa cada cuatro años. Ésta, las Grandes Panateneas, empezaba con bailes, seguidos de torneos atléticos, teatrales y musicales. A partir del siglo IV a.C., el Estadio Panatenaico acogía muchas de las competiciones atléticas, como un pentatlón (carrera, lanzamiento de disco y jabalina, salto de longitud y lucha), carreras de cuadrigas y un combate de lucha libre llamado pankration.

Los ganadores recibían como premio ánforas con aceite de los olivos sagrados de Atenas; algunas se exponen en el Museo Arqueológico Nacional.


El último día del festival, la procesión de las Panateneas partía de la puerta del Dípilon de Kerameikos, encabezada por hombres que portaban animales sacrificados a Atenea, a quienes seguían doncellas con ritones (vasos corniformes) y músicos que tocaban mientras las muchachas nobles sostenían en alto el peplo sagrado (una preciosa túnica de color azafrán); durante el año anterior, estas jóvenes escogidas habían tejido dicho peplo para el festival, lo que constituía un alto honor.

La procesión discurría por la Vía Panatenaica, que atravesaba el Ágora antigua y pasaba por medio de la Acrópolis. La entrada a ésta no estaba permitida a todo el mundo, pero durante la conclusión del festival, las agraciadas colocaban el peplo sobre la estatua de Atenea Polias en el Erecteión.

Biblioteca de Adriano, fachada de poniente

Junto a la plaza de Monastiraki se encuentra la antigua Biblioteca de Adriano. Son los restos de la mayor estructura levantada por Adriano (siglo II), que no sólo era una biblioteca, ya que funcionaba también como sala de lectura y centro de reunión. 

Biblioteca de Adriano

Su planta era la de un típico foro romano, con un estanque en el centro de un peristilo con 100 columnas. La fachada de poniente, junto a la entrada, ha sido restaurada. Aparte de eso sólo quedan los restos de la biblioteca, además de las dos iglesias construidas en los siglos VII y XII. Lamentablemente no pude entrar porque cuando llegué estaban cerrando.

El Imperio Romano se apoderó por primera vez de una parte de Grecia en el 146 a.C. En el 86 a.C. Atenas se sumó a una malhadada rebelión en el Asia Menor encabezada por el rey del Ponto, Mitrídates VI. En castigo, el dictador romano Sila invadió Atenas y la despojó de sus esculturas más valiosas. Convertida en provincia de Aquea, la península griega quedó oficialmente sometida a Roma, pero a algunas ciudades grandes se les concedió un autogobierno limitado.


A la obtención de tal privilegio ayudó también la veneración que los romanos sentían por la cultura griega, y así Atenas conservó su posición como centro del saber. La ciudad floreció bajo el poder de los emperadores romanos Augusto, Nerón y Adriano. Adriano la consideró capital cultural de su imperio e invirtió en una biblioteca, templos y un acueducto. La Pax Romana, un período de relativa prosperidad, duró en Grecia hasta mediados del siglo II.

martes, junio 18, 2024

Exposición de los Milagros del Santo

Ayer estuve un rato viendo la exposición de los Milagros del Santo. En la entrada hay una horca gigante de madera y luego está el vestuario y utensilios utilizados en el festival de luz y sonido que se celebra en el mes de agosto desde los años 90. Hay fotos, noticias del periódico…
Merece la pena la visita.

Viaje a Atenas: Librería Books Plus +



En pleno centro de Exarhia, frente a la Biblioteca Nacional, entré en una librería. Se llamaba Books Plus +.

Adoro las librerías aunque no podría comprar un libro en griego en ellas, pero sí que me gustó pasearme entre libros.


La librería era muy moderna, pero en una pared había una réplica del lienzo de La Academia de Atenas, de Rafael, que era impactante (muy en consonancia estando casi enfrente la Academia de Atenas).


Había una estatua de un gato gigante en las escaleras y recuerdos de Atenas atípicos, es decir, los que no venden en las tiendas de souvenirs. Y allí compré una serie de marcapáginas preciosos, pero también una libreta para escribir sobre Atenas, con imágenes en sus páginas, como a carboncillo, de los lugares más emblemáticos de la ciudad. 

Y también me topé con las novelas de Ken Follett en griego. Reconozco que a mí el griego tampoco me resulta tan desconocido, ya que en 3º de BUP dio clases de griego clásico, pero verlo en griego fue algo... increíble.


Viaje a Atenas: la Biblioteca Nacional y la Academia de Atenas


En pleno barrio de Exarhia, junto al Museo Arqueológico Nacional (al que no entré por falta de tiempo), me encontré algunos edificios espléndidos.

Biblioteca Nacional

La Biblioteca Nacional es un proyecto de finales del siglo XIX del arquitecto danés Theophil Hansen. Sólo los investigadores pueden acceder a su interior; el resto de visitantes nos tenemos que conformar con ver el edificio desde el exterior.

Universidad de Atenas

La Universidad de Atenas tiene aquí un espléndido edificio construido por el danés Christian Hansen. Se terminó en 1864. La universidad se ha ampliado y extendido por toda la ciudad, ya que supera los 100.000 alumnos, pero el edificio de Hansen acoge todavía las dependencias administrativas y el aula magna.

Ni que decir tiene que no me acerqué al edificio, ya que en su jardín había infinitas tiendas de campaña en contra de la Guerra de Israel-Palestina. 

Academia de Atenas

Al lado se ubica la Academia de Atenas, homenaje a Platón. Sigue siendo el instituto de investigación más prestigioso de Grecia. Sólo pueden admirarse desde la calle las fachadas neoclásicas de los dos edificios que la conforman, pero ninguno de ellos se abre al público. La Academia está franqueada por las estatuas de Platón y Sócrates.

Estatua de Sócrates, Academia de Atenas

La fama anarquista de Exarhia surgió en los años oscuros de la Junta militar de Grecia. En el 2008, el barrio explotó de furia por la muerte de un joven a manos de la policía, y en el 2022 se organizaron protestas por la construcción de una estación de metro en la plaza central de Exarhia, que fue acordonada por los antidisturbios.

Estatua de Platón, Academia de Atenas

El 21 de abril de 1967, un grupo de coroneles del ejército dio un golpe de Estado y colocó a Georgios Pápadopoulos como Primer Ministro. El nuevo régimen declaró la ley marcial, prohibió los partidos políticos y los sindicatos, impuso la censura y encarceló y torturó a miles de disidentes. Otros opositores, entre ellos la actriz y activista Melina Mercouri, se exiliaron.


En 1973 los estudiantes hicieron huelga como señal de protesta. El 14 de noviembre los estudiantes del Politécnico de Atenas hicieron una sentada y llamaron a un levantamiento a través de su emisora de radio pirata. Tres días después, los militares enviaron un tanque. Durante las manifestaciones posteriores murieron entre 24 y 40 estudiantes y centenares de ellos resultaron heridos.


Como reacción, la tímida "liberalización" de la Junta fue suspendida y un general de línea aún más dura dio un segundo golpe de Estado. Pero en 1974 la dictadura se sumió en el caos tras la invasión turca de Chipre. Detrás de la entrada principal de la universidad, una gran cabeza de bronce recuerda a los fallecidos.


En el año 2008, el quinceañero Alexis Grigoropoulos cayó muerto a tiros por la policía en Exarhia. La policía arguyó que el adolescente era un agitador anarquista, pero testigos oculares declararon que el muchacho -procedente de un barrio rico de Atenas- sólo se encontraba allí pasando el rato con unos amigos.


Los griegos ya estaban furiosos porque la crisis de la deuda nacional empezaba a aflorar y el Gobierno conservador había aprobado impopulares recortes de pensiones y privatizaciones. Horas después de la muerte de Grigoropoulos, Exarhia era un hervidero. Las manifestaciones que proliferaron por todo el país duraron hasta fin de mes. Pero las protestas no impidieron los recortes.

Viaje a Atenas: el templo de Zeus Olímpico


Después de ver el Jardín Nacional y el Estadio Panatenaico llegué al templo de Zeus Olímpico. Se encuentra en el centro de Atenas y el edificio es majestuoso.


En su tiempo fue el templo más grande de Grecia y figura entre las construcciones más demoradas de la historia: las obras comenzaron en el siglo VI a.C. y terminaron en el año 131 d.C.


Siete siglos después de que lo empezara Pisístrato, Adriano dio remate al templo alojando en su interior una colosal estatua de Zeus en oro y marfil, que después emparejó con otra de sí mismo de las mismas dimensiones. Puede que su falta de modestia gafara el proyecto, porque en el siglo siguiente el templo fue destruido cuando los hérulos (una tribu germánica de las cercanías del mar Negro) saquearon la ciudad.


El templo fue construido con 104 columnas corintias de 1,7 metros de diámetro en la base y 17 metros de altura. Sólo se conservan 15: las restantes han sido reutilizadas al correr de los siglos, así que habrá que utilizar la imaginación para figurarse la magnitud primigenia del edificio. La única columna caída fue derribada por un vendaval en 1852.


El templo primitivo de Adriano está levantado en el solar de otro más pequeño consagrado también a Zeus Olímpico, y hoy todavía pueden verse los cimientos.

Arco de Adriano

Por fuera de la verja del templo, se alza el Arco de Adriano, erigido en agradecimiento al emperador romano Adriano, probablemente después de la consagración del templo. Las inscripciones loan la nueva era romana; en uno de los frisos se puede leer: "Ésta es Atenas, la antigua ciudad de Teseo" y en otro de los frisos se lee: "Ésta es la ciudad de Adriano, y no de Teseo".

Arco de Adriano


lunes, junio 17, 2024

Viaje a Atenas: el Estadio Panatenaico


Quizás el Estadio Panatenaico es uno de los edificios más sorprendentes de Atenas, debido sobre todo a sus dimensiones. Se veía perfectamente desde la AcrópolisAcrópolis, pero acercarse a esa mole de mármol era algo extraño.

Con sus gradas de mármol blanco pentélico y un aforo para 70.000 espectadores, excavado en la colina de Ardettos, es un estadio antiquísimo que se ha recuperado en los tiempos modernos, y que atrae por igual tanto a los amantes de la arquitectura clásica como a los aficionados a los deportes.


Construido en el siglo IV a.C. y restaurado para los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896, fue utilizado por primera vez para los torneos de atletismo de las Panateneas. Cuentan que con ocasión de la proclamación de Adriano en el 120 un millar de fieras fueron sacrificadas en la arena. Con posterioridad, Herodes Ático empleó mármol para reconstruir las gradas.

En 1895, tras varios siglos de abandono, el estadio fue restaurado por el filántropo griego Georgios Averof; en la entrada se encuentra su retrato en mármol. 


La pista y el campo de atletismo no son de tamaño olímpico, y por eso el estadio sólo acogió las pruebas de tiro con arco y la final del maratón en los Juegos Olímpicos de 2004.

Hoy se utiliza esporádicamente para conciertos y actos públicos. Sin embargo, no se puede acceder a las gradas, y sólo unos pocos deportistas con acreditación pueden acceder a las pistas para correr, en una entrada que se abre para ellos diez minutos al día.


Allí me puse a hablar con uno de los guardias que lo custodian, que iba vestido de una forma especial. Cuando le dije que era española me dijo que la Reina Sofía es griega y que allí la quieren mucho.

Viaje a Atenas: el Jardín Nacional

Jardín Nacional de Atenas

Junto al Parlamento y la Plaza Syntagma comienza un jardín colosal, lleno de árboles de alturas infinitas, todo tipo de flores, gente desperdigada por los bancos, numerosas estatuas e incluso algunos edificios dentro: se trata del Jardín Nacional, sin duda, el gran pulmón de la ciudad.

Son los antiguos jardines reales, trazados por la reina Amalia en 1838. Se trata de un parque agradablemente salvaje, que proporciona refugio y sombra del calor veraniego y el tráfico.

Estanque con tortugas, Jardín Nacional


Entre los árboles se esconden un café, un parque infantil y estanques de tortugas y patos.

La entrada principal se encuentra en Leoforos Vasilissis Sofias, al sur del Parlamento.

Záppeion por fuera

Ya cerca de la salida se encuentra el Záppeion. Se trata de un palacio que debe su nombre a Konstantinos Zappas, primo del benefactor del edificio, que murió antes de que se finalizara su construcción. Hoy en día se usa para conferencias y exposiciones.


Záppeion por dentro


Viaje a Atenas: Plaza Syntagma

Plaza Syntagma


La Plateia Syntagmatos (plaza Syntagma) es, sin duda alguna, el corazón de la Atenas moderna. La plaza y los alrededores (Plaka) es un hervidero de actividad comercial durante el día, y en cuanto se cierran las tiendas abren los bares.

Muy cerca se encuentra el corazón de la vieja Atenas, Plaka, con calles estrechas y sinuosas bordeadas de mansiones neoclásicas y bonitas tavernas. Es el foco principal del turismo, pero también un barrio con vecinos de toda la vida.

Parlamento griego


Nada más salir del metro en la Plaza Syntagma se encuentra el edificio del Parlamento. Construido a mediados del siglo XIX por el arquitecto bávaro Friedrich von Gärtner, el Parlamento griego fue en su día el palacio real. Desde su balcón se proclamó la syntagma (constitución) el 3 de septiembre de 1843, y en 1935 se convirtió en sede del Parlamento.

Ezvones frente al Parlamento


Delante del Parlamento, los ezvones (guardias presidenciales) custodian la Tumba del Soldado Desconocido y se relevan cada hora. El uniforme de los ezvones -la fustanella (falda blanca) y los zapatos con pompones- proviene del atuendo de los klephts, los combatientes de montaña en la Guerra de la Independencia.

Plaza Syntagma por la tarde

Tuve suerte de ver "bailar" a los ezvones por la mañana, pero es que por la tarde también me dejé caer por la Plaza Syntagma. Si por la mañana hacía un sol radiante, por la tarde se desató la lluvia. Además debía haber alguien importante visitando Atenas, algún jefe de Estado o algo, porque toda la zona estaba llena de policía.

domingo, junio 16, 2024

Lecturas en el jardín

Lo cierto es que los domingos de verano siempre disfrutamos un rato leyendo en el jardín. Siempre nos llevamos una novela y ahí pasamos un buen rato, cada uno con sus historias.
Es muy placentero.

sábado, junio 15, 2024

Hoy es 15 de junio

Siempre me llaman la atención esas pequeñas coincidencias de la ficción literaria con la realidad cotidiana.
Es curioso cómo la fecha salta entre las páginas y entonces paras, porque acabas de leer 15 de junio y hoy es 15 de junio.