domingo, julio 21, 2013

Morningside Heights y Harlem, Nueva York

Calle Broadway junto al campus de la Universidad de Columbia; al fondo, Riverside Church

En Morningside Heights se encuentran la Columbia University y dos de las más bellas iglesias de la ciudad. Hacia el este se halla Hamilton Heights, junto a Harlem, la comunidad negra más famosa de Estados Unidos. Lo cierto es que Harlem no tiene el nivel de peligrosidad que puede existir en el Bronx, y aunque estuve demasiado cerca, me quedé con las ganas de escuchar un coro de gospel. Tampoco lo visité en domingo, con lo que las probabilidades de encontrar una iglesia abierta y un coro de gospel cantando eran casi nulas.
Visité la Universidad de Columbia, que también se encuentra junto a Harlem. Se trata de un recinto con numerosos edificios donde hay alguna máxima del saber, rodeado de jardines, estatuas y con guiños grecorromanos (columnas, capiteles, frisos y los nombres de eruditos griegos y romanos), donde es necesario mencionar que en su Facultad de Periodismo es donde se entregan cada año los prestigiosos Premios Pulitzer.
Interior del Hamilton Building, Universidad de Columbia

La Universidad de Columbia (Columbia University) es la tercera y última sede de una de las universidades más antiguas de Estados Unidos. Fundada en 1745 con el nombre de King’s College, su primera ubicación estuvo cerca del World Trade Center. Cuando en 1814 se propuso su traslado hacia la parte alta de la ciudad, la Universidad solicitó fondos a las autoridades, pero en su lugar le fue concedida una parcela valorada en 75.000 dólares para su nueva sede. La cedió en arriendo y se instaló entre 1857 y 1897 en los edificios cercanos. Finalmente la vendió a los arrendatarios, el Rockefeller Center, en 1985, por 400 millones de dólares.
Campus de la Universidad de Columbia

El campus actual fue construido en 1897 en el solar del manicomio de Bloomingdale. El arquitecto Charles McKim levantó la universidad en un terreno que se eleva sobre el nivel de la calle. Según el último censo, el campus tiene 20.000 estudiantes. Son prestigiosas sus facultades de Derecho, Medicina y Periodismo. Entre su profesorado actual y pasado hay 49 premios Nobel, y entre los antiguos alumnos destacan Isaac Asimov, J. D. Salinger, James Cagney o Joan Rivers. Al otro lado de la calle se encuentra el Barnard College, sólo para mujeres.
Gran patio central de la Universidad de Columbia; al fondo, la Butler Library

Una gran universidad lo es tanto por su espíritu como por sus edificios. Uno de los lugares más interesantes es el patio central de Columbia que se encuentra frente a la Low Library. Allí se pueden admirar los primeros edificios de la Universidad, ideados por McKim, Meads y White, que se construyeron alrededor de este patio central elevado.
Low Library

La biblioteca, Low Library, proyectada por McKim, Mead y White entre 1895 y 1897, domina el patio central con su gran fachada y su elevada cúpula. Es un edificio clásico con columnas que se levanta sobre una escalinata de piedra. Toma el nombre de su donador, Seth Low, antiguo alcalde y rector. Actualmente aloja oficinas, y su rotonda sólo se usa para actos ceremoniales. Sus fondos bibliográficos se trasladaron a la Butler Library, al otro lado del patio, y suman más de seis millones de volúmenes.
Escultura Alma Mater

En las escaleras se puede ver la escultura Alma Mater, realizada en 1903 por Daniel Chester French. Sobrevivió a una explosión de bomba durante las manifestaciones de 1968.
Las manifestaciones estudiantiles de 1968 colocaron a Columbia en las primeras páginas de los periódicos. El detonante fue el proyecto de construcción de un gimnasio en el Morningside Park, y las protestas obligaron a la Universidad a edificarlo en otro lugar.
Facultad de Periodismo

La Escuela de Periodismo es uno de los muchos edificios de Columbia proyectados por McKim, Meads y White. Fundada en 1912 por el editor Joseph Pulitzer, es la sede del premio que lleva su nombre.
St Paul’s Chapel

En el campus universitario de Columbia, también se encuentra la St Paul’s Chapel. Proyectada por Howells y Stokes en 1907, es una mezcla debida a la inspiración renacentista, bizantina y gótica. El ladrillo rojo forma dibujos en el interior de la cúpula y la luz cenital baña toda la capilla. Es famosa por sus tallas en madera y su magnífico interior abovedado. Dispone de mucha luz y posee una excelente acústica.
Cerca del campus también se encuentra la iglesia de Notre Dame, que se construyó para una congregación francoparlante. Detrás del altar hay una reproducción de la gruta de Lourdes (Francia), ofrenda de una madre por la curación de su hijo.
Estatua de Hamilton en el campus de la Universidad de Columbia

La casa solariega de Alexander Hamilton, construida en 1802, se encuentra tristemente encajonada entre una iglesia y un bloque de apartamentos. Hamilton fue el primer secretario del Tesoro y fundador del National Bank. Su rostro aparece en los billetes de 10 dólares. Vivió muy cerca de Columbia University, donde se encuentra su estatua y un edificio en su honor, y murió en un duelo con su rival político Aaron Burr, en 1804, al disparar Hamilton al aire.
El Sherman Fairchild Center fue construido en 1977 para albergar los departamentos de ciencias.
Riverside Church

Saliendo del campus universitario, se encuentra la Riverside Church. El proyecto de esta iglesia, una estructura de acero de 21 pisos con un exterior gótico, se inspiró en la catedral de Chartres. Su construcción fue generosamente costeada por John D. Rockefeller Jr. en 1903. El Laura Spelman Rockefeller Memorial Carillon (en memoria de la madre de Rockefeller) es el mayor del mundo, con 74 campanas.
La Bourdon, de 20 toneladas, es la mayor y más pesada campana de carillón jamás fabricada. El órgano, con sus 22.000 tubos, se cuenta entre los mayores del mundo.
Al fondo de la segunda galería hay una escultura de Jacob Epstein, Cristo en majestad, de yeso recubierto con pan de oro. Del mismo autor es una Virgen con Niño situada en el patio cercano al claustro. En el presbiterio se rinde honor a ocho hombres y mujeres cuyas vidas ejemplarizaron la enseñanza de Cristo: desde Sócrates y Miguel Ángel hasta Florence Nightingale y Booker T. Washington.
Cathedral of St. John the Divine

Muy próxima a la Universidad de Columbia, en Amsterdam Avenue, se ubica la Cathedral of St John the Divine. Cuando esta catedral neogótica se termine de construir será la más grande del mundo. Aunque aún le falta un tercio por construir, tiene una capacidad para 10.000 fieles.
Esta catedral comenzó a construirse en 1892. El interior mide 180 m de largo por 45 m de ancho. Proyectada originalmente a imitación del estilo románico por Heins y LaFarge, le fueron añadidos una nave y una fachada oeste neogóticas, cuando en 1911 Ralph Adams Cram se hizo cargo de la obra. En su construcción se siguen utilizando elementos arquitectónicos medievales, y su interior alberga teatro y música de vanguardia.
Los pilares de la nave central miden cerca de 30 m de altura y están rematados por arcos. El rosetón de la fachada oeste se acabó en 1933, y está decorado con el motivo de la Gran Rosa, que simboliza muchos aspectos de la Iglesia cristiana. Cada una de las columnas del coro mide 17 m y es de granito gris pulido. Las vidrieras de los altares laterales están dedicadas a las actividades humanas. La silla episcopal es una réplica de la que se halla en la capilla de Enrique VIII en Westminster. El baptisterio es de estilo gótico, con influencias italiana, francesa y española.
Capitel de St. John the Divine

Los pórticos de la fachada oeste están decorados con delicadas esculturas de piedra. Algunas son recreaciones de esculturas religiosas medievales y otras ilustran temas modernos. La apocalíptica visión de la silueta de Nueva York, del artista local Joe Kincannon, parece casi predecir los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.
Según el proyecto definitivo, los transeptos norte y sur, la torre del crucero y las torres del ala oeste están sin terminar. Cuando se recaude el dinero necesario, harán falta todavía 50 años para finalizar este proyecto.
Fuente de la Paz

Junto a la catedral, se ubica una preciosa fuente, la Fuente de la Paz. Se trata de una escultura de Greg Wyatt, que representa la naturaleza. Se alza sobre una plataforma de granito en el Great Lown.

La arquitectura de Nueva York

Incluso cuando ha seguido las tendencias mundiales, Nueva York ha estampado un sello propio en las modas arquitectónicas; el estilo de sus edificios ha estado condicionado tanto por el factor geográfico como por el económico. Una ciudad-isla, con espacio muy limitado, debe crecer hacia arriba. Esta tendencia se manifestó en los edificios de viviendas, altos y estrechos, y luego en las torres de apartamentos y en los rascacielos. El resultado es una ciudad que en su evolución ha encontrado brillantes respuestas a sus necesidades.
En sus primeros 200 años de existencia, Nueva York, como toda América, miraba hacia Europa en busca de inspiración arquitectónica. No se conserva ninguno de los edificios levantados durante el período colonial holandés. A lo largo de los siglos XVIII y XIX las tendencias arquitectónicas dominantes seguían el ejemplo de Europa. Con el advenimiento de la arquitectura de hierro colado, a mediados del siglo XIX, del estilo art déco y la creciente altura de los rascacielos, la arquitectura de Nueva York adquirió personalidad propia.
En Nueva York se combinan variados tipos de arquitectura, lo que le otorga a la ciudad una riqueza arquitectónica única.
City Hall

-          Arquitectura federal. El estilo federal caracterizó la arquitectura civil del siglo XIX. Esta adaptación americana del estilo neoclásico de Adam floreció a principios del siglo XIX, apareciendo edificios cuadrados de dos o tres plantas, con tejados a cuatro aguas de poca altura, balaustradas y elementos decorativos, todo bien equilibrado. El City Hall (Ayuntamiento) es una mezcla de influencias de estilos federal y Renacimiento francés. Los almacenes de Schermerhorn Row (1812), en el distrito de Seaport, también son de este estilo.
India House

-          Brownstones. Son edificios construidos en piedra arenisca rojiza (brownstones), que respondían a las necesidades de la clase media del siglo XIX. La piedra arenisca rojiza, abundante y barata, se extraía en el cercano valle del río Connecticut y a orillas del río Hackensack, en New Jersey. Se encuentra en todos los barrios residenciales, en pequeñas casas o en edificios de apartamentos. Chelsea es la zona donde se hallan los mejores ejemplos. A causa de la falta de espacio, estos edificios eran muy estrechos pero también muy profundos. A un brownstone típico se accede por medio de un conjunto de escalones conocidos como stoop. Los sirvientes vivían en el sótano. El India House, en Wall St., es un gran exponente de este estilo.
Viviendas de bajo presupuesto

-          Bloques de viviendas populares. Son edificios construidos con bajos presupuestos, acogieron a muchos inmigrantes deseosos de iniciar una nueva vida. Estos bloques de apartamentos fueron construidos para absorber la avalancha de inmigrantes que se produjo entre 1840 y la Iª Guerra Mundial. Los edificios de seis pisos, con 30 m de fondo y 8 m de fachada, disponían de escasa iluminación y ventilación, especialmente en las habitaciones interiores. Posteriormente se construyeron dejando espacio entre edificios contiguos, pero ello contribuía a atizar el fuego en caso de incendio. Se encuentran principalmente en el Lower East Side. El Lower East Side Tenement Museum expone maquetas de estas edificaciones.
Número 28-20 de Greene St.

-          Arquitectura de hierro colado. El hierro colado fue muy utilizado en las fachadas. Se trata de una innovación estadounidense del siglo XIX, debido a que el hierro colado resultaba más barato que la piedra o el ladrillo y permitía prefabricar por moldeado elementos ornamentales para las fachadas. En la actualidad, Nueva York muestra la mayor concentración del mundo de fachadas total o parcialmente realizadas en este material. Un buen exponente se encuentra en los números 28-30 de Greene St., en el SoHo.
Mansión Frick

-          Beaux Arts. Es éste un estilo opulento, creado para la gente acaudalada, como se puede comprobar en la Mansión Frick. Este estilo arquitectónico de origen francés se impuso en la construcción de edificios públicos y residenciales durante la edad de oro de la ciudad de Nueva York, en el período comprendido entre 1880 y 1920. Durante esta época brillaron arquitectos como Richard Morris Hunt (Carnegie Hall, 1891; Metropolitan Museum, 1895), el primer arquitecto estadounidense que estudió en París; Cass Gilbert (Custom House, 1907; New York Insurance Building, 1928; US Courthouse, 1936); el equipo Warren & Wetmore (Grand Central Terminal, 1913; Helmsley Building, 1929); Carrère & Hastings (New York Public Library, 1911; Frick Mansion, 1914); y McKim, Mead & White, la firma más famosa (Villard Houses, 1884; United States General Post Office, 1913; Municipal Building, 1914).
The Majestic

-          Edificios de apartamentos. Al crecer la población, el escaso suelo edificable, se encareció, por lo que la mayoría de los neoyorquinos, incluso los ricos, empezó a considerar que las viviendas unifamiliares resultaban demasiado costosas y se inclinaron por la vivienda en comunidad. En 1884, el edificio Dakota, de Henry Hardenberg, inició la moda de inmuebles de apartamentos de lujo, que prosperó en la época de cambio de siglo en el Upper West Side. Muchos de ellos recordaban castillos y fueron construidos alrededor de amplios patios, ocultos desde la calle. Los más destacables son las cinco Twin Towers (torres gemelas), construidas en Central Park West en el apogeo del art déco (1929-1931). Sus nombres son: Eldorado, Century, San Remo y Majestic.
Gárgola del Chrysler Building

-          Los rascacielos. Estos edificios, gloria de la arquitectura neoyorkina, muestran una perfecta mezcla de ingeniería funcional y decoración fantástica, como se puede apreciar en las gárgolas del Chrysler Building. Los primeros rascacielos se construyeron en Chicago, pero Nueva York produjo las mayores innovaciones en este tipo de edificación. Em 1902, Daniel Burnham, arquitecto de Chicago, construyó el Flatiron Building, de 91 m, tan alto que algunos agoreros predijeron que se derrumbaría. En 1913, el Woolworth Building se elevó hasta los 241 m. Los pisos más altos tenían que estar retranqueados para que la luz llegara al nivel de la calle. Esto concordaba muy bien con el estilo art déco. El Chrysler Building (1930) fue el más alto del mundo hasta que se terminó el Empire State Building (1931). Ambos son ejemplos del art déco, pero fue el Group Health Insurance Building, de Raymond Hood, el que representó a Nueva York en el concurso de arquitectura International Style de 1932. El World Trade Center fue el edificio más alto de Nueva York hasta septiembre de 2001. Representó el estilo moderno “caja de cristal”, actualmente superado por el estilo posmodernista del Citigroup Center (1977).

Jewish Museum

-          Mansiones del siglo XIX. El Jewish Museum (Museo Judío), que en su origen fue la mansión de Félix M. Warburg, es un ejemplo del Renacimiento francés.
Seagram Building

-          Arquitectura moderna. El enorme Seagram Building, con sus muros lisos de bronce y cristal, representa la arquitectura de posguerra.
World Financial Center

-          Posmodernismo. Las formas caprichosas y elegantes de edificios como el World Financial Center, construido en 1985, marcan un atrevido cambio arquitectónico respecto de las décadas anteriores.

Depósito de agua estándar

Finalmente cabe hablar de los depósitos de agua que se recortan contra el cielo de Nueva York en las azoteas de muchos edificios. Algunas de estas formas fueron ideadas para enmascarar los imprescindibles pero poco atractivos depósitos de agua instalados en lo alto de los edificios. Al mirar hacia el cielo se descubren cúpulas y agujas ornamentales que transforman estas construcciones en verdaderos castillos en el aire. 

American Museum of Natural History, Nueva York

Entrada al American Museum of Natural History

De vuelta a Nueva York, no esperaba que el primer día tras el circuito por la Costa Este diluviara como lo hizo. ¿Qué haces en una ciudad que no es la tuya en un día que no para de jarrear? Obviamente, ir a un lugar cerrado. Y no tenía ganas de ver arte, me apetecía más el Museo de Historia Natural, considerado uno de los mejores del mundo. No me arrepentí. Era realmente impresionante, y como todo en Estados Unidos, era bestial, tanto como para perderse en las salas, que aún hoy tengo la sensación de haber visto sólo una parte del museo.

Mamíferos africanos

El museo es muy completo. Recuerdo desde las tallas de animales, entre ellos la reconstrucción de esqueletos de dinosaurios, como la esfera y las zonas dedicadas al Sistema Solar, así como las salas de las diferentes civilizaciones. Para una persona entusiasta de los animales, ver las maquetas de tantos y la explicación de su hábitat natural fue toda una experiencia para los sentidos.
Es uno de los mayores museos de historia natural del mundo. Desde que el edificio original se abrió en 1877, ha crecido hasta abarcar cuatro manzanas junto a Central Park West. Hoy alberga más de 30 millones de objetos. Por cierto, que este museo es para ir en plan familiar, dentro hay varios restaurantes y sería uno de los lugares donde, dentro de unos años, llevaría a mi sobrina a que disfrutara. Vaya, que es un museo para ir con niños. Y también me vino a la memoria la película de Noche en el museo, película que en su mayor parte se grabó aquí.
Barosaurio

Lo primero que te encuentras, nada más entrar, es el esqueleto del barosaurio en el vestíbulo principal. Se trata del especímen de barosaurio más grande del mundo. Hay tres esqueletos: una hembra erguida defiende a su cría de otro depredador. Los tres esqueletos fueron montados con piezas fósiles originales.
Elefantes de África

Los elefantes de África que se ven en la planta baja son un conjunto impactante, sobre todo porque los ojos de cristal de los elefantes es una de las primeras cosas que te encuentras nada más entrar. Cuatro de los elefantes fueron capturados hacia 1920 por Karl Akeley, a quien se debe la sala de los mamíferos africanos.
Ballena azul

Otro ejemplar interesante es la ballena azul. Es el mayor de todos los animales, vivos o extintos. Puede pesar hasta 100 toneladas. La réplica expuesta en el museo es de una hembra capturada en la costa sur de Estados Unidos en 1925.
Gran canoa

Me gustó mucho la parte de la historia de las civilizaciones. Me salté la parte que tiene que ver con Japón y con Nueva Zelanda, porque al haber estado en los propios países lo que me van a mostrar no va a ser tan completo como lo vi allí, y porque por lo general son cosas que ya me han contado o he visto “in situ”. La gran canoa me recordó a los maoríes. Es una canoa de guerra de 19,2 m proveniente del Pacífico Noroeste que fue labrada en el tronco de un cedro.
Corte del tronco de una secuoya gigante

También es impresionante el corte transversal de la secuoya gigante de 1.342 círculos anuales y 4,8 m de diámetro. Las secuoyas son una de las especies vegetales más grandes del mundo.
Rose Center for Earth and Space

Uno de los anexos que se encuentran en el museo, es el Rose Center for Earth and Space. Ubicado en una esfera de 26,5 m, contiene el avanzado Space Theatre, el Cosmic Pathway, una rampa espiral de 106 m con una cronología de 13 billones de años de evolución y el Big Bang Theater. En la sala del Universo se muestran los asombrosos descubrimientos de la astrofísica moderna.
Fachada de la calle 77

Salí del museo por otra puerta que daba a un lateral del edificio, y aún hoy sé que hubiera necesitado al menos tres días para ver la mayor parte de este museo. Otro lugar titánico, como todo lo que tiene la etiqueta de “norteamericano”.

sábado, julio 20, 2013

El ligero aroma del aire de un sábado tormentoso

He pasado toda la tarde en las piscinas municipales, pero no precisamente dentro del agua, sino bajo el agua. Nuestra intención era ir a las cinco a bañarnos, pero se ha nublado. Así que hemos ido, pero sólo a tomar café. Un café que se ha alargado hasta las 20.30h, porque a ver quién volvía a casa caminando con la que estaba cayendo fuera. Al final, he regresado en coche.
En algún momento he pensado en él, en cuándo le daré el regalo. Lo cierto es que si no le veo este fin de semana, sé que me pasaré por su oficina el lunes. Le tengo en mi pensamiento frecuentemente en los últimos días.

viernes, julio 19, 2013

Ya no hay marcha atrás


A veces hacemos cosas que salen del corazón. Hoy no podía pasar sin hablar con él. Pero no cogía, hasta que al mediodía he escuchado esa voz tan sensual. Es adorable, simplemente adorable.
Ahora ya no me puedo echar para atrás porque ahora él sí que sabe que tengo un regalo para él. Para cuando pueda dárselo podría escribir una historia. De hecho, podría escribir LA HISTORIA con mayúsculas. Quizás la escriba para el año que viene. Ahora que se lo he dicho no puedo echarme atrás.

Adoro hablar con él. Me deja siempre con un buen sabor de boca. Creo que desde las dos no se me ha quitado la sonrisa de la boca.

jueves, julio 18, 2013

Terminando

Para una persona poco dada a las manualidades tiene mucho mérito haber preparado un regalo a mano. No podía ser de otra manera. Si se lo compro sería igual que al resto del mundo, así que para una persona especial sólo podía hacer algo especial. Y sólo en dos días. Pensándolo bien, si me lo hubiera tomado con calma hace un mes me hubiera salido algo mucho mejor. Es algo mío, hecho con mis manos. La música ha sido elegida por mí, pero ahora creo que no es tan importante la música sino todo lo que le escribo.
A personas especiales regalos especiales. En cuanto se lo dé le estaré entregando un pedazo de mí.
Y en este preciso instante, a una hora de su cumpleaños, me da pánico darle este regalo. Por todo lo que supone, por lo implícito más que por lo que se ve a simple vista. Él será consciente de que me ha salido del corazón, de que lo he hecho con amor. Y que sólo me tomo esa molestia por él.
Ahora es cuando me echo para atrás, y sobre mí se cierne una gran pregunta: ¿Se lo terminaré entregando?

A las cuatro

Venía a las cuatro a la oficina conduciendo, cuando me lo he cruzado. Le he dado con la mano pero no sé si me habrá visto; iba un tanto despistada. ¿Dónde iría? Curiosa me hallo.

Especialmente especial


El viernes es su cumpleaños y aún no tengo preparado su regalo de cumpleaños. Hasta a mí me resulta sorprendente tener tantas cosas que decirle y que haya hecho veinte borradores ya que no me llenan porque no terminan de convencerme ni de decir lo que quiero decir. Sólo me pasa con él. Sé que en el momento en que me centre y no piense en nada más le terminaré escribiendo lo que quiero decirle. Es decir, que no le diré nada que no sepa ya, pero quiero que ese día en concreto se sienta especialmente especial.
Mañana es jueves y los jueves siempre tienen magia...

miércoles, julio 17, 2013

Filadelfia


Independence Mall

De regreso a Nueva York, habíamos de pasar un día en Filadelfia. Es una ciudad con mucha historia, demasiada quizás. Y es una ciudad cuyo centro histórico conserva los edificios tal cual estaban en 1776.
Filadelfia, apodada la ciudad del amor fraternal, es la ciudad más grande de Pensilvania y la cuna histórica del país. En 1776, los representantes de las 13 colonias británicas firmaron aquí la Declaración de Independencia y se convirtió en la primera capital de la joven nación. Desde que el cuáquero inglés William Penn fundó este asentamiento a finales del siglo XVII, el puerto de Filadelfia, en el río Delaware, ha recibido a miles de inmigrantes de todo el mundo. Su trabajo fortaleció a la ciudad en expansión durante dos siglos de crecimiento industrial, guerras y reveses económicos. En la actualidad, los barrios y restaurantes reflejan esta ecléctica mezcla étnica. La rica historia de Filadelfia, sus colecciones de arte de renombre mundial, sus interesantes museos, sus elegantes hoteles y restaurantes y el mayor parque público ajardinado del país convierten a esta ciudad en uno de lo destinos más populares del país.
El Independence National Historic Park es un parque urbano de 18 hectáreas, conocido como Independence Mall. Abarca varias construcciones del siglo XVIII relacionadas con la independencia de Estados Unidos. La Declaración de Independencia, que anunció el nacimiento de un nuevo país, se firmó en esta histórica zona. Dominado por la elevada torre de ladrillo del Independence Hall, en el parque se hallan la calle más antigua de la ciudad, la ceca y varios museos que ilustran el pasado colonial y marinero de Filadelfia y su herencia étnica.
Independence Hall

En el Independence Hall, Patrimonio de la Humanidad, se firmó la Declaración de Independencia el 4 de Julio de 1776. Es un sencillo edificio de ladrillo al oeste del río Delaware y la construcción más importante del Independence National Historic Park. Aquí, conocido con anterioridad como State House of Pennsylvania, se redactó el borrador de la Declaración de Independencia, el documento por el cual Estados Unidos se independizó del Imperio Británico.
El edificio fue diseñado por el maestro carpintero Edmund Woolley y el jurista Andrew Hamilton y se terminó en 1748. Las salas de reuniones, amuebladas modestamente, permanecen igual que a finales de la década de 1700. Allí se encuentran las sillas de estilo Windsor en las que se sentaron los líderes coloniales que debatieron el contenido de la Declaración. Aunque el Congreso Continental rechazó dos pasajes del primer borrador –una referencia malhumorada al pueblo inglés y una amarga denuncia del comercio de esclavos-, el documento se adoptó sin cambios significativos y se aprobó en el Congreso el 4 de Julio de 1776. El borrador de la Constitución de Estados Unidos se redactó en la misma sala en 1787.
Por falta de tiempo y por la enorme fila que había para entrar, no pudimos ver la sala donde se firmó la Declaración de Independencia, pero sí la campana símbolo de toda una nación.
Liberty Bell

Liberty Bell, la gran campana de bronce que colgaba de la torre, está hoy instalada en el nuevo Liberty Bell Center, cerca del Independence Hall. El 4 de Julio de 1776 se hizo famosa porque estuvo tocando “a independencia” durante todo el día. En 1846 se abrió una pequeña grieta y ya no se pudo tañer más. Es el símbolo más célebre de la lucha de las colonias por el autogobierno y en ella se puede leer “Proclama la libertad por todo el país”. Antes de llegar a Filadelfia, la campana iba visitando ciudad tras ciudad, porque era un honor tener el símbolo de la independencia de Estados Unidos, pero cuando se originó la grieta, decidieron ubicarla cerca de su lugar de origen.
El US Mint alberga la ceca de Filadelfia, la más antigua del país. Acuña la mayoría de las monedas que se usan cotidianamente a día de hoy, y también fabrica oro en lingotes y medallas nacionales. Las primeras monedas, acuñadas en 1793, eran peniques y medios peniques de cobre y se utilizaban sólo para el comercio local en las colonias. En la actualidad, cientos de máquinas y operarios trabajan 24 horas al día, 5 días a la semana, en una sala del tamaño de un campo de fútbol, acuñando, templando, contando y empaquetando quarters, dimes y peniques por valor de millones de dólares.
En Filadelfia se creó la primera Bolsa del país, que en vez de comprar y vender acciones, lo hacía mediante cereal.
Placa conmemorativa a Benjamin Franklin

Hay muchos edificios dedicados a Benjamin Franklin en Filadelfia. Uno de ellos es el Franklin Court. Allí vivió y murió Benjamin Franklin, que en la actualidad alberga el B. Free Franklin Post Office and Museum.
También se encuentra como en su época la casa de Betsy Boss, a quien se le atribuye haber bordado la primera bandera de Estados Unidos.
City Hall

El Ayuntamiento de Filadelfia tiene en su cúpula una estatua de William Penn, fundador de la ciudad.
Masonic Temple

Pasamos por el Masonic Temple, una joya arquitectónica que se inauguró en 1873 como la Gran Logia de los Libres y Aceptados Masones de Pensilvania. Alberga hermosas salas de reuniones de varios estilos decorativos. El colorido y la ornamentación de la Sala Oriental es una copia de la Alhambra de Granada, la Sala Renacentista sigue un motivo renacentista italiano y la Sala Egipcia se inspiró en los templos de Luxor, Karnak y Filé. Grandes arcos, pináculos y agujas conforman la Sala Gótica; el emblema con la cruz y la corona de Sir Knights (“Bajo este símbolo conquistarás”) cuelga sobre una réplica del trono del arzobispo de la catedral de Canterbury. Estas salas, todavía en funcionamiento, se crearon para rendir homenaje a los oficios relacionados con la construcción, y gran parte de la piedra y los azulejos son imperceptiblemente falsos –una muestra de la habilidad de los hombres que lo hicieron-.
Philadelphia Museum of Art

El Museo de Arte de Filadelfia es un edificio grecorromano que organiza importantes exposiciones para complementar su colección permanente, que abarca desde manuscritos iluminados del siglo XV hasta esculturas modernas de Constantin Brancusi. El claustro medieval y la fuente de la segunda planta son algunas de sus joyas, junto con una capilla gótica francesa y el templo con pilares de Madurai (India). Junto a las salas de pintura estadounidense se encuentra una colección de artes decorativas de la Pensilvania holandesa.
Estatua de Rocky

Junto al Museo de Arte hay un parque con innumerables esculturas, pero sin duda destaca la de Rocky.
The Bourse

Finalmente entramos en The Bourse, una especie de centro comercial con muchas tiendas y restaurantes donde daba la sensación de que entrabas en otro siglo. Me encantó este lugar.

Salimos una hora más tarde de Filadelfia porque la calle donde había de recogernos el autobús había sido cortada por una manifestación de gays y lesbianas, a los que tuvimos ocasión de ver.

Filadelfia me encantó. Caminar por el centro, entre sus parques, sus coches de caballos y sus edificios de ladrillo rematados en blanco fue una experiencia exquisita, para repetir. Parece que estuviéramos viviendo en otra época.

Tiempo de cenizas


Empecé este libro a finales de mayo, pero por diversas circunstancias tuve que dejarlo para volver a retomarlo después. El principal motivo fue que no quería cargar en la maleta con él en el viaje que hice a Estados Unidos, ya que es un libro de poco más de 700 páginas de tapa dura. Cuando volví de Estados Unidos, en vez de cogerlo de nuevo, opté por leer La trilogía de Nueva York, y todo porque con la mente fresca del viaje, aún no quería cambiar el chip, quería al menos mentalmente que mi mente siguiera disfrutando un poco más de Nueva York. Y al final, cuando lo retomé lo he disfrutado con ganas, tanto que la mayor parte del libro que me quedaba aún lo he disfrutado enormemente.
Sería muy largo describir todo lo que acontece en esta novela, incluso hablar de los personajes históricos que aparecen, que no son pocos. Así que me centraré en diversos aspectos como el tiempo del que habla el título y en los personajes protagonistas, que con una moral elevada se terminan convirtiendo en unos verdaderos héroes en el tiempo que les tocó vivir.
El título de Tiempo de cenizas tiene dos claras alusiones a dos diferentes tipos de hogueras, una la de las vanidades manifestada en la intolerancia de Savonarola y la censura de libros e ideas en la Florencia del siglo XV, y la otra hoguera es mucho más cruel, el medio utilizado por la Inquisición española para quemar vivos a seres humanos, porque en aquella época, amparados por los monarcas, nadie estaba libre de culpa, terminando incluso por quemar vivos a todos aquellos que no se retractaban.
Personajes históricos que aparecen en la novela son, en primer término, Nicolás de Maquiavelo, Miquel Corella, Girolamo Savonarola, Innico d’Avalos, El Gran Capitán y Bernat II de Vilamarí, que en algunos capítulos aparecen en un primer plano, en una relación muy estrecha con el protagonista principal. En un tranfondo histórico, aparecen los Reyes Católicos, el Papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia), sus hijos Juan, César, Jofré y Lucrecia Borgia, Sancha de Aragón y Vannozza dei Cattanei.
La novela transcurre entre dos países: Italia y España, quizás dos de los países más importantes a finales del siglo XV, donde España se afianzaba como una gran potencia al haber descubierto territorios en América que les proveían del oro necesario para pagar a los soldados que se requerían en tantas guerras en tantos frentes abiertos. E Italia, un reino de taifas, donde el poder del Vaticano era inmenso, pues todos los reyes europeos necesitaban la venia papal y al Papa como aliado.
Esta historia comienza en Roma, donde Joan Serra de Llafranc acaba de inaugurar una librería de enorme fama en la ciudad. Es la Roma de los catalani, aquellos que son favoritos del Papa, y en esa época los catalanes afincados en Roma estaban protegidos por el ejército del Vaticano. Joan, el protagonista de estas páginas, nos hace reír y llorar, nos hace añorar tiempos mejores, nos hace guardar rencor a aquel que le sacó de su tierra natal, Llafranc, y al que finalmente tiene tanto que agradecer. Joan vivía en un pueblo catalán de pescadores, cuando los piratas vestidos de sarracenos al mando del almirante Vilamarí atacaron a su familia y mataron a su padre. En el barco, se puso a trabajar para Vilamarí, llegó a Barcelona junto a su hermano Gabriel y les acogió la Hermandad de los Eloys (la del metal), la más poderosa de la ciudad. Pero muy pronto Joan se puso a trabajar de aprendiz en la librería de los Corró. Acusados los dueños de la misma por distribuir e imprimir libros prohibidos, la Inquisición les condena a la hoguera y Joan decide marchar a Italia, donde se casará con Anna Roig, viuda con un niño pequeño, a la que conocía de un negocio cercano a la librería de los Corró.
El tiempo que vivirán los Serra en Roma será relativamente feliz. Pero la protección de los catalani y formar parte del clan que rodea al Papa Alejandro VI tiene un precio, un precio demasiado alto a veces, pero que va forjando la personalidad de Joan y Anna. Mientras que Juan Borgia es capitán del ejército vaticano y deseando a Anna, terminará cometiendo su violación. Su mano derecha, Miquel Corella, conocido en Roma como Michelotto, temido como el verdugo de los Borgia, ayudará a vengarse a Joan. La violación es una de las partes del libro más dolorosas, que pese a que no se describe nada, creo que intuirlo es peor. Y es que hay que tener en cuenta que el lector está totalmente en el lugar de Joan en ese instante y se llega a pasar mal. Cuando Juan Borgia sea asesinado por Joan y César Borgia se convierta en el capitán de los ejércitos vaticanos, los Serra vivirán una época relativamente feliz, aunque Joan tenga que cumplir ciertas obligaciones. Unas, para con los catalani, haciéndose pasar por fraile dominico español en un monasterio de Florencia y contribuir a la caída de Savonarola. Otras con el Reino de España, pues capturado por Vilamarí no había cumplido en tiempo que estuvo condenado a galeras, por lo que tuvo que ir a luchar junto a Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán, de donde volvió con honores. Muerto el Papa y traicionado César Borgia, con la financiación de Innico d’Avalos, Joan regresa a Barcelona, donde se reencontrará con su peor enemigo, Felip Girgós, convertido en fiscal de la Inquisición. Éste intentará causar temor a la familia de Joan, llevándoles incluso a la hoguera por imprimir libros prohibidos. Sólo que en el último instante aparecerá Miquel Corella para salvarles, por orden de Vilamarí, convertido ahora en Gobernador de Nápoles.
En realidad, dejando de lado toda la historia del libro, que no es poca, es un libro de amor. Joan y Anna se aman por encima de todas las cosas, y no les importará morir junto al amado en la hoguera de la Inquisición. La fuerza del libro está en el amor de estos dos personajes.
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Palacio Real, Barcelona, sede de la Inquisición en el siglo XV

Es un libro interesante que cuenta mucho de historia y que merece la pena leer con calma. Me ha encantado. El misterio de las atrocidades en época de los Borgia siempre atrae, incluso los castigos y torturas de la Inquisición, las intrigas de la Corte en la Edad Media, etc.

martes, julio 16, 2013

Una hora sin luz

Lo malo de las tormentas feroces es que crean cierto caos. Esta mañana estaba en Correos y no tenían línea de teléfono, con todo lo que conlleva en una oficina de cara al público. Esta noche he cenado con la tenue luz del anochecer y hemos estado una hora sin luz. Entonces le he preguntado a él si tenía luz. Estaba a oscuras y en silencio y sólo pensaba en él, en esa dulzura que emana, en todas las cosas buenas que hay en él. Si en el mundo hubiera al menos algunas personas como él todo sería más sencillo. Pero él es único. Adorable. Un ángel.

lunes, julio 15, 2013

Un regalo

Estoy preparando un regalo especial para una persona especial. Y, por muy extraño que parezca, no me salen las palabras. O me salen muchas palabras diciendo mucho que quizás no quiero decir.
Se me ha roto el blog y sólo puedo escribir desde el móvil.

domingo, julio 14, 2013

En tierra de los Amish

En el Estado de Pennsylvania hay una comunidad Amish. Es muy fácil reconocerlos. Hay otras dos comunidades Amish en los Estados de Nueva York y Ohio.
Los Amish descienden del movimiento anabaptista suizo de 1525, una ramificación de la reforma protestante cuyo credo rechazaba las formalidades de las iglesias establecidas. La antigua orden de los Amish es la más conservadora de la secta y rehúsa cualquier elemento que pueda unirla al resto del mundo, como la electricidad, el teléfono y el coche. Los Amish estadounidenses llaman la atención por su atuendo sencillo y oscuro –las mujeres con gorritos blancos para rezar y los hombres con sombrero de paja- y por sus coches de caballos: se diferencian poco de sus antepasados del siglo XVII que llegaron en busca de libertad religiosa.

Amish de Pennsylvania