Si hay personajes polimórficos y polisémicos ésos son, sin duda alguna, los duendes. Reales para muchos de nuestros antepasados, han sobrevivido a través del tiempo, estando presentes en cuentos y leyendas.
Bajo esta denominación existen muchos y diversos personajes, que tienen en común su pequeño tamaño, la longevidad y el hecho de alejarse habitualmente de la vista de los humanos y del ruido por ellos provocado, por lo que no es extraño que en ocasiones no resulte fácil diferenciarlos de fantasmas, trasgos, trolls, gnomos o enanos.
El duende en un personaje invisible o casi invisible, trasteador, tiene su primer ser en caserones inhabitados y lóbregos. Son engendrados y alimentados por el ambiente impuro de dichos lugares y se divierten quitando y poniendo platos, jugando a los bolos, tirando chinas... y prefieren a los niños antes que a los adultos. Muchos duendes aman a los caballos.
Sus vestimentas varían desde los ropajes rojos con capirotes del mismo color, hasta túnicas blancas, pasando por otros, como los hábitos de tipo capuchino.
Duendes domésticos
Bajo esta denominación existen muchos y diversos personajes, que tienen en común su pequeño tamaño, la longevidad y el hecho de alejarse habitualmente de la vista de los humanos y del ruido por ellos provocado, por lo que no es extraño que en ocasiones no resulte fácil diferenciarlos de fantasmas, trasgos, trolls, gnomos o enanos.
El duende en un personaje invisible o casi invisible, trasteador, tiene su primer ser en caserones inhabitados y lóbregos. Son engendrados y alimentados por el ambiente impuro de dichos lugares y se divierten quitando y poniendo platos, jugando a los bolos, tirando chinas... y prefieren a los niños antes que a los adultos. Muchos duendes aman a los caballos.
Sus vestimentas varían desde los ropajes rojos con capirotes del mismo color, hasta túnicas blancas, pasando por otros, como los hábitos de tipo capuchino.
Duendes domésticos
Aman la casa y a cuantos en ella viven, siempre que éstos se porten bien con ellos, pagando los favores con favores, y vengándose cruelmente por las molestias que les causan voluntariamente. Sus lugares predilectos son la cuadra –donde se entretienen con los animales-, el desván y la cocina, en la que les encanta jugar con la harina, los cacharros y los cedazos. Y si por la noche, al retirarse a la cama, la familia deja arropada la ceniza y algo de comida, serán duendes satisfechos y poco conflictivos.
Si han de elegir entre casa y familia, suelen decantarse por la vivienda. En ocasiones, sin embargo, se unen a alguien y no le abandonan mientras viva. Si viven en un edificio y les molesta la gente, suelen acercarse para comunicárselo y pedirles que no hagan tanto ruido.
En casi toda Europa, los duendes cuidan de la casa y procuran su bienestar, siempre y cuando no se contraríen sus deseos. Basta ausentarse dos o tres años de ella para que se aburran y se vayan a otra parte.
Los duendes domésticos ayudan a las personas en las tareas de la casa. Si los dueños, agradecidos, les regalan nuevas ropas, los duendes desaparecen para siempre.
Duende de los niños
Si han de elegir entre casa y familia, suelen decantarse por la vivienda. En ocasiones, sin embargo, se unen a alguien y no le abandonan mientras viva. Si viven en un edificio y les molesta la gente, suelen acercarse para comunicárselo y pedirles que no hagan tanto ruido.
En casi toda Europa, los duendes cuidan de la casa y procuran su bienestar, siempre y cuando no se contraríen sus deseos. Basta ausentarse dos o tres años de ella para que se aburran y se vayan a otra parte.
Los duendes domésticos ayudan a las personas en las tareas de la casa. Si los dueños, agradecidos, les regalan nuevas ropas, los duendes desaparecen para siempre.
Duende de los niños
Estos duendes cuidan de los niños y de los animales, les defienden y juegan con ellos. Se trata de duendecillos diminutos, que se deslizan con las plateadas motitas de polvo que causan los rayos de sol que atraviesan las habitaciones, vigilan el sueño de los infantes y les acompañan si están solos. Suelen verlos los más pequeños, aunque dejan de hacerlo al crecer o cuando algún adulto les dice que sólo se trata de motas de polvo. Son muchos los ratos que pasan niños y animales ensimismados mirando los rayos de luz, mientras tratan de coger a los duendes.
En Cantabria se les llama cuines y son muy ancianos, simpáticos, rechonchos, amables y pacíficos. Juegan con los críos y les defienden de quienes pretendan dañarlos, mientras les inculcan los principios del respeto al prójimo, la virtud y el orden.
En algunos lugares de Asturias, Extremadura y Castilla la Vieja, se le denomina Pijamón. En Murcia son muy inteligentes y pueden adoptar cualquier forma, aunque su preferida es la de ratones colorados, son amantes de la música, la lectura y de jugar con los niños.
Duende de las aguas
En Cantabria se les llama cuines y son muy ancianos, simpáticos, rechonchos, amables y pacíficos. Juegan con los críos y les defienden de quienes pretendan dañarlos, mientras les inculcan los principios del respeto al prójimo, la virtud y el orden.
En algunos lugares de Asturias, Extremadura y Castilla la Vieja, se le denomina Pijamón. En Murcia son muy inteligentes y pueden adoptar cualquier forma, aunque su preferida es la de ratones colorados, son amantes de la música, la lectura y de jugar con los niños.
Duende de las aguas
Se deslizan una y otra vez por los chorros que salen de los caños, con el peligro de caer dentro de los cántaros. Si el que coge agua se apercibe de ello y devuelve al duende a la fuente, es posible que le premie, bien con tesoros o bien con algún logro personal. Si no lo ven y se lo tragan al beber, empieza a saltar y a moverse dentro de la persona, dando lugar al dicho: “tiene el duende en el cuerpo”.
Enanuco del bígaro
Enanuco del bígaro
Según diferentes leyendas, muestra personalidades diferentes.
Por un lado, es un personaje moralizante que toca el bígaro para llamar la atención de las gentes honradas, buenas y trabajadoras, a las que a menudo ayuda a conseguir sus sueños, convirtiendo puñados de tierra en oro para que puedan salir de la pobreza o sacándoles de apuros. Pero si se vuelven avariciosas y holgazanas y acuden de nuevo a él en demanda de más ayuda, les devuelve a su primitivo estado de miseria.
Por otra parte, es un personaje travieso y perjudicial, ya que atrae con su música a los cuidadores de ganado, a los que distrae con su charla hasta la caída del sol. En ese momento, si quienes le escuchan son una pareja, corrompe el agua y la llena de escorpiones y gusarapos, les ofrece cecina y borona para despertar su sed y que beban. Cuando lo consigue y ellos se dan cuenta, se ríe divertido y, tras dar varias piruetas y tocar el bígaro, escupe y desaparece entre la maleza. A quienes han bebido les sobreviene un terrible picor. Si no mueren en la violencia del acto sexual que se desencadena a continuación, fallecen después al ser víctimas de la ictericia.
Duendes de bosques y montes
Por un lado, es un personaje moralizante que toca el bígaro para llamar la atención de las gentes honradas, buenas y trabajadoras, a las que a menudo ayuda a conseguir sus sueños, convirtiendo puñados de tierra en oro para que puedan salir de la pobreza o sacándoles de apuros. Pero si se vuelven avariciosas y holgazanas y acuden de nuevo a él en demanda de más ayuda, les devuelve a su primitivo estado de miseria.
Por otra parte, es un personaje travieso y perjudicial, ya que atrae con su música a los cuidadores de ganado, a los que distrae con su charla hasta la caída del sol. En ese momento, si quienes le escuchan son una pareja, corrompe el agua y la llena de escorpiones y gusarapos, les ofrece cecina y borona para despertar su sed y que beban. Cuando lo consigue y ellos se dan cuenta, se ríe divertido y, tras dar varias piruetas y tocar el bígaro, escupe y desaparece entre la maleza. A quienes han bebido les sobreviene un terrible picor. Si no mueren en la violencia del acto sexual que se desencadena a continuación, fallecen después al ser víctimas de la ictericia.
Duendes de bosques y montes
Los montes y los bosques de nuestro país se encuentran llenos de traviesos duendes que protegen a sus habitantes y a las buenas gentes, mientras que castigan a quienes se portan mal, sobre todo si lo hacen con los seres vivos.
En Cantabria van vestidos con ropas con colores de la naturaleza, se mimetizan con ella o adoptan la forma de algún habitante del bosque. Van siempre acompañados por un lobo, que también puede transformarse en otros animales. Únicamente son descubiertos cuando ellos quieren mostrarse a alguien.
Trenti
En Cantabria van vestidos con ropas con colores de la naturaleza, se mimetizan con ella o adoptan la forma de algún habitante del bosque. Van siempre acompañados por un lobo, que también puede transformarse en otros animales. Únicamente son descubiertos cuando ellos quieren mostrarse a alguien.
Trenti
Es un duende de los bosques, que adopta una personalidad muy especial. Se trata de un enano que anda por los montes vestido con ropaje de hojas y musgo. Duerme en las torcas cuando es invierno y bajo los árboles en verano. Come panojas y endrinas, pero no bebe agua porque le sirve de veneno. Es malicioso y pícaro. Se esconde entre las matas de los senderos y jala de las sayas a las muchachas. Los ojos del trenti son verdes y su cara, negra.
Tentirujo
Tentirujo
Es un duendecillo que lleva boina y el rabo enhiesto, parvo físicamente y viste ropas de color rojo. Se dedica a excitar físicamente a las mozas que están solas.
Enano buscador
Enano buscador
Si en Cantabria hay un duende bondadoso, al que todos acuden siempre, ése es el “enano buscador”, “duende que encuentra las cosas” o “duende zahorí”. Localiza lo extraviado y, a veces, busca novio o novia a quien lo solicita.
Duendes de los cultivos
Tardo, pesadillo, inguma
Son dos hermanos gemelos, uno más tranquilo que el otro. Casi siempre se recurre al primero, porque es más rápido. Alegre y bromista, es de ronca voz y fuerte risa. De tamaño pequeño, su larga nariz y sus grandes ojos negros le ayudan en su labor de rastreador. Va vestido con una larga zamarra rojiza sujeta por un cinturón, lleva abarcas de piel amarilla, un catalejo que todo lo ve y una honda de piel de sapo para defenderse de los animales peligrosos. Inquieto correcaminos, nunca para ni tiene vivienda fija. Su hermano va vestido de verde y con madreñas de fresno con suela de piedra, se apoya en una vara y no lleva catalejo ni honda.
El duende busca lo perdido sólo si ve que la gente tiene buena fe y que no se impacienta, y lleva a su dueño junto a ello, cargándole en brazos si es preciso. Si la persona actúa con bromas o se impacienta, el duende busca lo perdido y se lo da a alguien que lo necesite. Si es mala persona, sólo se escucha una sonora carcajada. Si quien perdió algo tiene suficientes medios, el duende le pide una propina una vez encontrado y la reparte entre los necesitados.
El duende busca lo perdido sólo si ve que la gente tiene buena fe y que no se impacienta, y lleva a su dueño junto a ello, cargándole en brazos si es preciso. Si la persona actúa con bromas o se impacienta, el duende busca lo perdido y se lo da a alguien que lo necesite. Si es mala persona, sólo se escucha una sonora carcajada. Si quien perdió algo tiene suficientes medios, el duende le pide una propina una vez encontrado y la reparte entre los necesitados.
Duendes de los cultivos
En los cultivos también tienen su morada duendes particulares. Los campesinos creen que son los espíritus de los muertos.
Cuando los panizos estaban muy altos, decían que había “penitentes” que se metían en las tierras. Si alguno lloraba o era mala persona, los duendes salían y le mataban.
Cuando los panizos estaban muy altos, decían que había “penitentes” que se metían en las tierras. Si alguno lloraba o era mala persona, los duendes salían y le mataban.
Tardo, pesadillo, inguma
En cuanto a las pesadillas y ahogos nocturnos, se les atribuyen estos actos a un tipo de duendes malignos, que se divierten causándolos.
El tardo o pesadillo de tierras castellanas, gallegas y leonesas, semejante al inguma vasco y navarro, se alimenta de la energía vital de los humanos, que roban sentándose por la noche sobre el pecho del que está durmiendo.
Son causantes de las pesadillas de los mayores, pueden desencadenar un ahogo grave en los niños pequeños. Los animales tienen capacidad de verlos, por lo que dormir con uno en la habitación es un remedio infalible, pues se enfrentarán a ellos para defender a su amo. Otra solución es dejar sobre la mesilla un puñado de granos menudos, ya que solamente saben contar hasta cien, y mientras lo hacen amanece y desaparece.
A veces suelen enredar el pelo a los que duermen.
Pesanta y manona
El tardo o pesadillo de tierras castellanas, gallegas y leonesas, semejante al inguma vasco y navarro, se alimenta de la energía vital de los humanos, que roban sentándose por la noche sobre el pecho del que está durmiendo.
Son causantes de las pesadillas de los mayores, pueden desencadenar un ahogo grave en los niños pequeños. Los animales tienen capacidad de verlos, por lo que dormir con uno en la habitación es un remedio infalible, pues se enfrentarán a ellos para defender a su amo. Otra solución es dejar sobre la mesilla un puñado de granos menudos, ya que solamente saben contar hasta cien, y mientras lo hacen amanece y desaparece.
A veces suelen enredar el pelo a los que duermen.
Pesanta y manona
Este ser –que tiene poco aspecto de duende- no se conforma con sentarse sobre el pecho para causar desazones nocturnas, sino que adereza sus fechorías desordenando todos los cacharros de la casa.
La pesanta catalana, el pesadiellu asturiano y la manona castellana y extremeña tiene una enorme mano que desordena todo cuanto encuentra y aprieta cuello y pecho de los durmientes para causar pesadillas.
Follets
La pesanta catalana, el pesadiellu asturiano y la manona castellana y extremeña tiene una enorme mano que desordena todo cuanto encuentra y aprieta cuello y pecho de los durmientes para causar pesadillas.
Follets
Muchos duendes aprovechan la noche para cumplir con su cometido. Algunos de éstos son los Follets, presentes en toda la costa mediterránea europea.
Son más pequeños que la mayoría de los duendes, alegres y divertidos, aman a quienes trabajan duro y les encanta revolver y escandalizar. Obtienen placer molestando a las mujeres por la noche. Provocan vientos en algunas zonas y pueden ser de gran ayuda para quienes consigan su amistad, aguantando sus bromas con paciencia y dejando el rescoldo de la chimenea arropado por las noches.
No hay forma de separarle de la familia que elige, pero se le puede atraer con un plato de golosinas colocado en el alféizar o evitar su entrada en la casa colocando un montoncito de mijo, ya que tiene la palma de la mano agujereada.
Barruget
Son más pequeños que la mayoría de los duendes, alegres y divertidos, aman a quienes trabajan duro y les encanta revolver y escandalizar. Obtienen placer molestando a las mujeres por la noche. Provocan vientos en algunas zonas y pueden ser de gran ayuda para quienes consigan su amistad, aguantando sus bromas con paciencia y dejando el rescoldo de la chimenea arropado por las noches.
No hay forma de separarle de la familia que elige, pero se le puede atraer con un plato de golosinas colocado en el alféizar o evitar su entrada en la casa colocando un montoncito de mijo, ya que tiene la palma de la mano agujereada.
Barruget
El barruget de Ibiza es un duende realmente molesto, que se pasa el día haciendo diabluras, moviendo y rompiendo muebles y adornos, llamando a puertas y tirando cosas por el suelo.
Etxejaun
Etxejaun
En el País Vasco, el etxejaun o “señor de la casa” es un bienhechor, el guardián del hogar. Acude a pasar la noche en la casa cuando los habitantes duermen. El etxejaun se enfada si encuentra los cacharros sin fregar, el fuego apagado y, a veces, cuando no se le ha hecho algún tipo de ofrenda consistente en comida.
Duende de Zaragoza
Duende de Zaragoza
En los años treinta, en un inmueble de Zaragoza comenzaron a escucharse sonoras carcajadas de madrugada, que alarmaron a los vecinos. Éstos salieron al rellano sin encontrar a nadie. Durante varios días oyeron durante la noche ruidos lejanos y menos intensos.
En uno de los pisos, la criada, al cerrar la tapa del fogón, oyó un grito con timbre varonil. Las voces siguieron durante mucho tiempo. Los inquilinos desalojaron la casa, que fue ocupada por otros vecinos. Entre ellos había un pequeño de cuatro años que mantenía conversaciones con el duende. Éste ya no elevaba la voz, tan sólo hablaba y contestaba a los acertijos y adivinanzas que le proponían.
En uno de los pisos, la criada, al cerrar la tapa del fogón, oyó un grito con timbre varonil. Las voces siguieron durante mucho tiempo. Los inquilinos desalojaron la casa, que fue ocupada por otros vecinos. Entre ellos había un pequeño de cuatro años que mantenía conversaciones con el duende. Éste ya no elevaba la voz, tan sólo hablaba y contestaba a los acertijos y adivinanzas que le proponían.





































