martes, enero 28, 2025

Viaje a Tenerife: Icod de los Vinos

Llegando a Icod de los Vinos

Icod se encuentra al norte de la isla de Tenerife. Es conocida como la Ciudad del Drago, por albergar el famoso Drago Milenario, uno de los símbolos más emblemáticos de la isla.

El casco antiguo de la ciudad ha sido declarado Bien de Interés Cultural, debido a su importancia histórica.

En el sitio de Icod de los Vinos hubo un reino guanche o menceyato que existió antes de la conquista castellana del siglo XV. Icod es, por tanto, un término de procedencia guanche que viene a significar "incendio, quemadura". Se le añadió "De los Vinos" en el siglo XVI, debido a la importante producción vinícola de la región.

El Drago Milenario

En Icod se encuentra un ejemplar de drago declarado Monumento Nacional en 1917. Se le atribuye una edad de miles de años, aunque nadie ha podido verificar la edad exacta, siendo lo más probable que la planta tenga entre 500 y 600 años. El drago, cuyo peso sobrepasa las 140 toneladas, está completamente hueco.



Cuenta la leyenda que, en tiempos muy remotos, un navegante mercader llegaba a las costas atlánticas en busca de sangre de drago, producto muy en boga y de gran importancia en la elaboración de ciertas preparaciones de la farmacopea, y desembarcó cerca de la playa de San Marcos, en Icod de los Vinos, para llevar a efecto su propósito. Se encontraba ya en la playa cuando sorprendió a unas infantas de la tierra que, conforme al rito tradicional, se bañaban solas en el mar. El navegante las persiguió, llegando a apoderarse de una de ellas. Ella trató de conquistar el corazón del viajero para intentar distraerlo y huir, y para ello le ofreció frutos de la tierra. Mientras él comía frutos desprevenido, la joven consiguió escapar, saltando al otro lado del barranco. El viajero trató de perseguirla, pero vio que algo se interponía en su camino, que un extraño árbol movía sus hojas como dagas infinitas, y que el tronco parecido al cuerpo de una serpiente se agitaba con el viento marino y entre sus tentáculos se ocultaba la bella doncella. El navegante lanzó un dardo que llevaba en sus manos y se quedó clavado en el tronco, que empezó a gotear sangre líquida. El navegante, confuso y atemorizado, subió a su barca y se alejó de la costa, mientras pensaba que había sorprendido en el jardín a una de las Hespérides, a la que salió a defender el mítico Dragón (el árbol drago).



El árbol del drago se extiende por toda la isla, aunque el de Icod es el más grande y célebre. Puede alcanzar los 18 metros de altura y puede vivir varios siglos. Este árbol sobrevivió a la última glaciación y tiene un curioso aspecto prehistórico. Su forma recuerda a un ramillete de flores gigantes, cuyos tallos serían el tronco y las ramas, que más arriba se dividen en manojos de hojas largas y estrechas de un verde plateado. Esta planta, al crecer, se hace más y más pesada en la copa. Para mantener el equilibrio, de su tronco van creciendo raíces, que terminan creando un segundo tronco más ancho. Lo más extraño del drago es su resina roja -conocida como "sangre de dragón"-, que se usa tradicionalmente en medicina. 

La planta tuvo un papel destacado en la vida canaria, pues debajo de las ramas de un viejo drago se reunía el consejo de nobles guanches para impartir justicia. 

En Icod de los Vinos comimos, pero poco más pudimos hacer. Mi novio y yo casi nos quedamos en tierra porque el guía ya había mandado marchar a la hora en punto. Parece ser que le molestó que no fuéramos a comer al restaurante donde él dijo, aunque llegábamos puntuales al autobús.



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