He conocido infinidad de tabernas irlandesas con el nombre popular de Molly Malone y hasta hace bien poco no he sabido quién era. Eso es porque nunca he visitado Dublín.
La estatua más famosa de Molly Malone se encuentra en el centro de Dublín. La historia de esta mujer que vendía pescado por las calles de la ciudad en el siglo XVIII es apasionante y ha sido recogida en muchos escritos y canciones, y se ha transmitido de generación en generación por los propios irlandeses.
Se ayudaba de un carro para transportar su mercadería y para llamar la atención de los clientes gritaba: "Cockles and mussels alive, alive oh" ("Mejillones y berberechos vivitos, vivitoooos").

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