Pasaban pocos minutos de las doce cuando he recibido una llamada de mi padre. Sabía qué significaba esa llamada.
Mi tío ha fallecido esta noche. Con 65 años. Ésta es la Navidad que nos toca.
Hoy ha sido un día de recuerdos. Porque al final las personas cercanas siempre nos dejan su huella. Seguirán en nuestro recuerdo, aunque ya no podamos darles un abrazo ni podamos escucharles.
Te has marchado demasiado pronto. Hasta siempre, tío. Que la tierra te sea leve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario