McFadden siempre consigue atraparnos en sus libros. Mi novio y yo caímos en la red de La asistenta y ya es imposible dejarla. Como ya lo esperaba, no es lo que parece y, al final, vuelve a hacer unos giros que deja ojiplático al lector.
Sylvia es una joven que acude a una entrevista de trabajo en Nueva York cuando para a tomar un café en una cafetería. En una mesa cercana hay una anciana atragantándose y ella le aplica la maniobra de Heimlich, pero la anciana no le da las gracias, sino que la acusa de maltrataría y le tira el café por encima.
Un ejecutivo a lo lejos sale a defender a Sylvia porque lo ha visto todo. Ella le explica que ya no puede ir así a la entrevista de trabajo y él le ofrece trabajo en su casa, en la isla de Long Island, le ofrece alojamiento y comida y un buen sueldo. Sylvia tiene un presentimiento negativo pero acepta. En Montauk sólo tiene que dar de comer, leerle y hacer compañía a la esposa de Adam, una mujer que tiene una lesión cerebral, no puede andar ni hablar. Allí trabaja Eva, una enfermera que la odia desde el primer momento, y Maggie, que se encarga de la limpieza. Adam trabaja en casa y es escritor de éxito, pero muchas veces tiene que ir a Nueva York y no puede dejar sola a su mujer.
Además Sylvia necesita huir de su ex novio Freddie, al que bloquea pero él siempre encuentra el modo de contactar con ella.
Sylvia conoce a Victoria y descubre que se cayó por las escaleras. Le tiene que dar la comida triturada, y Victoria se hace entender y le señala un cajón de su cómoda donde hay un diario que quiere que lea Sylvia. En el diario Victoria cuenta su vida de amor cuando empezó a salir con Adam, que al principio era muy correcto, pero poco a poco fue anulándola como persona. También cuenta que un día vino a verle su compañero del hospital Mack y desapareció, como desapareció Irina, la mujer que se encargaba del jardín.
Sylvia convence a Adam para inyectarle ella la medicina a Victoria, y lo que hace es dejar de administrársela, con lo que Victoria comienza a estar más lúcida. Le pide que recupere la pistola que tiene Adam en su armario.
Y cuando parece que Adam es un hombre terrible, Maggie llama para decirle a Sylvia que tenga cuidado con Victoria, que está loca y es peligrosa.
Victoria no es la madwoman in the attic que su marido quiere hacer ver. Ni está loca, ni completamente desligada de la realidad. Este personaje encarna una figura que se hizo popular en novelas victorianas como Jane Eyre de Charlotte Brontë. Mujeres encerradas desde hace años "en el ático" por sus maridos con la excusa de ser peligrosas cuando los verdaderos monstruos son ellos.
Si algo queda claro desde que Sylvia encuentra el diario es que uno de los dos (Victoria o Adam) miente. La misma historia contada desde dos perspectivas tan dispares nos posiciona en una encrucijada angustiante como lectores, ¿en quién confiar? Freida McFadden es una experta en los giros de guion, pero en esta novela nos deja fuera de combate con una doble patada mortal: cuando pensábamos que Victoria nos había engañado todo este tiempo y que vivía en una realidad paralela, la revelación final de Adam compinchado con Maggie nos deja sin aliento. Hay que tener mucho talento para hacer algo así.
Las escaleras tienen mucho protagonismo en esta historia y podría ser una coincidencia, pero ¿acaso algo lo es? La autora vive en una casa centenaria de tres pisos con escaleras antiguas y empinadas que crujen a cada paso y donde, dice, nadie puede oírte si gritas. Hay que ponerse en la piel de los personajes.
Nuestras casas deberían ser refugios donde guarecernos de los peligros del exterior, pero en la tradición gótica sucede todo lo contrario: el peligro real se encuentra entre cuatro paredes. En esta novela vemos claros todos los pasos del maltrato psicológico: aislamiento (se aparta a la víctima de su ciudad y amigos), dependencia, luz de gas y sometimiento. Finalmente cuando la casa ya no es prisión suficiente, Adam convierte el propio cuerpo de Victoria en su propia cárcel.
Me ha encantado. Y me ha mantenido enganchadísima desde la primera página.
LA AUTORA:
Freida McFadden es autora de novelas que se han colocado en el número uno de las listas de ventas de The New York Times, USA Today, Publishers Weekly, Sunday Times y Der Spiegel. Sus libros han sido calificados como "imprescindibles para los fans del thriller psicológico" por Library Journal. Freida ha ganado el Premio de los Escritores Internacionales de Thriller al Mejor Original en Rústica y el Premio Goodreads al Mejor Thriller. Con más de nueve millones de ejemplares vendidos, sus libros han sido traducidos a más de cuarenta idiomas y se han adquirido los derechos para su adaptación al cine y la televisión. Freida es médica en ejercicio especializada en lesiones cerebrales. Vive con su familia y su gato negro en una casa de tres pisos y siglos de antigüedad frente al mar.
Freida McFadden es un pseudónimo, ya que no quiere que sus pacientes sepan que es una escritora de éxito.
EL LIBRO:
Título original: The Wife Upstairs
Autora: Freida McFadden
Traductor: Carlos Abreu
Editorial: Suma de Letras (1ª edición, en noviembre de 2024)
Número de páginas: 343
ISBN: 9788491298502
Valoración: 9/10
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