Éste es el último Bookish del año y reconozco que me ha gustado, pero voy a ponerle una pega: se rebuscan palabras sin necesidad, palabras que podrían haberse sustituido por otras más sencillas.
La trama entra de lleno en un manicomio ubicado en Comillas: jóvenes enajenadas (o no en tanto), monjas corruptas, droga en las cercanías y un sinfín de ingredientes que hacen que el lector disfrute mucho de la novela.
Comillas (Cantabria)
Lis de la Serna es una joven psicóloga que vuelve al hospital de Santa Teresa donde ya estuvo de joven como paciente. Viene recomendada por el capellán, don Fausto, con el que siempre ha tenido muy buena relación.
Allí descubre que su predecesora no se marchó sino que se tiró por una ventana. También Comillas le recuerda a su primer amor, Ezequiel, que se suicidó porque estaba muy metido en las drogas.
Las jóvenes que trata son peculiares, pero consigue acercarse a ellas porque no están en realidad locas, sino que son "despojos" de una sociedad que no las quiere.
Adara es una joven zíngara que le echa las cartas. Será violada una noche en el pueblo.
Natalia tiene un carácter violento, y éste crece cuando descubre que su abuela se muere y la anciana, en el lecho de muerte, le confiesa que no es hija biológica de sus padres.
Inés es una niña dulce y tímida que se enamora de un cura recién ordenado que es hijo de una de las monjas.
Susanita es parapléjica y colecciona muñecas. Las monjas le acusan de robarlas, pero le confiesa a Lis que se las regala la ojáncana a cambio de su silencio.
Ojáncana
Lis no se lleva bien con la directora, Sor Brígida, ni con el doctor Zambrano, además hay una enfermera nueva que no conoce.
Una noche sale con una amiga y se reencuentra con Aitor Alonso, el camello local que no puede ni ver, sobre todo porque era quien suministraba drogas a Ezequiel.
Finalmente está Agustín el loco, que también ha visto a la ojáncana, e incluso la ha fotografiado.
La trama se desarrolla en torno a un negocio de bebés robados y monjas corruptas que hacen lo que hacen en nombre de Dios.
Manicomios, ¿sitios para curarse o volverse completamente loco? Los antiguos psiquiátricos eran, desde luego, lugares muy diferentes a los modernos centros que conocemos hoy en día. Muchos los describen como auténticos infiernos que funcionaban prácticamente como cárceles.
No es de extrañar que estos (tétricos y solitarios) lugares hayan sido la obsesión de muchos escritores de thriller y novela negra. Sin ir más lejos, para escribir Los renglones torcidos de Dios, Torcuato Luca de Tena se internó durante 18 días en el hospital psiquiátrico de Conxo en un intento de narrar la locura de la forma más verosímil posible. A su salida dio con una inesperada conclusión: "La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma, que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca".
En esta novela la juventud cae del Edén como un fruto que se ha podrido demasiado pronto. Algunos de los personajes de la novela se describen con una lágrima de tinta, son la reencarnación de Abadón, el ángel caído, uno de los generales más importantes del Infierno. Aitor y Ezequiel son retratados con las alas rotas y lágrimas en los ojos como en la pintura de El ángel caído de Alexandre Cabanel.
Los cazadores en la nieve, de Pieter Brueghel el Viejo (1565)
La novela está llena de claras referencias a obras de arte, como Saturno devorando a su hijo, de Francisco de Goya o La caída de los condenados, de Dirk Bouts. Pero yo me quedo con Los cazadores en la nieve, de Pieter Brueghel el Viejo.
Máscara de Chocalheiro
La ojáncana es un ser mitológico de la mitología cántabra, una mujer vieja que da pavor. Aquí aparece con la máscara de El Chocalheiro de Bemposta, que lleva sor Clotilde cuando es descubierta, es una de las más icónicas de Europa y está llena de simbolismo. El toro representa la fuerza mientras que la serpiente hace alusión a la fecundidad y, normalmente, se acompaña de un cinturón lleno de cencerros (chocalhos) para ahuyentar a los malos espíritus. El ritual, de raíces ancestrales, se celebra anualmente el 26 de diciembre y el 1 de enero en Bemposta, días en los que el Chocalheiro sale a recoger limosnas para la virgen del pueblo y si identidad no debe ser revelada hasta el final.
La historia de Luiza de Jesús es una de la que no se habla demasiado. Se trata de una asesina en serie portuguesa que acabó con la vida de más de treinta bebés. Actuaba siguiendo un modus operandi despiadado en el que se llevaba a los infantes abandonados fingiendo actuar de intermediaria con los nuevos padres adoptivos. Después de asfixiarlos, guardaba sus cuerpos en casa.
LA AUTORA:
Paloma Rivas (Málaga, 1991) es psicóloga sanitaria y neuropsicóloga experta en trauma, trastorno límite de la personalidad y trastornos de la conducta alimentaria. Ponente y docente colaboradora en instituciones como la Universidad Loyola de Sevilla y el Colegio Oficinal de Psicólogos de Andalucía, se ha formado en escritura, estilo y creatividad en la Universidad Internacional de Valencia y de la mano de Grupo Planeta. Ganó el Premio Círculo Rojo, en la categoría infantil, a mejor historia publicada entre 2019 y 2021. Y recibió a su vez el Premio Babidi-Bú a mejor historia publicada en 2022 en la categoría de arte. Su segundo cuento, A nosotros nos pintó Picasso, ha sido homologado como material académico curricular de la Junta de Andalucía (2023). Ésta es su primera novela.
EL LIBRO:
Título original: Los versos sueltos del Edén
Autora: Paloma Rivas
Editorial: Plaza y Janés (1ª edición, en octubre de 2024)
Número de páginas: 325
ISBN: 9788401035159
Valoración: 9/10
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