Tiene algo Madrid que siempre me atrae. Sus rincones son para disfrutar cada vez que vamos. El ritmo cultural es gigante. Hay gente por todas las partes. Y puedes perderte en el Madrid castizo a comer unas tapas típicas españolas.
Siempre me ha gustado el arte urbano, pero no los grafitis como tal, sino las imágenes murales que alegran muchas calles de cuantiosas ciudades. Ya en Puerto de la Cruz pude disfrutar de este arte urbano, pero me encantó una pared madrileña que, a su vez, era un trampantojo. Ojo a la señora asomada al balcón.

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